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Las memorias de Tomás Calero: del 'Manquepierda' a Miki Roqué

El que fuera médico del Betis durante más de 30 años presenta su libro en el que recoge anécdotas y vivencias de toda una vida.

Tomás Calero, médico del Betis durante más de 30 años./M.G.
Tomás Calero, médico del Betis durante más de 30 años. M.G.
Samuel Silva

Samuel Silva

Hace justo un año, mientras elaborara un reportaje para el que le solicité su colaboración, Tomás Calero me desveló que estaba preparando un libro. "No sé si llegaré a acabarlo, que me está costando escribirlo", decía entre risas el que fuera doctor del Betis durante más de 30 años. Pero con la misma tenacidad con la que acabó como médico deportivo, Calero ha presentado esta semana un volumen repleto de vivencias y anécdotas que reflejan el Betis contemporáneo contado por un protagonista que siempre quiso estar en un segundo plano, pero que las conoció de primera mano. "El médico del Betis. Más de 30 años tomándole el pulso al vestuario del Villamarín", de la editorial Betis Libros, ha sido el resultado final de un libro cuyos beneficios irán destinados a la Fundación del Real Betis Balompié.

Desde su casual llegada al club verdiblanco, en noviembre de 1986, a la realidad del 'Manquepierda' que lo captó para el beticismo en aquel descenso contra el Tenerife; de las relaciones con los entrenadores, que siempre depositaron la confianza en él, a esa otra cara del fútbol que le tocó vivir con Miguel García, a quien salvó la vida, o Miki Roqué, a quien acompañó en esa dura travesía con el cáncer. Todos esos recuerdos se agolparon en el antepalco del Benito Villamarín, el lugar elegido para la presentación, en la que Tomás Calero estuvo acompañado por el Betis. Desde a presidentes como Gerardo Martínez Retamero, Rafael Gordillo, Miguel Guillén o Ángel Haro; a entrenadores como Julio Cardeñosa, Paco Chaparro, Pepe Mel o Juan Merino. Exdirectivos, exjugadores, empleados y periodistas acompañaron a Calero, que recibió ese mismo cariño que siempre ofreció.

"La idea de escribir el libro surge en una reunión con amigos. Siempre me pedían que les contara algo del Betis y yo les narraba algunas anécdotas. Me decían: 'Tomás, esto tienes que contarlo. No te las lleves contigo", cuenta Calero, que así comenzó a darle a las teclas para que fueran alumbrando sus recuerdos. "Mi hija se leía los capítulos y me ponía notas. Si era menos de un 9 me enfadaba", dice entre bromas el cordobés, que también ha contado con la ayuda de los periodistas Manolo Rodríguez y Tomás Furest.

Tomás Calero junto al presidente, Ángel Haro, y entrenadores que lo acompañaron. RBB
Tomás Calero junto al presidente, Ángel Haro, y entrenadores que lo acompañaron. RBB

Inicia Calero contando su primera experiencia en el Benito Villamarín, con un Betis-Córdoba al que acudió con 11 años acompañando a sus tíos y un primo suyo; luego aparece su primer día en el Betis, tras una sucesión de acontecimientos que lo colocan delante de Martínez Retamero, entonces máximo dirigente, y Vicente Montiel, el 'manos mágicas' con el que comenzó a conocer a los futbolistas. "En mi primer día tenía delante a Gabriel Humberto Calderón para que le tratara el tobillo. "Estaba tumbado en la camilla y sólo quería pedirle un autógrafo", cuenta el doctor, que poco a poco, de la mano de Montiel pero también de Alberto Tenorio fue conociendo las entrañas del fútbol y del Betis.

Aquel Betis de penurias económicas que acabaría colocando un paréntesis en su etapa en el club, su regreso puntual para una pretemporada holandesa en la que conoció a Lorenzo Serra Ferrer y su ya vuelta definitiva con Luis Aragonés como entrenador y con el que volvería a vivir una fugaz experiencia. "Que sepan ustedes que si viene Denilson, yo me voy", les dijo el Sabio de Hortaleza a sus colaboradores. Y así ocurrió días más tarde como Calero recoge en el libro, en el que recoge esa personalidad especial de esos 37 entrenadores con los que trabajó en el Betis.

Esos diálogos con los entrenadores, con los que casi siempre mantuvo una relación de confianza por encima de su labor de médico, con Lopera o esas referencias a cómo se afrontan las lesiones en el fútbol convierten esta narración de Calero en una muestra extraordinaria del Betis contemporáneo. Con sus actuaciones más celebradas, como el día que no dudó en saltar al césped para salvar la vida de Miguel García -un momento de especial tensión- o esos días difíciles que vivió junto a Miki Roqué, al que cataloga como una leyenda por esa entereza con la que un chaval tan joven llevó una enfermedad que acabaría con su vida. "Doctor, la noticia quiero dársela yo personalmente a mis compañeros y a la prensa", le dijo el ilerdense cuando Calero le comunicó el duro diagnóstico.

El libro acaba con su adiós. Con el sentimiento de un ciclo acabado y un deber cumplido. Con una arenga en un derbi que puso el broche al doctor Tomás Calero, el médico del Betis, pero que fue mucho más que eso durante más de tres décadas.