Los líderes del Valencia dan la cara y no se tapan tras el lío en Leganés: "Esto es responsabilidad nuestra"
Esa es la reflexión que asumen los jugadores llamados a ser importantes en el equipo.
La imagen fue durísima. No solo la que lleva dando el Valencia CF como club desde 2020 por obra y gracia de Peter Lim, sino la que dio el equipo en Butarque (y lleva dando toda la temporada) para acabar, finalmente, en la que dio un sector de la afición con los jugadores y Rubén Baraja al término del encuentro en Leganés. Increpancias como "no corréis" o ''sois una vergüenza'' se escucharon por doquier.
Contado en este medio, que estuvo en Butarque para desvelar documento a documento lo que pasó, queda saber las consecuencias y pensamientos de los protagonistas tras un episodio duro que huelga decir, no es la tónica habitual, pues la plantilla se ha encontrado el apoyo de la afición pese a la mala situación del club (los 40.000 que acuden a Mestalla dan fe de ello cada fin de semana).
La vuelta a casa primó el silencio. El equipo volvió en autobús desde Madrid a Valencia y la imagen fue dura, donde todas las caras eran largas. Pero lo cierto es que hay dos conclusiones que se extraen de todo lo vivido: que el equipo necesita ayuda de la afición y que, en esta ocasión, los líderes no se van a esconder de su responsabilidad.
Lo primero parece obvio, pero en el vestuario prima la sensación de que si pierden a Mestalla, conseguir la permanencia estará complicadísimo. No es casualidad que el equipo de Baraja sume la mayor parte de sus puntos en casa, todos necesitan de esas 40.000 personas que acuden cada 15 días a Mestalla, aunque es evidente que lejos de allí la imagen es pésima. Una de las razones por las que Pepelu y Canós bajaron a hablar con los 25-30 aficionados fue para dejar claro que les necesitan de su lado, de ahí que el capitán insistiera en "sacarlo entre todos juntos, no me jodáis''.
Pero la otra razón por la que Pepelu y Canós bajaron es porque este año el vestuario sí tiene claro que sacar al equipo (y al club) del problema en el que lo ha metido Peter Lim es responsabilidad suya. En 2023, de no ser por la irrupción de unos canteranos anónimos por aquel entonces y hoy ya consagrados (Guerra, Diego, Fran y Mosquera), el Valencia habría descendido porque los llamados a ser líderes (Castillejo o Cavani) no respondieron en el verde, lo que obligó a Baraja a dar 'una sacudida' al vestuario.
Este año eso no va a ser así. La frase ''esto es responsabilidad nuestra'' recorrió el vestuario entre los Pepelu, Sergi Canós, Hugo Duro e incluso un Luis Rioja que ya ha cogido galones, también de un José Gayà en cuanto vuelva de la lesión. Juegue quien juegue, en lo que respecta a responsabilidad y querer coger el toro por los cuernos, los (pocos) jugadores con experiencia que hay en el equipo no quieren esconderse o que un futbolista que a lo mejor no le toca se 'coma' el marrón.
No quieren que tenga que irrumpir un canterano de la nada a sacar las castañas del fuego, porque ellos no 'se borran', ni mucho menos. Si irrumpe alguien de ese perfil, todos estarán encantados, pero ahora mismo los jugadores con experiencia en este contexto de situaciones (como los mencionados) están concienciados de la responsabilidad de la situación. De ahí que no quieran esconderse y que anoche no se escondieran. De ahí que no quieran dejar que los jóvenes se 'coman el muerto'. Necesitan de todos para ayudar, pero igual que hace Baraja que pone la cara el primero, los llamados 'importantes' del equipo, quieren hacer lo propio.