OPINIÓN

Mbappé son los padres

Kylian Mbappé, junto a su madre viendo un partido en una imagen de archivo./GETTY
Kylian Mbappé, junto a su madre viendo un partido en una imagen de archivo. GETTY

Siempre que me enfrento al papel en blanco recuerdo mi primera gran lección en clase de Redacción Periodística. Eran otros tiempos, cuando ir a la Facultad de Ciencias de la Información servía para algo más que para ir a robar apuntes, hacer amigos, probar mejunjes y conocer por primera vez a tu actual pareja. Mientras otros se angustian ante el vacío y se atenazan con la responsabilidad de teclear en la nada, a mí se me escapa una sonrisa.

Aquel día en la Complutense, el veterano profesor de cuyo nombre no me acuerdo -creo que Bernardino, que por cierto me marcó decisivamente- nos iluminó sobre lo que en realidad es el Periodismo. Contó, con todo tipo de detalles, que un día propuso una sesión práctica a sus alumnos. Les pidió que salieran a la calle para buscar una noticia con la misión de que, a su regreso, la redactaran minuciosamente para entregarla como su primer gran trabajo de clase. El maestro, más allá de aprovechar el tiempo de excursión general en busca de 'chicha' para irse a la cantina a fumar, pretendía difundir la moraleja de que las noticias no llegan por arte de magia. Están ahí fuera.

Su sorpresa llegó cuando toda la clase salió del aula en estampida, como auténticos sabuesos, para cazar algo de información. Eran casi 50 alumnos. Y digo casi porque uno de ellos, sólo uno, se quedó sentado en su pupitre en tercera fila; inmóvil, reflexivo y sonriente. No se sabe si por una inteligencia desbordante o por simple pereza a ejecutar las órdenes. Lo cierto es que tiró de una estrategia autodidacta para comenzar a escribir el titular de la noticia que ya tenía entre manos, sin necesidad de patearse las calles con tanto calor, y que le iba a permitir entregar el trabajo antes que el resto. "Cuarenta y nueve alumnos de Periodismo salen a la calle en busca de su primera noticia para realizar un trabajo universitario". Así arrancó el espabilado.

Nuestro oficio es justo eso. Contar lo que pasa y no lo que nos gustaría que sucediese.

Digo esto porque julio, con sequía de noticias, es muy jodido en la profesión.

Hay excelentes periodistas, de esos que son tomados como ejemplos por su desempeño a lo largo de los años, que igual han logrado dar una exclusiva en toda su carrera. Hay quienes, pese a ser referentes en lo suyo, no llegan ni a eso y se han tenido que conformar con editar, corregir y hasta copiar y pegar. Y otros, también privilegiados, si acaso convalidan tres o cuatro noticias de cierto peso -en el mejor de los casos- por el valor de una de las que se hacen viral. Si a esta realidad unimos que en el Real Madrid hay menos fuentes que en un festival de música de esos que abundan en nuestra geografía, algo en la actualidad no cuadra. Porque, pese a esta verdad palmaria, existen perfiles, cuentas, voceros, youtubers y presuntos periodistas que actualizan tres veces al día la última hora sobre el futuro de Mbappé.

Y aparte de imposible, es frustrante. Sobre todo porque la agenda la marca el taxista, el camarero o la cajera del supermercado. Y si dos de esos tres profesionales se cruzan contigo y te preguntan por un nombre, es que eso es lo que interesa y lo que el personal quiere saber. No hay que escarbar más y obliga a tener que dar carnaza aunque no haya. Pasó con Messi, que si se iba a o regresaba. Ocurrió con Benzema, que si sí o si no. Y sucede ahora con la estrella del PSG por la que suspira el Real Madrid.

Por eso mismo, quizás lo más honesto es lo que respondió un compañero el pasado viernes, sin poner en juego la credibilidad, al que nos estaba poniendo una Alhambra roja bien fresquita. "Sólo sé que no sé nada". Siempre es mejor ejercicio airear las limitaciones que mentir o inventar. Una honesta y filosófica sentencia la de mi colega que, a los que sólo sabemos los planes del Real Madrid en este caso (club y dirección deportiva) y jamás hemos visto a Kylian en persona, nos lleva a dudar hasta de que realmente el protagonista exista o que sea como Melchor, Gaspar y Baltasar, que ilusionan tanto en sus inicios como defraudan cuando se destapa la verdad.

Por eso, aunque salga a la calle a buscar algo de luz o me quede en la redacción pegado al móvil esperando señales, de momento únicamente puedo añadir a lo ya publicado aquí, lo que veo, siento y palpo: Mbappé, como los Reyes, son los padres. Lo único incontestable es que, cuando haya algo de verdad, seguiremos informando, y que hasta ahora lo que se sabe son tres cosas irrefutables: que Joselu está radiante, que Ancelotti veranea de los nervios al tener el 9 sin dueño y que la mamá y agente del artista, Fayza Lamari, no sabe si de este barullo va a salir más rica o multimillonaria.