LALIGA | REAL SOCIEDAD - BETIS

Mark González y el bocadillo que casi le cuesta una pierna: "O me moría de trombosis o me la cortaban"

El chileno, ex de Real Sociedad y Betis, entre otros, atiende a Relevo desde Miami, donde vive desde hace ocho meses, para repasar su trayectoria y sus proyectos de futuro.

Mark González se ha marchado a vivir a Miami para intentar transmitir su experiencia profesional a los más pequeños. /Relevo
Mark González se ha marchado a vivir a Miami para intentar transmitir su experiencia profesional a los más pequeños. Relevo
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Mark González (Durban, Sudáfrica, 1984) vivió su carrera a la misma velocidad con la que encaraba a sus rivales sobre el verde. De ahí su apodo de 'Speedy González'. Pero la vida futbolística de este trotamundos del fútbol no ha sido un camino de rosas. Hasta en dos ocasiones ha estado al borde la muerte, pero nunca se rindió. Todo lo contrario. Universidad Católica, Albacete, Real Sociedad, de nuevo Liverpool, Betis, CSKA de Moscú, Universidad Católica, Sport Recife, Colo Colo y Magallanes fueron los equipos en los que dejó su impronta. En Donostia le recuerdan como 'San Mark' por su importancia en la permanencia conseguida in extremis en aquella temporada 2005/06. Con el Betis no corrió la misma suerte. Hoy tendrá el corazón dividido.

¿Cómo te va la vida?

Tranquilo, viviendo en Miami. Me vine hace ocho meses. Estoy inmerso en una serie de proyectos deportivos, eventos… para poder aportar ese granito de arena en la parte deportiva en Estados Unidos.

Muy comentado ha sido su encuentro con Messi. ¿De qué hablasteis?

Tuvimos un encuentro casual. De lo menos que hablamos fue de fútbol. Estuvimos hablando de su estancia en Miami, de la familia, de los niños… Todas esas cosas. Y recordando los momentos en los que no dejaba de marcarnos goles en la Liga, pero muy bien. Todo sabemos el tipo de jugador que es. Antiguamente la edad era un tema importante, uno llegaba a los 30, 32 años y era como que ya éramos viejos para jugar. Hoy en día incluso con 40 cumplidos uno sigue rindiendo al máximo. Eso va a depender de hasta cuando uno quiera jugar. Más allá de que si el cuerpo te da o no te da. En el caso de Messi eso se ve claramente. Tiene cuerda para rato.

Mark González junto a Leo Messi tras el encuentro protagonizado entre ambos en Miami.  Instagram
Mark González junto a Leo Messi tras el encuentro protagonizado entre ambos en Miami. Instagram

También alargaste tu carrera bastante …

Es cierto. Me retiré con 35 años, pero yo lo hice por otros factores. Me cansé un poco y ya no tenía más aspiraciones y di un paso al costado. Si hubiera estado en algún equipo, lugar y con gente que estuviera mucho más preocupado en estas áreas (cuidado físico, alimenticio…), lo más probable es que ahora estaría jugando.

¿Lo echas de menos?

Ha sido un momento de mucho pensamiento, de meditarlo mucho. Quería que, cuando me retirara, no llegara ese momento de decir me arrepiento y quiero volver a jugar. Siempre dije que cuando me retirara, iba a ser para siempre. Pero sí han habido momentos que sí me ha picado ese gusano para decir: 'Me encantaría estar ahí aún' Sobre todo cuando veo jugar a mi selección o cuando llegué aquí a Estados unidos y vi la llegada de Messi. Veo los jugadores que le rodean y digo: 'Yo aquí podría jugar perfectamente' Son momentos determinados, pero en el día a día no estoy pensando en jugar a fútbol. Me encanta el fútbol, siempre ha sido mi pasión y lo sigue siendo, pero creo que hice bien tomando esa decisión. No ha habido arrepentimientos.

¿Tenías claro que querías seguir ligado al fútbol una vez colgadas las botas?

Sí. Tengo la licencia para entrenar, pero a día de hoy, dirigir, no es algo en lo que esté pensando, pero uno no sabe las vueltas que da la vida y algún día puede que me entren las ganas y tengo algo para poder hacer. Pero sigo ligado al fútbol de la manera de llevar mi experiencia de vida deportiva y poder transmitirla de alguna manera a los más pequeñitos que vienen detrás y que sueñan con ser jugadores de fútbol. el objetivo es poder orientarlos de alguna manera y hacer actividades con ellos, ya sea desde una escuela de fútbol o un entrenamiento personalizado de alta competición. Hay muchas áreas que puedes abarcar y que puedes ayudar a los que vienen por detrás.

¿Cuál es el mensaje que le das a los niños?

Lo que más trato de decirles cuando he tenido la oportunidad de estar con los más pequeñitos es que siempre sigan su sueño. Nunca sabes después si vas a llegar o no, pero siempre hay que dar el 100% porque uno no sabe quién está mirando. Les pongo mi ejemplo, de cuando estoy ahí. Obviamente ellos no me conocen, pero luego cuando les dices quién eres, dónde jugaste, con quién jugaste, los niños te empiezan a mirar de manera diferente. Uno nunca sabe. En el fútbol también hay que tener suerte más allá de las condiciones que uno pueda tener. Hay que tener suerte para estar en el lugar justo con las personas indicadas y luego, a partir de ahí, aprovechar las oportunidades que se van presentando.

¿Mark González también tuvo esa suerte?

Obvio. Tuve mucha suerte de poder haber estado con un entrenador que me conocía desde pequeño. Fue Juvenal Olmos el que me hizo debutar en Católica y ese mismo año, el que me hizo debutar con la selección. Mi carrera fue muy rápida. Me hubiera encantado que hubiera ido un poco más lenta, pero fui logrando cosas muy rápido en mi carrera y me vi en situaciones que no me esperaba tan pronto y que quizá hubiera podido manejar de mejor manera. A veces uno toma decisiones a lo rápido siendo inmaduro y cosas así, pero es parte de la vida del futbolista. Todo lo que se fue dando y lo que logré fue extraordinario, me siento orgulloso de ello.

Hablando de entrenadores, estuviste a las órdenes de Marcelo Bielsa en la selección de Chile. ¿Qué recuerdos tienes de él?

Siempre lo he considerado el mejor entrenador que he tenido. Con él crecí mucho como jugador, aprendí mucho, en jugar en mi posición y saber leer los partidos, refiriéndome a cómo comencé mi carrera y a cómo la terminé, de no ser tan vertiginoso y ser más pausado, dosificar y utilizar esa velocidad cuando correspondía, terminar mejor las jugadas. Fue un proceso de diez años que me dejó mucha enseñanza. Cuando uno se hace más viejo, se hace más bueno. Somos como el vino. Y por eso digo que ojalá mi carrera hubiera ido más lenta para, por ejemplo, haber llegado al Liverpool con 25 años. Llegué con 20, cumplí los 21 allí. Hoy en día a esas edad estás debutando en tus clubes.

Echa la vista atrás y, ¿estás contento de cómo se desarrolló tu carrera? ¿te quedó alguna asignatura pendiente?

Me siento orgulloso de todo lo que hice. No hay nada que pueda decir malo de ello. Creo que soy un afortunado de vivir lo que me tocó como futbolista, afortunado de haber vivido en tantas ciudades, en tantos equipos, conocer culturas. Son cosas que puedo ir contando, transmitiendo y compartiendo con los más pequeños. Si hay alguna espinita que quizá tenga, te diría haber aguantado en Liverpool. De ahí me fui al Betis. Lo pasé extraordinario a pesar de que terminamos bajando a Segunda teniendo un equipo tremendo, pero previo a eso, igual podía haber aguantado en el Liverpool. Fue una temporada bastante buena a pesar de ser mi primer año, siendo muy constante a pesar de que Rafa Benítez hacía mucha rotaciones, pero fueron 36 partidos en un año bastante bueno y el primer año para el que llega a la Premier siempre ha sido de adaptación. Siempre me quedé con esa incertidumbre de si tenía que haber aguantado más.

"Si hay alguna espinita que quizá tenga, te diría haber aguantado en Liverpool. Me faltó esa persona al lado que me dijera: 'Vamos a pensar y vamos a tomar una buena decisión'"

Mark González Exfutbolista de la Real Sociedad y del Betis

¿Por qué te fuiste?

Éramos cinco en el mismo puesto y llegaban otros dos como era Ryan Babel y Benayoun. Estaban Rice, Harry Kewell, Fabio Aurelio, Luis García y yo. De todos ellos, Rice y Kewell eran fijos. Y empezaron a aparecer esos fantasmas de si iba a jugar o no. Como joven que era, esos pensamientos podían ser acertados, pero también apresurados y me faltó esa persona al lado que me dijera: 'Vamos a poner paños fríos. Vamos a pensar y vamos a tomar una buena decisión'. Como te digo, pudo ser una buena decisión la que tomé o quizá me tenía que haber aguantado, pero es algo que no vamos a saber. Por eso te digo que esa es la única espinita que tengo. No hay arrepentimiento de nada.

En Donostia le recuerdan como 'San Mark'…

(Risas) Tengo los mejores recuerdos de San Sebastián. Esos seis meses para mí fueron como una temporada completa. Venía cedido, saliendo de una cirugía de cruzado. El Liverpool me fichó lesionado. El primer partido fue contra el Mallorca, saliendo desde el banquillo, y marqué el 2-1. Eso fue el inicio de esos meses maravillosos. Me atrevería a decir que fueron los mejores estando en la Liga. Fueron 16 partidos, cinco goles y todos significaron puntos. Me acuerdo de una volea contra el Racing, que era un rival directo, de marcar en el Bernabéu en el empate a uno contra el Madrid, jugando en el campo del Villarreal y anotar de falta directa… Fueron momentos maravillosos. Tenía tan metido en la cabeza que tenía que volver al Liverpool... La gente pedía que continuara y ganas no me faltaban. Lo pasé increíble. Era un mundo nuevo, pero mi cabeza era el Liverpool. Tenía un sueño tan grande que sobrepasaba lo que era quedarme en la Real. Se hizo tanto para poder estar ahí. Me acuerdo de todos los apodos, de haber salvado al categoría, que fue tremendo. Nunca retomé el contacto con ninguno de mis compañeros. Son las cosas que uno hace en el futbol y que me parece que no están muy bien. Uno dimensiona cuando deja el fútbol. Me he dedicado poco a poco a ir retomando el contacto con la gente y creo que con la Real voy a empezar a hacerlo.

Mark González celebra el gol que le marcó al Mallorca, el primero con la elástica blanquiazul.  Real Sociedad
Mark González celebra el gol que le marcó al Mallorca, el primero con la elástica blanquiazul. Real Sociedad

La situación de la Real era caótica…

Era muy mala. Llegué en una época en la que habían cambiado de entrenador. Había empezado Amorrortu y su sustituto, Gonzalo Arconada, había durado también muy poco. Y luego llegó Bakero. Hizo un trabajo muy bueno en cuanto a lo socio-afectivo, unió al equipo, empezamos a compartir más. Empezó a trabajar la parte psicológica. Había un equipo tremendo, había mucha calidad, pero el fútbol es así, mira lo que nos pasó en el Betis. Todo el mundo hablaba de un equipo Champions y terminamos descendiendo. Y no te lo explicas. Son cosas que pasan. Todo en Donostia era una motivación extra para mí. Sentía como que yo tenía que dar algo más que el resto porque venía del Liverpool. Me auto presionaba de esa manera, rendir y demostrar tanto para el club como para Inglaterra que me merecía un permiso de trabajo. Mi ida a Donostia fue porque me negaban el permiso de trabajo en Inglaterra. Cada partido que yo jugaba con la Real se mostraba en Inglaterra y apelaban. Había una especia presión, pero yo me la tomaba de la mejora manera, disfrutando, jugando, marcando. Venía saliendo de una lesión, pero nunca pensé en ella, nunca hubo una recaída. Siempre quería más. Terminamos salvando la categoría y llegó ese momento de decisión. La tenía muy clara, pero también un sentimiento encontrado. Me hubiera quedado feliz, pero mi sueño era mucho más grande. Tenía 20 años.

"Terminamos salvando la categoría y llegó ese momento de decisión. La tenía muy clara, pero también un sentimiento encontrado. Me hubiera quedado feliz, pero mi sueño era mucho más grande"

Mark González Exfutbolista de la Real Sociedad y Betis

Tampoco se ha librado de sustos importantes. A los 36 años sufriste un infarto…

Siempre fui un jugador vertiginoso, por lo tanto, cualquier golpe en seco me afectaba el doble o el triple que a cualquiera. El tipo de musculatura que tenía era de velocista, no de un jugador más robusto. Era musculatura fina. Cualquier golpe lo sufría por tres. También he sufrido cirugías de casi perder la vida en un par de ocasiones o de perder la pierna y otras, de estar mucho tiempo fuera. Todas las lesiones requerían de cirugía. También perdí mucho tiempo a raíz de eso.

¿Qué es lo que pasó en Rusia?

Fue un bocadillo, pero fue tan fuerte que se convirtió en un síndrome compartimental. No tengo ni idea de cómo sucedió eso. Tenía como una pelota de fútbol dentro de mi pierna. Eso se seguía inflamando y mi piel no daba para más. El músculo seguía creciendo y literalmente, me iba a explotar la pierna. Llegué a la clínica en el momento justo. Me desmayaba con el dolor. Me tuvieron que operar de urgencia, haciéndome un tajo de 30 centímetros en la pierna y al hacer eso. es músculo salía de la pierna para liberar toda la presión. Estuve dos semanas con la herida abierta, esperando que el músculo se desinflara y entrar nuevamente en la pierna para poder cerrar. En ese momento llegué justo, el músculo se estaba poniendo negro. Había dos opciones, o me moría de una trombosis o me cortaban la pierna. Tuve mucha suerte en ese sentido.

Mark González habla sobre la trombosis sufrida en su pierna. Relevo

¿Y el infarto?

Fue previo a la pandemia. Fue muy raro. Siempre he sido muy sano. Me empezó a doler el pecho. Ya me había pasado en ocasiones anteriores, pero no pasó a mayores. Me fui a ver con un cardiólogo y descartaron que fuera del corazón. Más tarde me mandaron hacer una endoscopia porque podían ser espasmos en el esófago, pero tampoco. Pasó el tiempo y no volví a notar nada, pero hubo un momento en el que empezó a dolerme el pecho y no paraba el dolor. Me fui a la clínica y cuando me hicieron los test, me dijeron que estaba con un infarto, y que en cualquier momento me podía dar un paro y esto fue a las cinco de la mañana. Yo no me lo creía. Había ido a por una pastilla porque luego tenía que ir luego a dejar a los niños al colegio. Estuve dos días internado y si me preguntas por qué me pasó eso. Ni idea. Me dijeron que era por un virus. A veces siento esos dolores. Me volví a hacer pruebas y descartaron que fuera del corazón. Yo sigo haciendo mi vida normal. Cuando me pasó eso, estuve seis meses sin hacer nada, solo salía a caminar. Fue un episodio muy raro.

"Empezó a dolerme el pecho. Me fui a la clínica y cuando me hicieron los test, me dijeron que estaba con un infarto, y que en cualquier momento me podía dar un paro"

Mark González Exfutbolista de la Real Sociedad y del Betis

¿Esas cosas te hacen ver la vida de otra manera?

Tampoco me vi en una situación de muerte aunque realmente lo era. Continué mi vida normal. Pero es algo para tenerlo en consideración. Tengo dos hijos, estoy casado y uno vela más por su familia que por uno mismo. Ahora uno se lo piensa dos veces. Después de ese momento, le tomas valor a la vida en el sentido de no ser egoísta y pensar en tu familia. Son situaciones graves y hay que ser consciente de ello.

¿Por qué descendió ese Betis que tenía entre sus filas a futbolistas de la talla de Emaná, Capi, Sergio García, Arzu…?

Las cosas terminaron complicándose. Guardo los mejores recuerdos de la gente, de los dirigentes, de la afición. Fue una cultura diferente… Fueron dos años maravillosos en lo deportivo y en lo personal. También feliz porque cumplí con mi parte de rendimiento. Sin embargo, esto es un deporte colectivo y lo individual no está sobre lo grupal. Es una pregunta que me haces, pero yo no tengo la respuesta. Me alegra mucho que hoy se encuentren dos chilenos como Claudio Bravo y Manuel Pellegrini y que estén compitiendo en lo más alto con el Betis. Claudio es un muy buena gente. Es de los pocos amigos que tengo en el fútbol. Cuando me preguntan por eso, por cuántos amigos tengo, la respuesta en la misma: 'Conocidos y de buena onda son todos, pero de ahí a ser amigos son muy pocos'. Yo, por lo menos tengo muy pocos y uno es Claudio.

¿Por qué elegiste Rusia tras descender con el equipo verdiblanco?

Fue la opción que yo tenía para poder marcharme. Quería seguir mi carrera en lo alto. Eso no quiere decir que no lo iba a hacer estando en el Betis, pero tenía una gran opción de jugar Champions y eso es lo que más me tiró. Como se puede ver por mi carrera, fui un trotamundos y en Rusia estuve casi cinco años y después de ahí, ya me volví a Chile. No fue una ida porque sí. Me gustó mucho estar allí. Me acuerdo estando en el Betis que Lopera, cuando se enfadaba, no s amenazaba con mandarnos a Rusia y era lo mejor. Jugar allí es muy competitivo y muy bonito.

Hablando de Lopera, ¿qué recuerdo tiene de él?

Un personaje. Bastante especial. Tengo el recuerdo de vivir más situaciones de rogar, que de bonitos recuerdos sobre él. Era un personaje.

¿Con quién va en el partido del Reale Arena?

Yo nunca soy de dar pronósticos y menos cuando juegan dos equipos a los que uno les tiene tanto cariño. No que gane el mejor, que lo haga el que merezca. A veces uno hace las cosas bien y gana el que menos lo merece. Que sea un lindo partido y que sea un empate.