REAL MADRID 3 - CÁDIZ 0

Iván Alejo fue a hablar con Vinicius para aclararle que el tuit que puso no fue racista

No habían coincidido después de la publicación en 2022 del jugador del Cádiz, al que acusaron de racismo, extremo que siempre negó.

Alejo y Vinicius hablan tras el partido./
Alejo y Vinicius hablan tras el partido.
Hugo Cerezo

Hugo Cerezo

Acabó el Madrid - Cádiz, con los blancos saboreando el título de Liga y los amarillos tratando de digerir que el descenso está cada vez más cerca, cuando se produjo un diálogo que llevaba tiempo pendiente, más de un año y medio, entre Iván Alejo y Vinicius Junior. No se habían vuelto a reencontrar en un partido después de un tuit que Iván Alejo escribió justo después de la eliminación de Brasil en el Mundial de Catar. El emoji del mono tapándose la boca repetido en dos ocasiones acompañado del de un bailarín.

Aquel tuit voló en redes y webs digitales con la aseveración de racista, lo que Alejo siempre ha negado. Lo hizo en una entrevista con Relevo meses después. Y este sábado, en persona, el pucelano quiso aclararlo personalmente a Vinicius, dado que en los dos últimos choques, Vini no había jugado contra el Cádiz. En cuanto acabó el choque, le buscó para hablar con él. Se explicó y el brasileño lo aceptó, tratando de zanjar un asunto que llevó al jugador del Cádiz a apagar sus redes sociales y ponerse en manos de un psicólogo.

El hecho es que Alejo se las había tenido con Vinicius justo antes del Mundial en otro Madrid-Cádiz en el Bernabéu, picados durante todo el partido. Cuando Brasil cayó en Catar contra Croacia, Alejo, que iba en tren camino a Valladolid junto con un amigo, quiso provocar una publicación que pretendía ser de "salseo y vacile". Iván tiene pasado atlético y era un chico "al que le gusta meterse en charcos". Hoy es otro, en buena medida tras lo que pasó después del tuit.

Lo recordaba él mismo en una entrevista con este medio. "Le comento que voy a poner un tuit con unos chicos bailando y la cara de alguien tapándose la boca, mostrando como que estoy contento. Lo subo y a los cinco minutos empiezo a recibir contestaciones y en ese momento me percato de que ese tuit puede tener una interpretación racista. En ningún momento en mi cabeza lo digo aquí, lo digo ahora y no tengo que esconderme, lo subo con esa intención. Por eso no he salido a pedir perdón, porque yo no tengo que pedir perdón. Yo no soy una persona racista y nunca lo he sido, pero entiendo que se pueda malinterpretar como algo racista. A partir de ahí se genera una campaña de acoso y derribo contra mí por el hecho de que sea Vinicius, de que sea futbolista del Madrid y de que piensen que soy racista. No me considero, vuelvo a repetir, para nada racista".

Así seguía la reflexión Alejo: "A mí me dolió. Lo he pasado mal, he sufrido mucho porque ha habido amenazas, faltas de respeto a mi familia, a mi pareja, a mis amigos, hacia mí... Y ya tengo el sambenito de ser racista. Iré a los campos y me lo dirán, como a veces me lo dicen por la calle [...] Han sido dos meses muy jodidos a nivel anímico. Meses de salir del campo llorando, de coger el coche y llamar llorando a mi familia. Y eso yo nunca lo he vivido. Pensé que era más fuerte de lo que realmente soy. Fue la primera vez que perdí la ilusión por el fútbol. Es complicado decirlo y es jodido, pero no tenía ganas de siquiera ir a entrenarme". Le pitaron incluso en su estadio. Empezó a tratarse con un psicólogo para superar el bache y se quitó las redes, a las que ha vuelto recientemente, pero en un perfil muy bajo.

Ahora, Alejo, que durante la mayor parte de la temporada del Cádiz fue indiscutible pero que no cuenta con la confianza de Pellegrino, rumia el más que probable descenso del Cádiz, en el que suma ya cinco temporadas, un ascenso incluido. En el horizonte, con contrato hasta 2025, se adivina un cambio de aires para este extremo de 29 años de edad en un momento de madurez dentro de una carrera de altibajos.