REAL MADRID - BARCELONA

Dos maneras de ver la cantera y un reconocimiento del Real Madrid: "Lamine nos encanta"

Mientras que el Barcelona forma futbolistas para el primer equipo, los blancos no tienen reparo en afirmar que la cantera es un activo económico.

Lamine Yamal, en el Bernabéu la temporada pasada./Agencias
Lamine Yamal, en el Bernabéu la temporada pasada. Agencias
Rodra P
Jorge C. Picón

Rodra P y Jorge C. Picón

Real Madrid y FC Barcelona tienen maneras diferentes de entender la cantera. Sus dos primeros equipos reflejan a la perfección la forma en la que se cultiva el talento en Valdebebas y en la Masía respectivamente. Los blancos, gracias a una gestión económica difícilmente igualable en la que la venta de canteranos añade muchos millones, ha conformado una constelación de estrellas. Por su parte, el Barcelona, asolado por los problemas financieros, se ha visto obligado a acudir a la fuente inagotable de talento que son sus categorías inferiores.

Porque los blancos no se rasgan las vestiduras cuando se critica que los canteranos no llegan al primer equipo. Desde que Florentino Pérez alcanzó la presidencia por segunda vez, en 2009, siempre ha visto a sus equipos formativos más como una vía con la que sacar un rédito económico que para surtir de jugadores al club. Morata, Borja Mayoral, Miguel Gutiérrez, Rafa Marín... la lista es extensa y los beneficios notables. Sin ir más lejos, desde 2019 ha ingresado en torno a 55 millones gracias a este tipo de ventas.

En cualquier caso, en Chamartín siempre se quedan una parte de los derechos (normalmente el 50%) para no perder control sobre los jugadores o para sacar aún más rédito de futuras ventas. También incluye cláusulas de recompra y de tanteo, con las que recuperarlos si explotan lejos de Valdebebas.

En cambio, al otro lado del puente aéreo, el Barcelona siempre mira a su cantera como un semillero para el primer equipo. Especialmente en momentos de crisis económica como la actual, la Masía supone un desahogo para los entrenadores, que encuentran perfiles perfectamente adaptables. Gracias a la incontestable gestión de Flick en los últimos meses han ganado para la causa a Casadó, Pau Víctor —aunque él llegó directamente al filial— o el lesionado Marc Bernal. Antes, con Xavi, Lamine Yamal, Cubarsí o Fermín.

En Valdebebas no son ajenos al talento que brilla ahora con la camiseta blaugrana. Pesos pesados de la entidad destacan a los últimos jugadores de la Masía que han llegado a primera, entre ellos, una debilidad: "Nos encanta Lamine Yamal". No es el único, ya que ven en Pau Cubarsí un central para muchos años y en una posición en la que existe cierto vacío en el Bernabéu de cara al futuro.

Una clara diferencia entre ambas canteras aparece a la hora de fichar. El Barça tiene una serie de perfiles de los que no sale. Los chicos que firma deben adaptarse a las condiciones que pide el estilo, y no acuden al mercado en posiciones que tienen cubiertas. Por el contrario, al Madrid no le importa duplicar. Por ejemplo, si tiene un buen portero pero encuentra uno mejor en el mercado, no se corta a la hora de intentar incorporarlo. Tampoco se cierra puertas: el talento individual se pone por encima del estilo, algo que en Can Barça no sucede.

En ninguna de las dos casas renuncian a alabar el trabajo del máximo rival. "Ellos tienen una forma de competir que acaban sacando jugadores ganadores y que se adaptan rápido al fútbol de alto nivel", reconocen trabajadores de la cantera culé. En Valdebebas, por el contrario, envidian la facilidad con la que los del Barcelona se acaban instalando en el primer equipo. De hecho, algunos chavales del Madrid ven imposible alcanzar ese sueño.

Ambas canteras aparecen entre las que más futbolistas suministran a las grandes ligas europeas. Dos maneras de entender la formación pero igual de válidas, con sus defectos y virtudes. Y, lo más importante, muy rentables para Madrid y Barcelona.