REAL SOCIEDAD

López Rekarte y su polémico fichaje por el Barça de Cruyff: "Tengo la conciencia tranquila, no engañé a nadie..."

Un día como hoy pero hace 37 años, la Real Sociedad conquistaba la Copa del Rey en La Romareda y el mayor de los hermanos, Luis Mari, recuerda para Relevo esa gesta como su llegada, una año después, a la Ciudad Condal.

Luis Mari López Rekarte, posando sobre el verde del Reale Arena. /Relevo
Luis Mari López Rekarte, posando sobre el verde del Reale Arena. Relevo
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Mucho antes de que Aitor López Rekarte debutara en la Real y se convirtiera, con el paso los años, en una institución de la entidad blanquiazul, otro López Rekarte, de nombre Luis Mari, fue el dueño de la banda derecha del equipo txuri urdin. Lo fue durante tres temporadas exitosas en las que conquistó la Copa del Rey de 1987, gesta de la que hoy se cumplen 37 años. Un año después, tras otra campaña para enmarcar del entonces equipo dirigido por Toshack, decidió no renovar su contrato y viajar hasta la Ciudad Condal para ponerse a las órdenes de Johan Cruyff en el Barça. Un fichaje no exento de polémica fue junto a Txiki Begiristain y Jose Mari Bakero, decidieron aceptar la propuesta del equipo culé después de perder la final de Copa de 1988 precisamente frente al conjunto blaugrana. Algunos todavía no se lo personan. "Yo tengo la conciencia tranquila", asegura en la entrevista el exjugador, que reconoce haber jugado aquella final infiltrado.

Luis Mari López Rekarte repasa para Relevo aquellas dos finales de Copa consecutivas y los motivos que le llevaron a descartar la oferta de la Real para renovar, así como su posterior salida del Barcelona para fichar por el Depor de Marco Antonio Boronat, que luego se convirtió en el Super Dépor de Arsenio Iglesias.

Dicen que ese 27 de junio de 1987 hacía un calor insoportable…

Insoportable, de verdad. Pero no solo por el calor, también por la sensación de agobio y humedad que había, que era difícil de llevar, pero nosotros estábamos tan mentalizados en la historia que no nos dimos cuenta, pero a medida que iba pasando el partido, la temperatura se dejaba notar.

¿Cómo recuerdas ese día?

Como un día muy especial para mí. Era mi primera final. Lo viví como un hecho impensable. Hacía unos años estaba en el Alavés y venir a la Real y, casi de seguido, optar a un título era algo casi impensable. Encima con todos los jugadores de aquí, con un entrenador nuevo y con una dinámica distinta a lo que había sido la Real Sociedad hasta entonces. Para mí fue un día inolvidable. Es de los mejores recuerdos que guardo. Salimos a ganar, como era costumbre en esa época. No éramos favoritos para nadie, pero teníamos un gran equipo y con una dinámica muy positiva. El Atlético de Madrid era favorito, con todas las figuras que tenía. Veníamos de un periodo de transición, por decirlo de alguna manera. Alberto Ormaetxea lo había dejado dos años atrás. El equipo estaba en renovación con gente del equipo campeón y con gente joven. Se hizo un buen equipo, sobre todo un equipo competitivo.

Luis Mari López Rekarte habla de sus recuerdos de la final de Copa del Rey. Relevo

¿Cuál era la clave de ese equipo?

Lo interesante de esa época fue unir a gente que venía de un equipo campeón, con una trayectoria y una dinámica impresionante, con gente joven, que veníamos con ganas y con ese deseo de estar en los sitios importantes y de demostrar que teníamos un hueco en el mismo olimpo.

¿Qué se te pasó por la cabeza cuando Arconada para el penalti a Quique Ramos?

De todo. Habíamos hecho un esfuerzo muy grande. Llegamos a los penaltis y teníamos al mejor portero para eso. La celebración fue por todo lo alto, apoteósica. En mi caso, de no vivir nada, pasar a vivir una experiencia como esa, fue algo inolvidable. La Real venía de ganar dos Ligas y de jugar una semifinal de la Copa de Europa. No era un equipo cualquiera. La gente se pensaba que era una época de impasse, pero estábamos convencidos de que lo que hacíamos, lo hacíamos bien. Teníamos esas ganas y ese ímpetu de competir y de jugar y, al final, demostramos esos años que éramos un equipo muy a tener en cuenta.

¿La llegada de Toshack supuso una revolución?

Yo no había conocido la época de Alberto Ormaetxea, pero, personalmente hablando, sí que viví un cambio importante. Yo venía de un equipo como el Alavés y encontrarte con un entrenador que venía de una Liga que a mí me encantaba, como era la inglesa, para mí fue chocante, interesante y muy especial. Su primera época creo que fue la mejor en su periplo en la Real. Ahí demostramos que podíamos jugar de otra forma, que teníamos más equipo de lo que la gente pudiera pensar.

El galés siempre ha reconocido que de no haber ganado ese título, seguramente no hubiera continuado en la Real…

Él vino con una idea de juego, pero en los primeros partidos no dábamos con la tecla. Sí jugábamos bien, si creábamos ocasiones, pero no terminábamos de arrancar. De hecho, en el campeonato siguiente a esa Copa, que terminamos siendo subcampeones de Liga y Copa, no ganamos ningún partido de las primeras cinco jornadas. El punto de inflexión fue el choque contra el Espanyol, que ganamos 0-4. Cogimos una dinámica que nos llevó hasta donde nos llevó. A esa final de Copa contra el Barça íbamos con la vitola de favoritos, pero nosotros sabíamos que jugábamos contra un equipo que, históricamente, no había dejado de competir en Europa. Solo se agarraba a esa Copa. Si ese año jugamos cien partidos contra ellos, seguramente les hubiéramos ganado 99, pero no tocó. Y fuimos mejores que ellos. Creo que el equipo se vació, pero no tuvimos esa suerte.

Terminó su periplo en la Real y se marchó, precisamente, al Barça, algo que mucha gente no entendió…

Fue una decisión importante. Creo que la gente nos movemos por etapas. Yo creía que mi etapa en la Real había llegado a su fin. Estuve tres años, encantado de la vida, con un equipo y un club de chapeau. De repente decidí cambiar de vida, como puede pasar en el ámbito de cualquier persona, que decides cambiar de vida y te vas a un equipo en el que, presumiblemente, ibas a luchar por todo.

¿Qué te encontraste?

Un equipo joven, renovado, con un entrenador que ha sido una de las personas que más he admirado dentro del fútbol. Llegué con ganas de conseguir cosas importantes.

¿Cómo era Johan Cruyff?

Una persona muy especial, muy cercana y con una sapiencia futbolística… Johan podía haber jugado a fútbol hasta que él hubiera querido. Lo demostraba todos los días cuando entrenaba con nosotros.

¿Es verdad que fichaste por el Barcelona gracias a Javier Clemente?

(Risas) El otro día estuve viendo un documental sobre Núñez. Se supone que los fichajes de la gente vasca los hizo Javi Clemente. Nunca supimos nada de eso. Sí es cierto que luego Johan hizo declaraciones en las que decía que lo que más le gustaba a la hora de hacer un equipo era contar con jugadores vascos por su carácter, que sabía que con nosotros podía ir al fin del mundo.

Mucho se habló en su día de su fichaje por el Barça. Se llegó a decir que la Real perdió la final de Copa del Rey del 88 porque Bakero, Txiki y tú ya teníais un contrato firmado por el conjunto azulgrana. ¿Qué tienes que decir?

Menos mal que no existían las redes como hoy en día porque si no, hubiéramos estado en la picota. Hay mucha ignorancia. Las cosas no tienes porqué explicarlas. Mis amigos, mis familiares saben lo que pasó. Tengo la conciencia muy tranquila. Hice lo que tenía que hacer. No engañé a nadie y me fui, en mi opinión, como me tenía que ir. Estaba en un club, me ofrecieron renovar y yo decidí pensármelo. Accedí a la renovación, pero le dije: 'Yo vine aquí con unas condiciones, pero ahora han cambiado porque soy internacional, juego de titular y las condiciones han cambiado'. Es lo típico de la oferta y la demanda. No llegamos a un acuerdo y yo, automáticamente, decidí que no iba a seguir negociando porque estaba jugando y no podía estar pendiente todos los días de ese tema.

López Rekarte habla de la decisión de dejar la Real y fichar por el Barça. Relevo

¿Decepcionado del trato de la Real Sociedad?

No. Ellos entendieron que las circunstancias eran otras, que yo no valía lo que pedía y punto pelota.

¿Qué vestuario te encontraste en el Barcelona? ¿muy diferente al de la Real Sociedad?

Date cuenta de que fuimos once personas nuevas. De lo que pude vivir en Donostia a lo que me encontré en el Barça no tenía nada que ver. Ellos venían del motín famoso del Hesperia. Quisieron hacer una reconversión total. Echaron a medio equipo y ficharon a once personas nuevas. Había gente de la época anterior que querían que no siguieran, pero lo hicieron y la pretemporada se tornó un tanto conflictiva. Los nuevos que llegamos lo hicimos con ganas de disfrutar y de conseguir cosas.

¿Guardas un buen recuerdo de ese paso?

En un principio, sí, pero tuve la mala suerte de que me lesioné en el primer partido. Comencé, quieras que no, con un déficit importante. No quieres salir, juegas lesionado y eso te condiciona un montó. Estuve tres años y pasó lo mismo que en la Real, decidí irme y buscar otra aventura.

Y se cruzó en su camino el Dépor, el germen de lo que luego fue el Super Dépor…

Venía de estar en la Real con el que fui campeón. Fiché por el Barça, uno de los mejores equipos de Europa y firmé por un equipo que acaba de ascender a Primera División. Me encontré un sitio espectacular. Galicia siempre me ha encantado. Me encontré con un grupo de gente con muchas ganas de trabajar y con ganas de demostrar que no habían subido gratis a Primera División. Con un proyecto, en un principio, no tan importante, como luego se creó al siguiente año. Para mí fue vida. Al margen del tema deportivo, podías dar otro punto de vista para un montón cuestiones para un club que estaba dando sus primeros pasos en Primera División. Si te soy sincero, no me esperaba, no solo yo, lo que luego sucedió con ese equipo. En el deporte, el hecho de fichar a cuatro personas buenas no es sinónimo de que el equipo vaya a funcionar. La competición en Primera es muy difícil. Nosotros no teníamos una plantilla amplia. Tuvimos suerte de que la gente no se lesionó mucho y, prácticamente, jugamos los mismos once durante todo el año. Pero claro, diez meses de alta competición con una exigencia grande, nos pasó factura. Pero yo siempre digo, que no ganamos una Liga en la acabamos empatados a puntos con el campeón, por un average particular. Me pareció una injusticia total, pero es lo que tocaba.

Real Sociedad, Barcelona, Dépor, Mallorca. Echas la vista atrás y ¿estás contento con la carrera realizada o te faltó algo?

En líneas generales, sí, Podía haber sido más ambicioso, también. En esa época tuve algunas ofertas para ir a jugar a Italia (Atalanta), cuando nadie iba a Italia, y también de Inglaterra (West Ham), pero estoy contento y feliz con lo que he hecho y donde he estado. Creo que he acertado de pleno en todos los sitios en los que he estado.

Después de su retirada tomó el testigo familia su hermano Aitor…

Tenía esa ilusión de haberme podido enfrentarme a él, pero por un año no pudo ser. Me lesioné de la rodilla en Mallorca y no pude seguir. Me afectó al cartílago y lo tuve que dejar.

Se habla más de Aitor que de Luis Mari cuando tú jugaste no solo en la Real, como él, sino en el Barcelona y en el Super Dépor. ¿Cómo lo lleva?

Hombre, mi hermano ha sido una institución en la Real Sociedad. Llegó con 12 años y se marchó pasados los 30. Fue el capitán de la Real. Yo creo que no se portaron nada bien con él, pero bueno. Es lo que digo. El deportista, al final, tiene que vivir. La institución es ahí, pero el deportista tiene que seguir adelante. Ya sabes cómo es esto. En el fútbol hoy vales, pero cuando no, pues eso, muchas gracias, la patadita, eres muy majo… Las decisiones de los profesionales yo las respetaré siempre.

¿Ha celebrado el ascenso del Dépor?

Sí. Se lo merece, sobre todo por el apoyo social que tiene. Lo que se ha vivido ahí es algo impensable en un equipo de Segunda B, con la cantidad de socios que tiene. Yo conozco a gente que no es socia, pero que los fines de semana van a ver al Dépor.

Luis Mari López Rekarte era un portento físico. ¿Tendrías sitio en el fútbol actual?

No lo sé. Todo ha cambiado tanto. ¿Crees que los de ahora jugarían en nuestra época? Probablemente, no. Te daban patadas en la boca, no había tarjetas, no existían cámaras… Era otra forma de vivir el fútbol. ¿Por físico? Probablemente, sí. Cada jugador te dirá que su época ha sido la más bonita. Yo me quedo más con mi época que con lo que veo ahora. Me cuesta acabar de ver los partidos. Tanto parón, tanto simulacro… Creo que le han quitado dinamismo. Era otro deporte. Todos los jugadores son rápidos, técnico, pero, para mí lo que tenía el fútbol era otra cosa. No puede ser que piten un fuera de juego por un milímetro, porque mi oreja está un poco más adelantada… Creo que estamos llegando a unos parámetros… Creo que el VAR puede ser una cosa interesante, pero no para ese tipo de dinámicas. Le están quitando dinamismo al fútbol. Suelo ver fútbol. Veo más la Premier League y, sobre todo, al City. Es otra forma de entender el fútbol y de ver. Tengo la sensación de que casi todos intentan copiar al City. Todos los equipos meten al lateral en el centro del campo. ¿Por qué? Porque lo ha empezado a hacer el City. Si alguien revaloriza a un jugador ese es Guardiola.

A López Rekarte le gustaba más el fútbol de su época. Relevo

¿La Real te hace disfrutar del fútbol?

Sí. Entiendo que es muy difícil lo que están consiguiendo. Han creado muchas expectativas y no siempre es fácil cumplirlas. LaLiga no son los tres primeros meses, son diez. Y cuando comienzas a meterte en competiciones europeas, depende qué tipo de competición sea, marca muchísimo, deja mucha huella y hay que llegar al final. Para mí, lo que estás haciendo la Real es digno de mención.

Todos los kilómetros que corrió sobre un terreno de juego se quedan cortos teniendo en cuenta su hobby actual...

Me gusta mucho la montaña. He tenido la suerte de dejar el fútbol y, a pesar de la rodilla, cuidándome mucho, hacer montañismo. He hecho mucho por Pirineos, los Alpes, Dolomitas… Tenía un viaje pendiente al Tibet, pero por la dichosa pandemia no se pudo hacer. Igual ahora lo retomo.

¿No se atreve con el Everest?

Pero lo han prostituido de tal forma que ya no me seduce. Pero sí lo hace hacer trekking en el Himalaya. Tienes opciones bonitas para hacer, por ejemplo, un 6.000. Tienes que estar preparados, por supuesto, pero técnicamente, no son muy difíciles.

¿Qué es lo que te aporta la montaña?

Para mí es vida, tranquilidad. Es el encontrarte contigo mismo. Hay gente que no lo entiende. Pero yo voy a la montaña y me encuentro en mi hábitat. Lo que me ofrece el monte no me lo ofrece ninguna otra cosa.

¿Cuál es el pico más alto que ha subido?

Creo que el Tubqal, en el Atlas. Son poco más de 4.000 metros.