Joan Laporta rebaja tensiones con los capitanes
El presidente calma las aguas en una semana complicada dentro del club azulgrana.

No están siendo días fáciles dentro del Fútbol Club Barcelona. La virtual eliminación de la Champions League ha reabierto varias heridas, una de ellas, la relación entre Joan Laporta y los capitanes del primer equipo. Aún así, consciente de la trascendencia del Clásico del próximo domingo, el presidente no ha querido echar más leña al fuego.
En una entrevista concedida a Barça TV, Laporta ha hablado sobre los pitos que recibieron los capitanes tras el último encuentro. "Si llegan a ser capitanes es porque han dado mucho al Barça. Son hechos puntuales, todo el mundo es soberano. A mí me merecen todo el respeto y toda la admiración por lo que representan. Estoy a su lado. Mi relación con ellos es buena. Hablamos mucho de las situaciones que se han vivido en el club", declaraba el presidente.
Las palabras de Laporta no son por casualidad. Al presidente azulgrana le habían llegado voces que en el vestuario no habían gustado sus declaraciones en la Asamblea, donde admitía un cierto descontento tras no llegar a un acuerdo para reducir sus salarios. Ese gesto provocó el silencio de los capitanes, que prefirieron no posicionarse en público.

Silencio por bandera
Esa es una de las razones por los qué en la previa del encuentro ante el Inter, el elegido para hablar fue Pedri. Ni Busquets, ni Piqué, ni Sergi Roberto, ni Jordi Alba. Ninguno de los cuatro quiso hablar. El centrocampista, que ha ganado mucho poder en el centro del campo, fue el responsable de atender a los medios de comunicación.
Tras el partido y pese al empate, el único que salió a hablar fue Sergio Busquets. El primer capitán dio la cara, aunque lo hizo en los micrófonos de las televisiones con derechos, no en zona mixta con el resto de medios de comunicación. El resto tampoco lo hizo.
Precisamente después del empate ante el Inter, Joan Laporta bajó al vestuario. El presidente no habló con ningún jugador y se limitó a hablar con Xavi y el resto de su cuerpo técnico. Enfadado por el resultado, Laporta creyó que no era el momento de dirigirse a los jugadores.
Por su parte, en el cuerpo técnico agradecen que se haya bajado el hacha de guerra entre directiva y plantilla. Se cree que es necesaria la máxima unión para afrontar el Clásico con las máximas garantías y revertir una situación incómoda para todos los implicados.