San Mamés no entiende de resacas y sigue instalado en un estado de euforia permanente
El santuario rojiblanco volvió a vibrar con sus ídolos y solo le faltó cantar gol en un partido que comenzó con la triste noticia del fallecimiento de Miguel Ocio, uno de los socios atendidos el jueves.

La fiesta continua en San Mamés y no parará, por lo menos, hasta ese 6 de abril, fecha en la que el Athletic Club atenderá su cita con la historia. Hasta ese día, en el santuario rojiblanco se ha decretado el estado de euforia. Y no es necesario que el equipo gane. Hoy, frente al FC Barcelona, los de Ernesto Valverde no han podido saborear las mieles del triunfo. Tampoco ha hecho falta para que La Catedral viera otra jornada para el recuerdo. Y eso que el partido de San Mamés comenzó con la triste noticia del fallecimiento de Miguel Ocio, uno de los dos socios que tuvo que ser atendido en el transcurso del choque de semifinales entre el Athletic Club y el Atlético de Madrid.
El citado 'athletikzale' sufrió un ictus y aunque las asistencias sanitarias consiguieron estabilizarle y trasladarlo al hospital, su estado de salud fue empeorando con el paso de los días hasta su fallecimieto. Diez minutos antes de que diera comienzo el partido, se le realizó un pequeño homenaje con una entrega de un ramo de flores en la localidad en la que se sentaba un Miguel Ocio, que llevaba la friolera de 47 años siendo socio del conjunto rojiblanco. La ovación que le brindó la parroquia local fue de las que tardarán en olvidarse.
🖤 Homenaje en la grada en memoria de Miguel Ocio, fallecido ayer tras ser atendido el jueves en San Mamés en la semifinal.
— Athletic Club (@AthleticClub) March 3, 2024
💐 Su familia ha colocado un ramo de flores en su localidad a nuestro socio con 42 años de antigüedad en el Club.
Gugan bego.#AthleticBarça… pic.twitter.com/jlOpJWyQQR
Pronto la tristeza dejó paso a la alegría. Y es que tanto San Mamés como el Athletic club siguen instalados en un estado de euforia que parece, de momento, no tener fin. Había cierto temor a la resaca que tanto aficionados como jugadores pudieran tener por todo lo vivido el pasado jueves tras la consecución del anhelado billete para la final de la Copa del Rey que se celebrará en La Cartuja el próximo 6 de abril. En una demostración memorable, los de Ernesto Valverde, guiados por los hermanos Williams, pasaron por encima de un Atlético de Madrid irreconocible. Ese día, como en otras muchos noches, San Mamés lució sus mejores galas para llevar en volandas a los suyos en pos de una victoria histórica.
Hoy, con el Barça como rival, la parroquia 'athetikzale' también generó un ambiente especial, como ella solo sabe crear. No se vivió la fiesta del jueves, claro está, pero los futbolistas sintieron el calor de los suyos desde el minuto uno para intentar doblegar, una vez más, a un conjunto blaugrana que desperdició la oportunidad brindada por el Real Madrid y el Girona para acercarse al primer puesto. El Athletic Club, mejor dicho, sus jugadores, contribuyeron a que la grada aplaudiese a rabiar, como en esa acción en la que entre Unai Simón y Yeray impidieron lo que hubiera sido un golazo de Joao Cancelo. La ovación fue atronadora a ambos futbolistas como también lo fue la salva de aplausos que le brindó el respetable a Hernández Hernández cuando, a renglón seguido de esa jugada, corrió para amonestar al técnico visitante por sus continuas protestas.
🖤 Miguel, beti gure oroimenean. Gugan bego.
— Athletic Club (@AthleticClub) March 3, 2024
¡Seguimos en la pelea! ➕1⃣#AthleticBarça #AthleticClub 🦁 pic.twitter.com/gSEFJFRDAM
Valverde introdujo siete cambios respecto al equipo que se impuso al Atlético
Y eso que Valverde introdujo hasta siete cambios respecto al equipo inicial que bailó al Atlético de Madrid el pasado jueves. Paredes, Prados, Iñaki Williams y Guruzeta fueron los únicos que repitieron en un equipo al que volvió Unai Simón, el portero titular en LaLiga. Junto a estos cinco, Yeray, Vesga, Dani García, Berenguer, Imanol y Unai Gómez, futbolista este último que se tiene ganado el cariño de la grada por su empuje y por su calidad. Significativo el gesto que hizo al respetable pidiendo su apoyo tras una jugada repleta de carácter en la que porfió y porfió hasta conseguir un saque de banda a favor. San Mamés enloqueció. Motivos no le faltan a los aficionados del Athletic club para mostrar su predilección por este centrocampista. Su derroche físico, su calidad, sus arrancadas tienen locos a los athletikzales. Su despedida del terreno de juego derivó en una de las ovaciones de la noche en un San Mamés entregado a la causa y que contó con una brillante entrada por encima de los 50.000 espectadores (50.295 en concreto).
Los decibelios fueron en aumento a raíz de la entrada de Iñigo Martínez al terreno de juego. Nadie olvida su decisión de salir este pasado verano del Athletic para aceptar la propuesta del Barça. Y los congregados en San Mamés se lo hicieron saber desde el momento en el que por megafonía sonó su nombre. Pitos al ondarrutarra, pero vítores y aplausos a los suyos, intentando darles ese aliento para el último esfuerzo buscado un gol que hubiera llevado el éxtasis a una grada totalmente entregada a la causa rojiblanca.