Meho Kodro se pone en la piel de Oskarsson ante la falta de gol de la Real Sociedad: "Tiene cosas que huele a que podría salir"
El legendario goleador blanquiazul confía en las posibilidades del islandés, siendo consciente de que "hace tiempo que no hay un delantero que marque los goles que la Real necesita"

"Los delanteros que vengan aquí, lo siento, pero es lo que necesita este equipo y esa carga añadida hay que saber llevarla. Es la realidad. No se está inventando nadie nada. Hace tiempo que no hay un delantero que marque los goles que la Real necesita. Que se hable de eso y que eso responsabilice a la gente que viene, es hasta normal". Son palabras de un mito de la Real Sociedad como Meho Kodro, autor de 81 goles en 146 partidos, sobre la falta de gol que viene padeciendo el equipo de Imanol Alguacil de un tiempo a esta parte. Eso sí, pese a que su opinión en este sentido es clara, saca la cara por Orri Oskarsson, principal foco de las críticas. "No sé si le corresponde tanta responsabilidad ahora mismo. Igual le corresponde, pero es joven y no sé si esa carga le va a ayudar a seguir creciendo", advierte.
Meho Kodro es consciente de que no "no es fácil acertar" cuando un equipo como la Real Sociedad acude al mercado para cubrir las necesidades goleadoras porque "un delantero que te pudiera garantizar 15 o 20 goles al año no tiene precio". Lo entiende, pero también que "la Real necesita tener a alguien que responda a ese rol, un delantero de confianza que vaya a responder a las necesidades del equipo. Si a Real estuviera en la mitad de la tabla, si no jugara en Europa, quizá la exigencia no sería tanta, pero la Real está donde está y la exigencia es esa y me parece hasta normal", reitera un delantero que cogió para sí toda la responsabilidad goleadora del equipo en su época como blanquiazul.
Se pone en la piel de Orri Oskarsson y asume que "no es sencilla" la situación que está viviendo el atacante islandés de la Real Sociedad. Partiendo de la base de que, en su opinión, "es un buen jugador que merece la pena esperarle", confirma el bosnio que Orri tiene "tres cargas sobre la espalda". La primera, "que ha venido a un equipo que es fuerte y que necesita responder. Después, que se ha pagado mucho por él y que aunque marca goles parece que siempre es insuficiente para la gente de fuera". Todo ello "es una carga añadida" para uno de los fichajes más caros en la historia de la institución blanquiazul. "Estoy completamente seguro de que los compañeros, el vestuario, incluso el cuerpo técnico, le están animando. Lo que pasa es que el jugador lo percibe como tal. Hay un sexto sentido que, me imagino, le hará estar preocupado y cargado con todo esto. Tendría que ser todo lo contrario, pero el jugador siente la presión que te crea el ambiente", confirma.
"Oskarsson es un jugador al que merece la pena esperarle. Tiene cosas que huele que podría salir, pero hace falta tiempo, que la fruta madure, pero está rodeado de una situación que no le beneficia"
Reitera que "es un jugador al que merece la pena esperarle. Tiene cosas que huele que podría salir, pero hace falta tiempo, que la fruta madure, pero está rodeado de una situación que no le beneficia", analiza sobre un futbolista al que le pide que no asuma tanta responsabilidad. "Es un asunto que da mucho que hablar. No te lo tomas de la misma manera con 21 años que con 29. Cuando tienes experiencia y sabes por dónde van las cosas, uno puede gestionarlo de otra forma. En general, depende de la persona", analiza Kodro, sabedor, eso sí, de la manera de pensar de los delanteros. "Ellos piensan que son los que tienen que marcar los goles. Muchas veces se habla de que es un asunto en el que hay que compartir responsabilidades, que todo el mundo tiene que participar tanto en ataque como en defensa, pero el delantero siente que es su primera tarea. Y eso, en sí, te produce ansiedad por la responsabilidad que conlleva. Y eso te lleva a tener unos pensamientos más negativos. Demasiada responsabilidad tampoco es buena. Eso puede provocar que la cosa empeore", advierte.
"Cada uno es diferente y cada uno lo gestiona como puede. Por mucho que seas maduro en ese sentido, socialmente o en el mundo del deporte la percepción es esa, que el delantero tiene que marcar los goles, eso te lleva a responsabilizarte más todavía"
"Hay jugadores que están bien amueblados, que son fuertes de cabeza y que no les importa tanto esas rachas negativas. Cada uno es diferente y cada uno lo gestiona como puede. Por mucho que seas maduro en ese sentido, socialmente o en el mundo del deporte la percepción es esa, que el delantero tiene que marcar los goles, eso te lleva a responsabilizarte más todavía", valora Kodro.
Bienvenido el parón internacional
El parón internacional, en clave blanquiazul, ha venido a confirmar que los delanteros de la Real Sociedad si la saben meter a pesar de las muchas dudas que se ciernen sobre el rendimiento goleador tanto de Mikel Oyarzabal como de Orri Oskarsson, sobre todo de este último. El debate del gol, mejor dicho, de la falta del mismo en el equipo que dirige Imanol Alguacil ha copado la actualidad txuri urdin en todos estos meses de competición. Pero no es nada nuevo. Todo lo contrario. Se viene hablando de la falta de gol desde tiempos inmemoriales. Quizá la falta de acierto por parte de la dirección deportiva también tiene mucho que ver. Y es que a excepción de Alexander Isak y de Alexander Sorloth, el resto de incorporaciones han ofrecido un rendimiento, por decirlo de una manera suave, muy lejano al esperado.
Jokin Aperribay intentó dar carpetazo al debate del nueve en una de sus últimas apariciones, incluso antes de la llegada de Orri Oskarsson a la Real Sociedad. Al mandatario blanquiazul no le tembló el pulso cuando afirmó que "nuestro delantero centro es Oyarzabal". Y la temporada así lo ha demostrado. Imanol Alguacil, en este sentido, no ha tenido ninguna duda, colocando al eibartarra en la punta de lanza de su equipo en la mayoría de los partidos disputados hasta la fecha. Pero, sin poner en tela de juicio el trabajo que hace el '10', sus guarismos no están siendo los mejores.
En Liga solo suma cuatro goles y habría que echar la vista muy atrás en el tiempo para ver su último en jugada, en concreto al 8 de diciembre de 2024, con el Leganés como rival. A su compañero de profesión le van aún peor las cosas. Solo suma tres goles y su rendimiento dista mucho del esperado a pesar de pagar este pasado verano 20 millones de euros por su traspaso. Los partidos que ha jugado hasta la fecha, si algo han demostrado, es que el islandés todavía está muy verde a pesar de que con su selección haya estrenado el brazalete de capitán y haya marcado dos goles en sendos enfrentamientos ante Kosovo. Goles, todo hay que decirlo, que no evitaron la derrota del combinado nórdico.

Más letal ha resultado, por su parte, Mikel Oyarzabal, fundamental en la clasificación de España para la Final Four de la Nations League. Su doblete frente a Holanda ha venido a confirmar la importancia del blanquiazul siempre que que se enfunda la elásticas de la Selección. Hizo lo propio en la última Eurocopa en la que un gol suyo en la final resultó decisivo para que el combinado de Luis de la Fuente sumara un nuevo título.
Históricas contrataciones fallidas
Pero el problema de la Real con los delanteros viene de muy lejos. Lo que ha pasado esta temporada con Oskarsson también sucedió con Sadiq Umar, con André Silva, con Jonathas de Jesús, con Alfred Finbogasson o con Haris Seferovic, arietes que llegaron con la vitola de ser auténticos killers, pero cuya efectividad brilló por su ausencia cuando vistieron la camiseta de la Real Sociedad.
El último caso es el de Sadiq Umar, convertido en una especie de héroe en Valencia, equipo en el que parece haber recuperado un olfato del que no dio muestras en sus 50 partidos como txuri urdin. Sus cuatro goles con la camiseta de la Real así lo atestiguan. Aunque en el debe del nigeriano, que llegó a la Real por 20 millones de euros más cinco en variables hace tres veranos, ha jugado, y mucho, la grave lesión de rodilla sufrida nada más aterrizar en la capital guipuzcoana.
La apuesta anterior al africano fue André Silva, que también llegó con la vitola de gran goleador, pero que nunca la mostró en Donostia. Llegó lesionado y los problemas físicos le lastraron durante toda su andadura en la Real Sociedad. Jugó 26 partidos y solo anotó cuatro goles. El delantero portugués aterrizó en Donostia para cubrir el hueco de Alexander Sorloth, que, cansado de esperar una oferta de la Real, se decidió por la propuesta del Villarreal. El rendimiento del noruego tampoco pasará a la historia. Dejó muchas dudas en su primera temporada, que logró disipar, y no todas, en una segunda campaña sobresaliente. El ahora atacante del Atlético de Madrid dejó la Real habiendo jugado 90 partidos en los marcó 24 goles y con la sensación de que lo mejor estaba por venir.
Lo mismo que les pasó tanto a Sadiq Umar y a André Silva les sucedió unos años atrás a otros dos referentes fichados a golpe de talonario por sus antecedentes goleadores. Pero fue llegar a Donostia y diluirse dicha fama cual azucarillo en el café. Sucedió, primero, con Alfred Finnbogason, que venía de meter goles como churros en el Heerenveen holandés y con Jonathas de Jesús, que se hinchó a marcar en el Elche. El islandés, que llegó a Donostia por una cantidad cercana a los 10 millones de euros, en una entrevista concedida a este medio, reconoció que la presión le jugó una mala pasada. "El error fue meterme mucha presión. Entrenaba y entrenaba, pero lo que me faltaba era estar un poco más tranquilo. Muchas veces en el fútbol las cosas no funcionan y hay que aceptar y eso es lo que pasó", reconoció en dicha conversación un delantero que únicamente marcó cuatro goles en 31 partidos. Algo mejor le fueron las cosas al que llegó para cubrir su hueco, Jonathas de Jesús, pero tampoco dejó un grato recuerdo. Al igual que su predecesor solo jugó una temporada en Donostia, anotando siete goles en 29 partidos con la Real Sociedad.