Joao Félix y el Barça para relanzarse de nuevo: análisis de un deseo
El portugués abre nuevas posibilidades al Barça de Xavi.

La virtud tiene un poder concluyente que suele asfixiar, en muchas de las ocasiones, la imagen del jugador, reduciendo al futbolista a un garabato que le define, como un cartel que uno tiene que llevar puesto toda su vida, independientemente del rendimiento o el contexto. Si un futbolista posee una virtud concreta, pongamos el último pase, el análisis del aficionado nacerá y morirá en ello, como si fuese el centro de gravedad de su juego. Los bordes, aquello que queda alejado de la mirada, constituyen muchas veces algo mayor que el centro. Más jugoso. Joao Félix (Portugal, 1999), es esclavo de la virtud, y el Barça debe rescatarlo y darle un sentido más profundo que el que deriva de una primera mirada.
En Joao Félix han cristalizado un montón de tópicos que han hecho pedazos al jugador, por lo que reconstruir lo que realmente es no es sencillo. Diego Pablo Simeone contaba en el AS este verano una de las claves de todo lo que se ha visto con el portugués: "Tiene sus características de juego, dio lo máximo que ha tenido, se ha esforzado para trabajar bien con lo que tiene y lo que le exigíamos. No puedo tener ningún reclamo ante lo que dio porque es lo que pudo dar". En esta frase, que resuena a epitafio, el técnico del Atlético de Madrid venía a decir que Joao no podía dar más de lo que había mostrado, que su techo era el que se había visto; detalles de genio en una mentalidad que no le permitía sostenerlos.
¿Qué llegó antes? ¿El contexto que le brindaba Simeone a Joao y que inhabilitaba sus virtudes o esas virtudes que no le permitían brillar en el contexto del Cholo? Antoine Griezmann es la respuesta a esta pregunta, de la misma forma que lo es Arda Turan, un jugador talentoso y tendente a la pausa que tocó techo con Simeone. Tras despuntar de forma bestial en 2019 en el Benfica, Félix no ha logrado nunca más llegar a ese nivel de forma sostenida, y siendo (parte) verdad algunos de los tópicos, también lo es que su virtud, que brillaba de forma hipnótica en aquel verano, ha demostrado no ser tan potente como imaginábamos.
Para el análisis, se debe partir de una verdad: Joao Félix necesita más al FC Barcelona que el Barça a él. Quien quiere recuperar la voz es el primero, y el Barça, que es un equipo que sabe generar estrellas, que tiene glamour e historia a la hora de poner a los mejores en un pedestal, es un contexto ideal para el portugués. El propio Robert Lewandowski se ha quejado en más de una ocasión de la poca generación de ocasiones del Barça, de un juego a ratos demasiado horizontal, miedoso, que ha aislado al delantero. Joao Félix es, en primera instancia, un generador de ocasiones creativo aunque intermitente. Pero un generador.
Joao ha demostrado en su intermitencia acumular golpetazos de genio. Ramalazos cada vez menos audibles, sí, pero lo suficientemente geniales como para tener peso en un equipo que tiene recursos para rodearle bien y para mantener con vida toda esperanza a que por fin, y de forma definitiva, su talento recompense con lo prometido. En esa zona de interior izquierdo en el cuadrado que promulga Xavi, Joao puede inventar.
El Joao que el fútbol vio nacer y explotar en Portugal era un segundo punta mucho más relacionado con la pelota de lo que cabría esperar. Aquel primer Félix se movía con una gracilidad que después fue perdiendo, acompañando las jugadas pero siempre acelerándolas. Su principal problema ha radicado en una incapacidad competitiva que le ha lastrado el crecimiento esperado, obligándole a vivir en una burbuja que la élite no tarda en resquebrajar. Está por ver si esa madurez tardía es solo una etapa transitoria o el estadio definitivo del jugador.
Si algo no podemos negar, es que Félix tiene mucho gol. En su etapa en el Benfica, en la liga portuguesa, Joao marcó 15 goles de solo 8,9 xG, es decir, seis más de lo que la estadística avanzada marcaba, según StatsBomb. Ya en el Atlético de Madrid, son 24 goles de 17,6 xG, de nuevo estando por encima de la media. En el Chelsea, donde solo ha estado media temporada, el portugués ha marcado 4 goles de 4,1 xG, siendo la única vez que ha estado por debajo de lo esperado. Su calidad en el disparo está fuera de toda duda, y sin ser un goleador (solo una vez ha llegado a los 15 tantos en Liga), es un jugador con capacidad para convertir con cierta facilidad.
Uno de los puntos más interesantes es su capacidad para atacar el centro lateral desde segunda línea, algo que el Barça ha achacado jugando con cuatro centrocampistas. Ni Pedri ni Gavi son futbolistas con especial olfato en estas situaciones, y si Gündogan ya representa un salto en ese sentido, Joao es una evolución respecto a los jugadores que pueden ocupar esa zona. Es un delantero con olfato y sensibilidad para detectar y explotar zonas de remate. Su golpeo es limpio y de calidad, no necesita tiempo para cargarlo.
Los grandes jugadores lo son a través del control donde no hay tiempo y la exigencia en gestos técnicos es máxima. A Joao Félix, que se le adivinaba muchísima grandeza en sus primeros compases, ha ido saliendo a la luz una inconsistencia en el giro ante defensas agresivas que hace pensar que su talento, si bien es es productor de grandes jugadas, no es lo suficientemente consistente como para confiar en él en el día a día.
Para el Barça, Joao Félix tiene que ser ese acelerador en carril central que al recibir gire con amenaza real. Un jugador que pueda estar alimentado sin abrirse demasiado ni descender constantemente, aunque el jugador lo necesite, para que así su control + giro abran más posibilidades a la hora de atacar bloques bajos. ¿Integrante del cuadrado como cuarto centrocampista o extremo en el 4-3-3? Al final, la respuesta no deja de ser la misma, porque Joao no es ni centrocampista ni extremo, por lo que su rol sería parecido independientemente de la jerga que se use para denominar al sistema: un segundo punta que pise mucho el perfil que viene ocupando Gavi aunque con unas funciones totalmente distintas.
Si el Barça es presionado o enfrenta a un equipo que espera en zonas intermedias, Joao tiene ese control orientado para girar rápido que le convierte en amenaza latente. No lo tiene ningún otro potencial integrante del cuadrado, y es por esa diferencia de base, por lo que su valía en esa zona debería ponderarse a lo alto pese a los riesgos que conlleva.
En ese sentido, su carácter de delantero estrella a la hora de entender el sacrificio defensivo unido a su falta de mentalidad competitiva en escenarios exigidos, abren una vía de diálogo interesante con lo que es el Barça de Xavi y lo que se puede esperar del portugués en este equipo. El conjunto azulgrana se ha construido sobre unos principios fundamentalmente defensivos que tienen como máximos axiomas el esfuerzo, la competitividad y el sacrificio. Así, Xavi ha orquestado a un conjunto que ha sabido aguantar muchos partidos desfavorables y soportar muchos 1-0 para ganar LaLiga, alejado de un dominio que le permitiese ampliar distancias. ¿Es Joao el elemento que permitirá a Xavi tener más herramientas para dominar y ampliar ventaja? ¿Será capaz de sobrevivir en escenarios donde el rival empuje y hunda al FC Barcelona?
La ventaja táctica del Barça de Xavi residía en Pedri como interior, que es un facilitador sublime de situaciones ventajosas, y la tenencia de una línea defensiva ganadora de duelos a lo largo y ancho del campo además de un portero que para y marca sin necesitar el gol. Encajar a Joao Félix con Pedri debe ser la principal prioridad de Xavi, partiendo de la base que muy probablemente juntar a ambos implique dejar fuera de la ecuación a Gavi. ¿Será capaz de sobrevivir el FC Barcelona sin ese compensador? El talento de Joao está ante una oportunidad única que tiene regusto a definitiva, a última bala. Si es tan bueno como imaginamos en sus inicios, el Barça le debería corresponder con un traje a medida, porque posee los recursos y el espacio para ello.