VALENCIA CF

Carlos Marchena: "La única posibilidad para haber seguido en el Valencia era que hubiéramos descendido"

Veinticuatro días después de su salida, el que fuera ayudante de Baraja se abre para explicar por qué ha decidido no renovar.

Marchena (izquierda) conversa con Baraja en uno de los últimos partidos del Valencia. /GETTY
Marchena (izquierda) conversa con Baraja en uno de los últimos partidos del Valencia. GETTY
Alfredo Matilla
Álex Corral

Alfredo Matilla y Álex Corral

Carlos Marchena (Las Cabezas de San Juan, Sevilla, 1979) es, ante todo, un tipo diferente. Una especie en extinción. Y no porque sea de los únicos futbolistas españoles -junto a Casillas y Xavi- en tener dos Mundiales en su vitrina (el Sub-20 de 1999 y el Absoluto de 2010) o por ostentar el récord de imbatibilidad con la Selección (56). Su estilo va mucho más allá de los datos. Su devoción por la familia, la formación académica (Turismo y Nutrición) y aquel fichaje por el Benfica al que le empujó el Sevilla por dinero -con sólo 20 años- han marcado su carácter. Aunque sabe que le perjudica, le gusta vivir en la sombra. Pese al riesgo que ello conlleva, desde aquel triste capítulo portugués siempre se asegura tener la última palabra en cada decisión.

El Padre, como le llamaban en la Selección, siempre ha huido de los focos. Un ejemplo: hace sólo 24 días que dejó el Valencia, donde fue segundo de Baraja, y más allá de un agradecimiento en redes sociales, no se había pronunciado pese a las diversas versiones que se han ido aireando. La razón de aquella negativa a renovar la deja clara nada más hacer acto de presencia en el NH Collection de Sevilla donde concede esta entrevista: "Vengo de una reunión importante para poner en marcha cuanto antes mi academia para jóvenes promesas". Para un campeón y capitán, técnico con varias ofertas en España y en el extranjero, y un profesional que tras el Mundial de Rusia rechazó la dirección deportiva de la Federación por volver al Sevilla como había pactado, suena a broma que su prioridad sea hoy la formación altruista, dar conferencias y escribir un libro en sus ratos libres. Pero no lo es. Así es él.

Vamos a hablar de todo, pero por ir un poco al grano. El pasado 15 de junio confirmaste, sólo cuatro meses después de llegar a Mestalla, que dejabas el banquillo del Valencia como segundo entrenador. Dijiste que sentías "la necesidad de dar un paso al lado". ¿Qué te empujó a tomar esa decisión?

Realmente no era una decisión. Era mi idea desde el principio. Tengo mis proyectos de vida aquí en Sevilla. Hice un paréntesis y fui a Valencia por necesidad, obligación, autocompromiso, llámalo como quieras. Pero desde el primer momento sabía que tenía fecha de caducidad. Había una única duda, ésa me la proporcionaba yo mismo, porque funciono por mi pensamiento y no por compromisos con nadie. No se dio y entonces dije, 'me vuelvo a casa porque ha cumplido el ciclo'.

¿De haber descendido a Segunda te hubieras quedado en el Valencia? La pregunta es rara, lo sé, pero no me extrañaría porque ya hiciste algo similar como jugador en el Deportivo de La Coruña...

Ésa era la única duda, sí. La única. Era la única posibilidad de que me hubiera quedado. Decía: 'Si bajamos y el club quiere, me tengo que quedar'. Entonces, cuando en el estadio del Betis se logró la permanencia, me liberé y pensé, 'ya no tengo compromiso o autocompromiso y puedo decidir lo que tenía decidido de antemano y lo que yo quería'.

Curioso. Si se salva, se va. Y si hubiera bajado, se queda.

Entendía que si descendía con el Valencia tenía que hacer todo lo posible, siempre y cuando el club lo propusiera. Tenía la obligación de intentar devolver al Valencia a Primera.

¿Este tipo de cosas las consultas en casa antes o vas un poco por libre, tomas la decisión y luego ya la comunicas a la familia?

Bueno, ya me conocen. Saben cómo actúo y por lo que yo me muevo: por los compromisos, por los valores, por los ideales.... Y como ya me conocen bastante, me apoyan. Hay alguno que difiere, pero normalmente me apoyan. Cuando compartes la vida con tu círculo, pues tienen los mismos valores.

Carlos Marchena sobre la única opción de seguir en el Valencia CF Imagen Alex Corral / Edición de vídeo Pablo Muñoz

Choca que hayas vivido en la élite y tu mayor motivación ahora mismo sea formar niños en la base desde el anonimato. Entiendes que desde fuera no se te vea como alguien muy normal, ¿no?

Entiendo que es raro, entiendo que es extraño, entiendo que hay muchos compañeros que no lo comparten… Pero es lo que me pide el cuerpo, lo que siento, lo que me hace ilusión, lo que me mueve, lo que me motiva. Mira, cuando venía en el AVE de Valencia a Sevilla mandé un mensaje y dije: 'Me siento contrariado. Le he dicho que no a una propuesta del Valencia, que es un club muy grande, con lo que el Valencia a mí me ha dado al poder entrenarlo en Primera junto a un amigo, pero a la vez soy muy feliz'. Y cuando uno está feliz es que ha acertado.

¿Esto hace que la Primera división para ti ya esté olvidada o te podrías replantear esta postura para regresar a la trinchera con cualquier otra propuesta o con el paso del tiempo?

Esto no es definitivo. Me muevo un poco por lo que me va pidiendo el cuerpo, por los niños [tiene dos], la edad que tienen. Hablo de mi punto de vista, no siento cátedra ni nada por el estilo. Mi momento ahora está cerca de los niños, el que se críen con el padre. Me gusta. Además, la carrera del entrenador es muy exigente y deja un poco de lado todo porque no tienes tiempo. Más adelante, no lo sé. El año pasado, en junio, estaba en Malta, ya que tenía un contrato con la selección Sub-19 para entrenar allí. Nos íbamos toda la familia y al final no se dio porque no encontré plaza para que mi hija estudiara. Así que nos volvimos.

¡Qué dices!

[Risas] Así fue. Luego estuve en el Mundial como comentarista y más tarde pude dirigir al Valencia. Allí me fui solo a un hotel. Tuve la suerte de encontrar un piso. Como el club había cambiado de entrenador, se fue un ayudante de Gattuso y entré yo. Pero hice vida en la Ciudad Deportiva. Esto que cuento confirma que el futuro es incierto y nadie sabe lo que va a pasar. Hay que estar preparado para lo que venga.

"Entiendo que, estando en Primera y con ofertas, es raro que prefiera ahora entrenar y formar a niños. Pero es lo que me pide el cuerpo, lo que siento, lo que me hace ilusión, me mueve y me motiva"

¿Y ahora, en estas tres semanas que han pasado desde su adiós, has recibido alguna oferta más?

Sí, la del Valencia y otras, pero la respuesta es la misma. Le dije mis pensamientos a Baraja, los mismos que él sabía desde un principio. Luego el club también me ha llamado y le he dicho lo mismo. Y he tenido otras ofertas de otros clubes de fuera de España y fui en la misma línea.

¿Alguna de esas propuestas eran para ser primer entrenador?

Sí.

¿Y ni siquiera eso te ha hecho replantearte las cosas?

No, no, no porque sería incongruente. Si me vengo del Valencia a casa...

En aquellas declaraciones en redes sociales el día de tu despedida también aseguraste que te ibas para emprender "nuevos proyectos personales". ¿Era una excusa o ya tienes planes concretos?

No entiendo de excusas, no entiendo de compromisos. Cuando digo las cosas, las digo de corazón, y luego con el tiempo te dan o te quitan la razón. La idea es formar una academia aquí en Sevilla con pocos niños, pero en la que vaya de la mano la formación deportiva, la formación académica, los comportamientos. Y ésa es la idea, formar junto a un grupo de amigos este proyecto porque entendemos que los niños que aspiran a seguir creciendo con el fútbol no pueden dejar nunca los estudios. Ésa es la idea, eso es en lo que estoy metido y estoy muy ilusionado. Ya lo tenía pensado antes de ir a Valencia, se interrumpió por irme allí a echar una mano, pero lo quiero retomar para poder empezar la temporada siguiente.

Desde entonces no habías hablado públicamente. ¿Por qué decides hacerlo ahora?

Porque os conocí, me parecisteis diferentes, gente de bien. Por feeling, por sensaciones. Me gusta guiarme por eso y estuve muy cómodo cuando compartí momentos con vosotros en Madrid antes del Mundial. No me gustan mucho las entrevistas, pero cuando hay que hablar, pues se habla y punto.

Gracias por la parte que nos toca, pero aquí también te vamos a apretar, ¡eh!… [rompe a reír] ¿Cómo has visto y convivido con la prensa en Valencia este tiempo en comparación con tu época de jugador?

La relación ha sido... ninguna. Simplemente yo hablaba en el flash antes de los partidos porque el club así me lo pedía. Y luego no he hablado más. Creo que lo hice una vez para los medios del Valencia pidiendo un poco la respuesta del público, que Mestalla nos ayudara, sin más. No tengo relación con periodistas, no hablo con ellos, nunca he hablado con nadie. No por nada. Es mi forma de ver, de sentir esto y así lo hago.

¿A un exfutbolista como tú, qué le molesta más: la crítica de un periodista o la de un excompañero que ahora hace de comentarista?

Intento no ver nada, porque al final somos personas y te afecta. Lo intento, pero te llega, te llega gente del entorno y, claro, te llegan comentarios... Pero no me molesta porque intento ponerme en el sitio de cada uno, cada vez ser más tolerante. Lo que sí pienso, sin decírselo a nadie, es: 'Toma, ponte ahí, ves la dificultad que hay y luego podrás opinar un poquito con más certeza'. Pero soy tolerante. Que digan, que critiquen… No me meto en nada.

Tú también has sido comentarista en Televisión Española y seguramente lo serás pronto. ¿Lo que has vivido en el Valencia como entrenador te influirá a la hora de decir, 'cuidado con lo que digo, que es más importante de lo que parece'?

Totalmente. El respeto, si ya lo tenía antes por los jugadores, entrenadores y protagonistas, ahora mucho más. Entiendo la dificultad de estar ahí abajo, de hacer los cambios y de manejar cada momento. Desde fuera tenemos muy poquita información. Entonces, decir cosas o supuestos me parece muy atrevido. Cuando tengo la oportunidad de ser comentarista, opino de lo que veo, no de lo que yo haría.

¿Sientes o percibes que tu futuro como comentarista va a estar un poco limitado? Normalmente lo que se busca es la gente que se moja, que pisa charcos, que son más atrevidos.

Bueno, cada uno tiene su estilo y yo decido que mi estilo es éste. Si le gusta a alguien, aquí estoy. Y si no le gusta, pues no pasa nada. Pero no puedo cambiar mi estilo por gustar más o menos a alguien. Soy como soy y ya está.

Nunca te has prodigado en los medios. ¿No crees que eso puede perjudicarte y que muchos compañeros de profesión se venden mucho mejor que tú?

Me perjudica. Y me perjudica porque yo no vendo lo que soy, lo vende otro y ese otro puede estar contaminado o puede haber una contaminación sin querer o puede haber un interés que lo pueda manipular a su conveniencia. Cuando uno vende lo que es, es mucho más directo y creo que se entiende mucho mejor. Me perjudica y a veces pago el peaje. Soy como soy.

En tu adiós, dijiste: "Ha sido una etapa breve, intensa, difícil y, afortunadamente, con un final feliz". ¿Lo de difícil se refiere a lo deportivo o también a lo institucional?

Un poco de todo. A lo deportivo, porque la situación futbolística en el Valencia era muy mala. Y a lo institucional, porque el club está de una manera que es diferente a la que yo viví. Entonces, un poco por todo, pero tampoco tengo queja del club. El Valencia me ha tratado muy bien, los medios que hemos pedido nos lo han dado. No sé si era por la coyuntura en la que se veían, que era muy difícil, pero nos han facilitado todo para que nuestro trabajo fuese el mejor. No pongo ningún pero.

"El Valencia es muy complicado porque no se habla de fútbol. Se habla de Meriton, de las críticas, de manifestaciones... todo ese ruido perjudica"

¿Es todo tan complicado en el club como se percibe desde fuera?

Sí, es muy complicado. Simplemente porque no se habla de fútbol. Se habla de Meriton, de si las críticas en Mestalla, de que si hay una manifestación... Nada de fútbol. Todo ese ruido perjudica. Cuando se habla de fútbol, de jugadores, de partidos, eso beneficia al futbolista, beneficia al club, beneficia a los aficionados. Se sienten más identificados. No es agradable trabajar en ese ambiente con tanto ruido.

¿Es más complicado incluso de lo que te esperabas?

Sí. Sabía que no era fácil, porque había varios entrenadores que habían pasado por ahí y que no le estaban sacando rendimiento al equipo. Luego va Voro, que Voro siempre sacaba el máximo rendimiento, y en sus tres partidos sacó cero puntos... Eso es porque hay algo que no funciona. Te das cuenta rápido y es justo debido a lo que te he dicho: el ruido.

Carlos Marchena sobre el ambiente complicado en el Valencia CF Imagen Alex Corral / Edición de vídeo Pablo Muñoz

¿Cuánto ha insistido Baraja para que continuaras?

Mucho, ha existido mucho. Pero él me conoce y sabe que era difícil de cambiar lo que yo le había dicho desde el minuto uno. Él me decía: 'Mi obligación es intentarlo, aunque sé la respuesta, pero lo tengo que intentar'.

Te mostraste muy agradecido con la confianza del 'Pipo' en tu figura. El hecho de que él haya decidido quedarse y no seguir tu camino, ¿ha cambiado algo en vuestra relación?

No, yo no puedo decidir por nadie. Cada uno es libre y cada uno tiene sus circunstancias. Sería una osadía por mi parte.

Pese a que no te gustan mucho los medios, fíjate si es importante la comunicación. Como no habías hablado aún, desde fuera parece que Marchena se ha ido del Valencia enfadado, que ha habido algo raro o, ya puestos a imaginar, que entre Baraja y tú ha habido alguna fricción. ¿Te ha llegado esa sensación?

Sí. Y alguna persona me lo ha comentado. 'Oye, ¿qué ha pasado realmente?'. Realmente es lo que he dicho. E insisten: 'No, no, pero cuéntame la verdad'. La verdad es lo que he dicho. Y sí, sé que es por falta de comunicación. Siempre he tenido ese defecto de que no me he comunicado bien, de que no he contado lo que yo siento y bueno, es un déficit que tengo, lo reconozco. ¿Que si voy a cambiar? Bueno, estoy aquí hablando contigo. Igual he puesto la primera piedra.

¿Baraja y tú habéis vuelto a conversar?

Sí, sí. Hablamos y él ha estado aquí en Sevilla y yo le puedo dar mi opinión. Es un amigo, y como un amigo lo quiero. He tenido la suerte de compartir momentos de dificultad con él. Ya lo hice de jugador, ahora de entrenador. Si antes éramos amigos, ahora nuestra relación es mucho más fuerte porque hemos vuelto a vivir momentos más intensos.

¿Conoces a Chema Sanz, la persona que va a ocupar tu puesto como segundo entrenador?

Sí.

¿Baraja y tú tenéis tal amistad que incluso has llegado a proponerle tú a su nuevo ayudante?

No, simplemente lo conozco por las casualidades de la vida. Él fue segundo entrenador de Oltra y el preparador físico en el Deportivo. Allí coincidimos. Yo no he podido decir, 'esta persona es la adecuada' porque no tenía ni idea. Chema me parece una persona muy preparada porque tiene un bagaje extenso. Personalmente es una persona muy positiva, que va a ayudar mucho, que ve las cosas muy bien, que el fútbol lo entiende, que llega al futbolista. Es muy acertada la decisión.

¿En algún momento de estos días que llevas en Sevilla te has arrepentido de la decisión tomada?

En ningún momento. Cero.

Antes de optar por marcharte, compartiste una sobremesa de dos horas con Baraja cuando se negociaba su renovación. ¿Demuestra eso que decidiste irte tras conocer la propuesta que le había hecho el Valencia o ya lo tenías claro?

Te cuento desde el inicio. Antes de ese almuerzo hay otro más importante que marca todo. A mí me llama Baraja un día y me comenta, 'oye, puede que yo coja el Valencia y quiero que tú vengas'. Insistió: 'Solo no quiero ir, quiero que tú vengas'. Y le puse la condición que te dije. Y respondió: 'Me acabas de decir que sí y ya me estás poniendo límites...". Y le digo: 'Ya, pero esa es la única condición que te pido". Ese primer almuerzo fue un poco para convencerme, pero era entre amigos. El segundo...

¿Qué pasó en esa segunda comida en la que a Baraja ya le han ofrecido la renovación tras salvaros?

Me dice que el club quiere que sigamos, que nos hemos ganado el derecho. Y ya, con la oferta en la mano, me dice que qué voy hacer. Y yo le digo: 'Si ya lo sabes'. Baraja insistió: 'Ya, pero ahora tenemos la propuesta, ahora ya hemos trabajado juntos, hemos logrado el objetivo…'. No hubo manera. Valía lo que ya le dije en un primer momento. Hasta aquí es hasta aquí.

¿Te hubieran hecho dudar con más dinero?

No. Y me lo dijeron. '¿Es cuestión de dinero?', me preguntaron. Y no era cuestión de dinero, era cuestión de lo que quiero hacer, simplemente.

Por cierto, ¿has cobrado?

¿Que si he cobrado…? No. Hasta el 31 de diciembre no se cobra.

¿El tema económico era una preocupación diaria en la plantilla como sucede en otros clubes?

Yo no la percibí. He estado en todo tipo de vestuarios y ves mil cosas. Aquí no percibí estas inquietudes. Lo que sí sabíamos es que no era lo mismo que el club siguiera en Primera a que bajara a Segunda. De haber descendido se avecinaban problemas. En Primera, evidentemente, tiene más viabilidad.

Los que estamos lejos de Valencia, nos hemos acostumbrado a verlo como una plaza siempre en llamas. ¿Qué le pasa al club y qué solución tiene?

La exigencia allí es máxima. Y la exigencia tiene que ser acorde a lo que hay. Acorde al presupuesto, acorde a cómo está el club, acorde un poco a lo que hay en la competencia también: el Barcelona, el Atlético, el Sevilla… Ellos están muy por encima. Ésa es una realidad. Hay que entender la realidad y a partir de ahí, trabajar. No puedes ilusionarte con lo que te gustaría, querrías o deberías hacer. Simplemente hay que ser más realistas e ir pasito a pasito creciendo. Es una buena forma de empezar a hacer las cosas mejor.

¿Cuáles son los cambios que más te han sorprendido respecto al club que conocías como jugador?

Los jugadores entonces estaban más asentados, duraban más tiempo. Hoy en día cambian mucho más las plantillas. Era un equipo más nacional. Había momentos que llegamos a ir cinco a la Selección. Estaba todo mucho más claro. Ésa es la gran diferencia con lo que he visto ahora.

¿Te sentiste engañado en algún momento de lo que te prometieron antes de firmar comparado con lo que luego viste allí?

No, nada, cero.

¿Cómo funciona el Valencia por dentro en el día a día? ¿Fluye la comunicación y el trabajo en equipo? Leo muchas teorías negativas al respecto.

Nosotros hemos trabajado de forma muy libre, sin presión ninguna, era lo que queríamos también. No hemos conocido al dueño, Peter Lim.

¿No?

No hemos hablado nunca con él. Trabajábamos de forma libre, de una manera apropiada. La comunicación era con Corona, que es el director deportivo.

¿Le conocías?

De haber jugado con él, pero no había trabajado nunca a su lado.

¿Y qué tal?

Él era el que pasaba por allí a ver un poco cómo estaba todo. La presidenta también estaba cerca nuestro, y nosotros teníamos comunicación con ella. Siempre estaba preguntando y preocupándose, viendo qué necesitábamos. Así que yo, ningún problema. Con Corona, muy bien. Una relación muy cordial. Tiene buen carácter, es lo que se debe tener, así que fenomenal. Encantado de haber coincidido con él.

Supongo que con los resultados que ibais teniendo, habréis pasado momentos muy duros. ¿Os sentisteis Baraja y tú solos en alguna ocasión?

No. Todo el mundo entendía la dificultad. No llegamos en una posición buenísima y luego fuimos para abajo. Sabíamos lo que había desde el inicio, la realidad, la dificultad, y no estábamos solos.

Ahora mismo, en este Valencia, ¿cuál es el puesto más complicado que hay: jugador, entrenador, director deportivo, presidente…?

Entrenador. Por la exigencia. Cuando la gente no está de acuerdo con lo que hay, muchas veces te piden unos resultados que son difíciles de alcanzar.

¿La persona que más os ayudó en esos meses?

Ochotorena, por ejemplo. Tiene un punto de vista desde muy atrás que nos ha ayudado mucho. El mismo Voro, que también vive mucho el club, que conoce las entrañas. Son dos puntos de vista muy interesantes. Todo el mundo ha intentado ayudarnos porque no somos gente que llega nueva. Somos gente querida allí, gente respetada y gente que quería sacar esto adelante a toda costa.

¿Cuánto os ha ayudado el haber sido exfutbolistas del club?

Mucho, porque conoces todo y conoces lo que siente el jugador en cada momento. Eso es importante para poder ayudarlo.

¿El mejor momento de estos meses?

Cuando pita el árbitro en el estadio del Betis. Cuando ya sabes que has cumplido el objetivo. Antes no me relajaba.

¿Te llegaste a emocionar?

Mucho. Me quité de en medio por toda la rabia contenida, por todos los nervios contenidos. Había sido mucho trabajo, porque la situación había sido al límite y por eso me quité de en medio, me desahogué y me relajé.

¿A dónde fuiste?

Al vestuario.

¿Tú solo?

Sí. Y eso que mis familiares estaban en el estadio. Estuvo mi mujer, estaban los niños, había amigos. Mi padre no quería ir a verme, ha sufrido mucho. Preferí quedarme solo en el vestuario. Llorar.

Marchena admite que lloró tras lograr la salvación Imagen Alex Corral / Edición de vídeo Pablo Muñoz

¿Cuando ganaste con la Selección la Eurocopa o el Mundial también te comportabas así?

Sí, en el Mundial ya me pasó. Me fui dentro, me vacié, me emocioné. No salgo en ninguna celebración. Eso es muy triste, pero es así.

Cada vez que me acuerdo de lo que hiciste tras el histórico gol de Iniesta en Sudáfrica...

En esa celebración tampoco estuve. Cuando marcó Andrés, me fui al centro del campo para que Holanda no sacara rápido y nos pudiera marcar. No sé relajarme y disfrutar. Todo el mundo se fue a celebrar al córner y yo me fui al mediocampo para que no sacaran. A veces lo pienso y... No estoy en la celebración. Eso es mucho de fútbol callejero. Es lo que he mamado, es lo que he vivido. Y no sé por qué me dio por ahí. Eso no se puede pensar ni preparar. Me dio por ahí y es mi forma de vivir esto.

"Hasta que no se logró la salvación no dormía casi; ese día me fui solo a llorar. Con el gol de Iniesta en el Mundial, mientras todos se abrazaban, me fui al centro del campo para que Holanda no sacara. No sé disfrutar"

¿Hasta que llegó el partido del Betis, donde se salva el Valencia, dormías bien?

No. Me despertaba casi a diario a las tres de la madrugada. Otros días, a las cinco... Pero todos los compañeros, no sólo yo. Y todos los del cuerpo técnico. El estrés ha sido grande y hemos dormido poco.

¿Hasta el punto de tener que recurrir a medicamentos para poder conciliar el sueño?

No, no porque yo soy anti… Vamos, me gusta todo lo natural, no tomo nada. Manzanilla, he tomado mucha manzanilla porque parece que me ayuda a dormir, pero nada más.

¿De quién te acordaste nada más lograr la permanencia?

Sobre todo de la gente que fue a vernos a Cádiz, de la que fue a Vigo. De los que sufrían en Mestalla. Pensaba: 'Menos mal que no hemos bajado'. Esta afición no se merece tener al equipo en Segunda.

¿Se sufre más como entrenador que como jugador?

Muchísimo más como entrenador. No tiene ni punto de comparación. El hacer ejercicio, además, te libera, te relaja y tienes la oportunidad de interactuar directamente en el juego. De entrenador quieres transmitir, pero hay veces que no lo logras. Únicamente intervienes directamente con los cambios. A veces te frustras porque no puedes conectar con el futbolista.

¿Qué le pareció el viaje a Singapur de la directiva con el equipo jugándose la permanencia?

Estábamos centrados en lo que teníamos. No nos podíamos permitir ningún lujo de decir, 'es que si van, es que si no van, es que…'. No, no, yo me centro en lo que tengo, que bastante es, y nada más.

Ya, ¿pero en algún momento os visteis fuera del equipo?

No. No es que no me importara... Yo quería lo mejor para el Valencia. Y si lo mejor es que decidían que nosotros no debíamos estar, pues nada. Pero nunca lo sentí y siempre estuve 24 horas pensando en salvar al equipo, nada más.

Como sé que eres muy franco, me dirás la verdad. ¿En algún instante, ya fuera durante un segundo o durante un día, pensaste que el Valencia iba a descender?

Sí.

¿Cuándo?

En el partido del Cádiz, por ejemplo. Después del encuentro en Almería. Es que se ponía la cosa… No éramos capaces de ganarle a ningún rival directo. En Getafe perdimos, en Almería perdimos, en Cádiz perdimos. Yo al Valladolid lo veía un equipo duro. Cuando estás ahí, ves a todos los equipos y el Valladolid era un equipo alegre, un equipo que jugaba bien. Yo soy un tío muy positivo, pero hay dudas. Quien diga que no ha dudado, creo que miente.

Carlos Marchena llegó a pensar que el Valencia descendía Imagen Alex Corral / Edición de vídeo Pablo Muñoz

¿Cómo gestionas eso siendo entrenador? Por un lado tienes que ir con la verdad por delante, pero por otro no puedes transmitir esos pensamientos al jugador…

Entendiendo la realidad, que la derrota está ahí y que puedes tocar fondo, pero te tienes que levantar. Esto es deporte y hay que seguir, y aunque esté tocado, hay que seguir. No hay otro camino. No entendíamos otro camino. intentar convencer a los demás de que se podía. Hay que prepararse mentalmente, y cuando te preparas y te convences, puedes convencer a los demás. Hay momentos en los que no puedes decir toda la verdad y todo lo que piensas, pero en la vida yo creo que también pasa esto. Y las cosas que piensas, no decirlas con crueldad, sino decirlas con cariño. Es la misma verdad, pero se acepta de otro modo. Hay que jugar un poco mentalmente con el jugador. Si dices una verdad dura, fría y eres cruel, las palabras no se las lleva el viento, las palabras pesan. Y se quedan grabadas. Ahí hay que tener mucha mano izquierda y saber que los jugadores son personas, que les duele y que hay que tratarlo con cariño. La clave es ser justo, humilde y ejemplar. Te puedes equivocar y, si reconoces que te has equivocado, el jugador te ve como alguien con el que puede contar.

"En algún momento pensé que el Valencia descendía. Y eso que soy muy positivo. Quien diga que no ha dudado, miente"

¿Tuvisteis psicólogo deportivo?

No. No había. Hubiera sido una figura nueva y no la veíamos oportuna en ese momento. Teníamos que tirar un poco de experiencia y de saber vivir esos momentos por los que todos hemos pasado. No creo que nos haya hecho falta.

¿Ahora, con el paso del tiempo, detectas algún punto de inflexión para lograr esa permanencia?

El partido de Valladolid. Ganamos poniéndose todo en contra, porque el primer gol lo regalamos. Le damos la vuelta en un remate de cabeza, que es muy fácil, y en el último minuto tiramos para arriba porque estos partidos cambian la dinámica de los equipos.

Lo normal es que los sentimientos afloren una vez que llega el éxito o el fracaso. Sin embargo, ¿has llegado a ver llorar a futbolistas del Valencia en mitad de la incertidumbre, antes de saber si el equipo se salvaba o bajaba?

Tengo la costumbre de que, cuando termina el partido, no entro mucho en el vestuario. Es territorio de los jugadores. No me gusta mucho que los entrenadores pasen por allí. La tensión se palpa y no hay mucha diferencia entre entrenador y jugador cuando la preocupación es tan grande. Pero yo he visto jugadores llorar. Y en entrenamientos también. Había jugadores que lo pasaron regular y otros que lo han pasado mal. E incluso otros que lo han pasado muy mal.

Me han contado que tuviste un fuerte encontronazo con Samu Castillejo, pero nunca lo he podido confirmar y, por tanto, jamás se publicó. Aprovecho ahora que te tengo delante para contrastarlo. ¿Fue así o no?

No he tenido un encontronazo con nadie. He intentado ir de frente con todo el mundo. Le he dicho mi opinión a los jugadores, creo que a casi todos. Pero siempre construyendo. Además, entendía que no era momento de matar a nadie, porque en esas situaciones lo fácil es matar a alguien, pero tienes que entender que todo el mundo te va a dar y que vamos a necesitar a todos. Con lo cual no he tenido encontronazos. Todo lo contrario: muestras de apoyo, de cariño, de seguridad. Por ahí es donde me muevo.

Carlos Marchena sobre cómo vivieron la temporada sus jugadores Imagen Alex Corral / Edición de vídeo Pablo Muñoz

La experiencia te da este poso para poder gestionar conflictos como entrenador. Pero tú también lo hacías ya siendo futbolista, y desde muy joven. ¿De quién aprendías? ¿O es algo innato?

Puede ser innato. Siempre me han puesto de capitán. Me veían como un viejo joven. Intento ver la vida no como en el momento en el que se vive, sino con perspectiva y saber que las cosas pasan y que hay que darle normalidad a todo. Saber que hay vida más allá del fútbol y que las situaciones en un momento las ves muy grandes, pero luego son pequeñitas. Viene un poco del carácter donde me he criado.

¿Qué es lo que necesita el Valencia para que puedas disfrutar ahora de él como aficionado?

Tienen que acertar muy bien en confeccionar el equipo a medida del entrenador, el sistema que quiere, el tipo de jugadores que desea. Es el principal motivo para que el equipo funcione. Si a un entrenador no le dan lo que quiere o lo que en su cabeza tiene, luego es difícil de recomponer.

Por cierto, ahora que lo pienso: ¿Eres del Valencia o del Sevilla?

Yo soy sevillista. Ni más ni menos que nadie. No hay nadie que me diga que es más sevillista que yo. Las cosas se demuestran. Soy sevillista y también valencianista porque me han tratado muy bien. El Villarreal me dio la oportunidad y estoy muy agradecido. En el Depor estuve dos años con inmenso cariño. En el Benfica también estuve un año. Fue más raro, era más joven, pero también le tengo mucho cariño.

De todo esto quiero que me hables porque me han contado que te quiso hasta el Real Madrid…

[Sonríe]. ¿Puedo beber un poco?

Sí, sí, claro.

Pero seguimos hablando de todo, eh. Para un día que hacemos una entrevista…

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*Mañana, la segunda y última parte de esta charla. Marchena habla del 'Caso Vinicius' que vivió en primera persona en Mestalla, del Sevilla y su relación con Monchi, del interés del Real Madrid y el Milan en ficharle, de cómo vivió el Mundial de Rusia dentro de la Selección, de su charla clave con Luis Aragonés...