GIRONA

Las claves de Míchel: cambio de sistema, desparpajo en el once y superar la barrera lingüística

Un Girona con mejores sensaciones que puntos sacó un empate del Bernabéu que tiene que servir como punto de inflexión.

Míchel vive su tercera etapa en LaLiga. /GETTY
Míchel vive su tercera etapa en LaLiga. GETTY
Jordi Cardero

Jordi Cardero

"El problema es que no miramos a la historia y pensamos, por la juventud que tenemos, que estamos de paso. Aquí, en el Bernabéu, ya ganó el Girona. Vuestro crecimiento no va a estar en el error, estará en que te duela perder con el Girona. Hay que llegar a jugarse la vida en cada partido, en cada entrenamiento, en cada acción". Este fue parte del discurso que Míchel dio a su equipo una hora y media antes de que el Girona rascara un punto de Madrid. El décimo en doce jornadas.

Sabe a poco porque la plantilla estaba diseñada para soñar en grande. Es el peaje que el Girona está pagando por su adaptación a LaLiga. Míchel tiene una plantilla con tanto talento como juventud e inexperiencia en Primera. Hasta ahora, las sensaciones multiplican los puntos que lleva el equipo. El técnico madrileño se ha marcado un objetivo: 53 puntos. Es su tercera intentona en LaLiga tras dos despidos en Huesca y Rayo después de ascenderlos. Y llega con más armas que nunca.

Las ruedas de prensa de Míchel pueden ser, de algún modo, más densas que las de cualquier otro entrenador del país. No por el contenido, sino por la barrera idiomática. Desde el primer día, Míchel intenta responder a cada una de las preguntas en catalán. Para él, integrarse en una cultura propia es una condición necesaria para entenderla. En Vallecas, donde se retiró hace una década, ya dejó su huella. La despedida prematura, con el equipo en la zona roja de la tabla, no hizo olvidar a la afición el valor del técnico. "Nos sacó de la tumba, del Rayo hasta la tumba, Míchel contigo siempre", le cantaba el alma del barrio madrileño. En Montilivi va camino de elevar su figura al mismo nivel.

Quique Cárcel, clave desde la sombra

Hasta 13 incorporaciones firmó Quique Cárcel, director deportivo del Girona, el pasado verano. El equipo necesitaba una mejora para alcanzar el nivel competitivo de LaLiga. Tan solo cinco de los 15 futbolistas que participaron en el Bernabéu ya vistieron la camiseta rojiblanca la temporada pasada. Pero la élite no respeta tiempos de adaptación. Para Míchel, la plantilla tiene talento como para estar entre los diez primeros. "Estoy jodido con la clasificación. No me da miedo, pero me duele. Con esta plantilla me duele", comentó en los vestuarios del Bernabéu.

Si bien Christian Stuani ha sido una de las figuras más importantes de la historia del Girona, el club decidió repartir jerarquías para su segunda etapa en LaLiga. El impulso competitivo se lo está dando Oriol Romeu. Al centrocampista le convenció el proyecto gironí desde la primera llamada y dejó atrás la capitanía en Southampton para regresar a Cataluña. Mantiene al equipo defensivamente, es el faro en la construcción de las jugadas y, desde su debut y con un Stuani reservado para sus momentos, líder natural del equipo.

La relación con City Football Group le permitió al Girona, entre otras cosas, obtener la cesión de futbolistas jóvenes. Y está haciendo de esta particularidad un foco de atracción para jugadores que buscan dar un salto. "Si no pensamos en el club demostraremos talento, pero no ganaremos. Deja de pensar en tu crecimiento de cara al año que viene. Lo que importa es el hoy", insiste Míchel.

Uno de los nombres propios está siendo Rodrigo Riquelme, cedido por el Atlético de Madrid. Desde Montilivi destacan su compromiso y motivación por seguir mejorando. Cree en el mensaje de Míchel. Otro nombre es el de Miguel Gutiérrez. El carrilero le hará pensarse al Real Madrid si ejecutar la opción de recompra. Les sigue Arnau Martínez o Ramon Terrats, talento cultivado en Girona, Reinier o el 'Taty' Castellanos.

"Si no pensamos en el club demostraremos talento, pero no ganaremos"

Míchel Entrenador del Girona

El regreso a Primera es también un reto personal para Míchel. Su experiencia en LaLiga ha hecho que no le tiemble el pulso a la hora de cambiar el sistema de tres centrales que le catapultó hacia al ascenso. Tampoco al dejar en el banquillo a Juan Carlos y apostar por Gazzaniga, determinante en el Bernabéu. Athletic y Elche serán los seis puntos que indicarán hacia dónde puede mirar el Girona durante el parón mundialista.