CÁDIZ - BARCELONA

El pasado blaugrana de Fali, el central que come kiwis con piel y no olvida sus raíces: "Levantaba bañeras con una mano"

El central le puso las pilas a toda una generación del Barça.

Fali disputa un balón con Gavi en el encuentro de la primera vuelta./AFP
Fali disputa un balón con Gavi en el encuentro de la primera vuelta. AFP
Jordi Cardero

Jordi Cardero

"Si no corres te voy a matar", "nos va la vida en cada balón" o "al que no corra, le rajo", eran algunos de los gritos que se escuchaban en los campos de entrenamiento de La Masia. Rafael Jiménez, Fali, acababa de aterrizar en Can Barça y a sus 22 años parecía llevar toda una vida entera peleándose con el mundo del fútbol. Llegó al filial blaugrana en el mercado de invierno de la temporada 2015/16 y lo primero que hizo fue reventar el altavoz con el que sus compañeros escuchaban música en el vestuario. El equipo iba último en Segunda B y no podía tolerar aquella 'fiesta'. Acababa de llegar Fali, las reglas habían cambiado.

En enero de 2016, Pep Segura tuvo una reunión con Gerard López, entonces entrenador del filial, y su cuerpo técnico y se pusieron como objetivo mantener la categoría. El verano siguiente les exigió el ascenso a Segunda División, por lo que tuvieron que construir una plantilla con futbolistas veteranos para acompañar a la generación de los Cucurella, Aleñá, Jordi Mboula o Abel Ruiz. Y con Fali habiendo jugado media temporada de préstamo, el club volvió a apostar por él. Es una fórmula que ya se había seguido durante la etapa de Luis Enrique.

"Conocía a Fali del Nàstic, no acababa de jugar muchos minutos y planteé su nombre. No era un perfil para subir al primer equipo, pero sabíamos que nos ayudaría", recuerda Felip Ortiz, segundo de Gerard López, que tuvo que agudizar su ojeo a futbolistas de un corte más competitivo que prototípicos de la academia blaugrana. "Los entrenos subieron de nivel", reconocen desde Can Barça. "Con los jóvenes era muy duro. En los partidillos de entrenamiento te marcaba, te pegaba…", recuerda un excompañero del filial.

Fali no era lo que parecía

Coincide el staff de aquel Barça Atlètic en que Fali no era lo que aparentaba. Tenía más capas. "La gente lo tenía por un jugador defensivo y no lo valoraba por su faceta con balón, era mucho más que eso", cuenta Gerard López, que comenzó a esculpirlo como mediocentro junto a Felip. "Parece menos de lo que es técnicamente", cuenta el segundo. "Nadie le había explotado una técnica importante a nivel de desplazamiento, de jugar de pivote -porque tiene muy buen toque de balón- y comenzamos a trabajarlo en esta posición. Nos dimos cuenta de que como pivote era más importante de lo que se pensaba", añade el primero.

Fali durante su etapa en el Barça. FCB
Fali durante su etapa en el Barça. FCB

Fali, rodeado de una buena camada de La Masia, era el primer listo para aprender. "El fútbol era la salvación para su familia, era lo que les daba de comer", explica Gerard. Le costó poco tiempo convertirse en uno de los capitanes de la plantilla. Sus raíces le obligaban moralmente a 'enchufar' a sus compañeros. "Él había vivido el otro fútbol", cuenta Ortiz. "Le daba mucho valor a tener un buen campo de entrenamiento. O a tener ropa para entrenar. Historias que no había vivido en el fútbol amateur. Les hacía ver a los que acababan de llegar o a los que subían del juvenil que el Barça era una oportunidad, que no podían dar por hecho todo aquello", expone.

Juanma Fernández, el primer 'profesor' de Fali

Cuando Fali, nacido en Valencia, estaba en el juvenil del Levante, Juanma Fernández acababa de llegar al filial. Se conocieron en los entrenamientos del segundo equipo granota y pronto se hicieron amigos. "Para mí siempre será el chico que se comía el kiwi con piel", recuerda entre risas Juanma. "Se le cogía cariño muy rápido", añade al a día de hoy central del Adarve, en Segunda Federación.

Recuerda Juanma que, al compartir posición con Fali, le apretaba mucho. Y no solo a nivel deportivo. "Yo era lamentable. De vez en cuando se me escapaba alguna palabra. No sabía ni hablar, siempre decía: me se ha caído", contó el jugador del Cádiz en una entrevista para El Mundo. Juanma le ayudó. "Tú eres un tío simpático. Te va a ir bien, vas a estar todos los días en los periódicos. Por favor, es importante hablar bien", solía decirle el del Adarve.

Acabó convirtiéndose en su mentor. "Estaba en su barrio discutiendo sobre cómo hablar bien y me llamaba por teléfono: 'Juanma, chacho, cómo se dice esto que estoy discutiendo con un amigo'. O me llamaba porque le decía a sus amigos que yo sabía de todo. Un día me preguntaba la capital de Australia o cosas que se le ocurrían a mitad de entrenamiento", recuerda felizmente Juanma, quien compartió vestuario en el filial del Levante con Rubén García, Víctor Camarasa, Roger Martí o José Luís Morales.

La familia de Fali tenía poquito -él durante mucho tiempo no tuvo móvil, lo compartía con su mujer-, pero lo daba todo. "Si sentía que habías tenido un detalle con él aparecía el día siguiente con algo para regalarte. Te daba todo lo que tenía", explica Juanma. Para Fali, su familia lo es todo. Recuerda su excompañero que solía ir acompañado de su tío. "Era gigante, parecía un luchador de la WWE, con una coleta larga. Son gente majísima", explica el central. También de su primo, que "tenía 14 años y medía 1,90".

Más dudas tuvo la gente del Nástic de Tarragona al ver a Fali bajar de la furgoneta con su tío, que tiene el escudo del Real Madrid tatuado en el gemelo. Con esa misma furgoneta vino a Barcelona cuando fichó por el Barça y se estresaba con el tráfico cada vez que tenía que tomar la Diagonal. "Te contaban cosas de la chatarra, algún día Fali iba a acompañarles. ¡Levantaba bañeras con una mano!", revela Juanma.

Fali, el central desvergonzado que llegó a preguntarle a Benzema en medio de un partido qué perfume usaba, es recordado con cariño en Can Barça. "Es un trozo de pan. Aprendió del Barça y nosotros de él", se sincera Felip. Fali apretó las tuercas a una generación que había crecido entre los lujos de La Masia. Su paso por el Barça, piensan sus exentrenadores, le sirvió para transformarse en un jugador más completo. A sus 30 años, y habiéndose convertido en uno de los jugadores de culto de LaLiga, vuelve a enfrentarse al Barcelona. "Es alguien por el que alegrarte de que le sonría el fútbol", cierra Juanma.