VILLARREAL CF

Los métodos de "Chuck Norris" Pacheta: "Lo primero que dijo en el vestuario era que quería una reunión con nuestras mujeres"

Exjugadores y excompañeros describen el carácter del nuevo técnico del Villarreal, que se estrenó este domingo con victoria ante el Almería.

Pacheta, durante un entrenamiento con el Villarreal. /EFE
Pacheta, durante un entrenamiento con el Villarreal. EFE
Isabel Pacheco

Isabel Pacheco

"A los treinta minutos de llegar al vestuario, lo primero que dijo es que quería tener una reunión con todas las mujeres de los jugadores. Nunca me había pasado algo así". Quien recuerda con cariño aquella anécdota que sucedió en el interior de las instalaciones de la Ciudad Deportiva del Elche, es Juan Francisco Martínez Modesto, más conocido como Nino. Leyenda del club y actual técnico del filial blanquiverde, en 2018 un nuevo entrenador se cruzaría en su camino y en el destino de aquel equipo que peleaba por salir del pozo de la Segunda División B. Su nombre, José Rojo Martín más conocido como Pacheta.

"Al día siguiente de su llegada montó una reunión con todas las mujeres de los jugadores en la sala de prensa. Quería saber qué pensaba cada una y lo que pensaba él de nosotros. El equipo estaba en una situación desesperada. Que hiciera eso nada más llegar decía mucho de él", cuenta Nino a Relevo.

Numancia, Real Oviedo, Cartagena, Korona Kielce, Hércules, Ratchaburi, Elche, Huesca y Real Valladolid. Pacheta ha recorrido un largo camino hasta llegar al banquillo con más aspiraciones de su carrera, el del Villarreal (debutó con victoria frente al Almería). Admirado por todos allá por dónde va, su personalidad y su carisma le han convertido en uno de los entrenadores más queridos de nuestro país e incluso fuera de nuestras fronteras.

“Cuando se volvió a España los tailandeses seguían llamándole”

"La gente me preguntaba '¿oye pero en Tailandia también era así?'. Les decía que sí, que aquí no había cambiado ni un ápice su forma de ser". Carlos Javier Acuña, el 'Toro Acuña', coincidió con 'Pache' en la temporada 16-17 durante su periplo por tierras tailandesas. En el Ratchaburi FC, futbolista y entrenador entablaron una amistad que aún perdura a día de hoy. "Vivía enfrente de mí. Nos veíamos todos los días e incluso a veces quedábamos fuera de los entrenamientos. Él, un fisio y yo éramos los únicos del equipo que hablábamos español", recuerda el exjugador de Udinese.

"Se ponía a revisar vídeos de los partidos y él mismo se encargaba de hacer los cortes para enseñárselos al dueño del equipo"

Carlos Acuña Exjugador del Ratchaburi

En un club donde el 90 por ciento de la plantilla era de origen tailandés, Pacheta logró ganarse el cariño de todos. "Hablaba inglés, pero muchas veces los jugadores no le entendían y su segundo le hacía entonces de traductor. Los tailandeses, que para estas cosas son un poco especiales, suelen tenerle más respeto a los propios tailandeses", cuenta Acuña. Pese a ello y con las dificultades propias del idioma, el técnico, desde la sencillez, logró hacerse respetar.

"Con la cara tan graciosa que tiene y con lo simpático que es todos se reían muchísimo con él pese a que muchas veces no le entendían. Era muy carismático, muy cariñoso y muy cercano. Cuando le conocí dije 'vaya espectáculo de persona y de entrenador". Aunque, "cuando había que trabajar serio, se trabajaba serio".

"Siempre quería que tanto su equipo como él mejoraran. Era un trabajador nato. Se ponía a revisar los vídeos de los partidos y él mismo se encargaba de hacer los cortes para luego enseñárselos al dueño del equipo", recuerda un Acuña que ultima su carrera en un club regional de Elche.

Pacheta, durante sus primeros años en los banquillos.  Joaquín Bilbao
Pacheta, durante sus primeros años en los banquillos. Joaquín Bilbao

Clasificando al Ratchaburi a las semifinales de Copa y dejando al equipo en las primeras posiciones del campeonato, su regreso a España dolió especialmente a todos. "Les dio muchísima pena que se fuera. Fíjate el aprecio que le tenían y lo que confiaban en él que cuando se volvió a España seguían llamándole para preguntarle cosas de fútbol. Le mandaban vídeos para que les recomendase cómo mover al equipo o qué cosas tenían que hacer. Allí dejó huella. Le quieren un montón".

Un gestor de grupo al que no le tiembla el pulso

Tras su aventura por Tailandia, en febrero de 2018 Pacheta aterrizaba en el banquillo del Elche. Después de la destitución de Josico, el club confió en el de Salas de los Infantes para rescatar a un equipo que navegaba a la deriva en la Segunda División B. No sólo consiguió rescatarlo, sino que en tres años logró que el Elche estuviera compitiendo contra los grandes en la máxima categoría del fútbol español.

"Lo mejor que tiene es que es un gestor de grupo impresionante. Tiene a todos los jugadores comprometidos y metidos al cien por cien en el equipo. Con nosotros supo qué tecla tocar", confiesa Nino. "Es una persona muy cercana y te está mimando a cada momento. Yo hablaba todos los días con él. Me decía 'Pequeño, preparado para el domingo' o 'Pequeño, al primer palo, ahí se hace el dinero'. Que un técnico te de esa confianza y ese cariño de cara al partido del fin de semana es muy bueno. Busca que rindas a tu mejor nivel", apunta el exdelantero.

Pacheta y Nino, durante su etapa en el Elche.  ELCHE CF
Pacheta y Nino, durante su etapa en el Elche. ELCHE CF

Cercano, bromista, siempre con una sonrisa... Pese a su peculiar forma de ser, a 'Pache' no le temblaba ni le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones. "Al igual que te digo que me he llevado muy bien con él, también hemos tenido nuestros rifirrafes porque me ha dejado en el banquillo o porque no he jugado lo que quería. Siempre mira por lo mejor para el equipo".

"Le costó mucho entrar al vestuario, pero inmediatamente se hizo evidente que tenía su propia filosofía"

Michał Siejak Especialista de vídeo en el Korona Kielce

A muerte con los suyos y muy encima de los que no están teniendo demasiado protagonismo, "les demuestra todo el tiempo que confía en ellos y que también tendrán su oportunidad", 'Pache' siempre está dispuesto a dialogar. "Da mucha libertad a los jugadores. Recuerdo que nos preguntaba 'Bueno chicos, ¿mañana vamos al estadio o nos concentramos?, ¿vamos con ropa de calle o del club?' Daba libertad al jugador para que se sintiera a gusto. Él sólo nos decía 'no quiero excusas, quiero ganar".

“Le llamábamos Chuck Norris”

El mismo día que el Villarreal le anunciaba como su nuevo entrenador, a miles de kilómetros de distancia el Korona Kielce recordaba que ese mismo día, pero de hace 10 años, Pacheta llegaba por primera vez al vestuario del club polaco. Sus inicios, en su primera aventura lejos de casa, no fueron nada sencillos.

"Llegó al Korona Kielce en un momento muy difícil. Se hizo cargo del club después de la salida del entrenador Leszek Ojrzyński, quien era muy querido por los aficionados y contaba con el apoyo de todo el equipo. A Pacheta le costó mucho entrar al vestuario porque todos sentían mucho cariño hacia su antecesor", explica Michał Siejak, especialista de vídeo del equipo polaco.

Pese a que el idioma fue otro de los grandes problemas para el burgalés, su visión del fútbol, diferente en un principio a la del club polaco, rápidamente encandiló a los dirigentes. "Inmediatamente se hizo evidente que tenía sus propias ideas y su propia filosofía de juego. Es resolutivo y tiene un conocimiento del fútbol realmente grande. Otra cosa buena es que trataba a todos por igual, incluido al capitán del equipo", cuenta Siejak. "He trabajado con muchos entrenadores en el Korona y puedo decir que, en términos de sustancia y visión, era un hombre de fútbol completamente diferente".

Presenciando desde la grada entrenamientos y partidos de todas las secciones del Korona, Pacheta pasaba el día en la ciudad deportiva. "Nunca había conocido una personalidad como la suya. Me sorprendía constantemente. Aprendí muchísimo de él en muchos aspectos del trabajo. Es un gran observador. Aunque no sabía el idioma, adivinaba muchas cosas por su cuenta", recuerda Tomasz Wilman, quien fuera su segundo entrenador en el Korona. "Durante un tiempo estuvo conduciendo una camioneta y le llamábamos Chuck Norris", cuenta entre risas.

 "¿Qué has hecho el fin de semana? ¿Tu novia cómo está?', le preguntaba siempre que encontraba hueco a los jugadores. Ojalá le hubiera conocido antes. Estuvimos juntos tres meses pero parecieron tres años", apunta Roberto Corral, excanterano del Real Valladolid. "Aunque tenga un día de mierda delante del equipo siempre va a poner buena cara", señala un Corral que, casualidades del destino, acabaría jugando años más tarde en el Korona Kielce.

"Cuando el club se interesó por mí le dije a mi representante que les dijese que llamaran a Pacheta, que en ese momento estaba en el Valladolid, para pedirle referencia sobre mí. Recuerdo que después de hablar con ellos me llamó y me dijo 'mejor no te puedo poner, te vas para allá".

"¿Qué si le va a ir bien? No me cabe duda. Y si en algún momento no se ve capacitado será él quien de un paso al lado", dice Acuña. Desde Kielce, Ratchaburi, Elche y Valladolid cruzan los dedos porque todo le salga bien.