Lo que no se ve de la 'Quinta del Pipo': las horas extra con Javi Venta y el éxito de no ganar
Los canteranos que triunfan en el Valencia siguen un proceso que tiene sus peajes.

"El Valencia ha estado entrenando esta semana con cuatro gatos del primer equipo". Esa frase se ha escuchado en repetidas ocasiones durante este parón de selecciones en el que, literalmente, Rubén Baraja ha tenido para entrenar solo a Foulquier, Hugo Guillamón, Hugo Duro y Gabriel Paulista del primer equipo entre internacionales y jugadores que están recuperándose de lesion. El resto de integrantes que han formado parte del equipo de Baraja esta semana han sido jugadores del filial, más de 11 jugadores concretamente. Y no, no se ha tratado de los Javi Guerra, Diego López y compañía, que están con la Sub-21, sino de jugadores que precisamente aspiran a vestirse con la equipación roja.
Porque es muy bonito para una afición y un club ver cómo tres jóvenes talentos explotan en una misma temporada, pero detrás hay un camino que tiene diferentes 'peajes' tanto para el club como para los propios futbolistas que no siempre se ve. Y lo sucedido esta semana es el mejor ejemplo de cómo se foguean progresivamente. El claro ejemplo son los 'otros' de la quinta del Pipo que luchan por hacerse un hueco y ya han debutado: Pablo Gozálbez, Mario Domínguez, César Tárrega y Rubo Iranzo.
Todos ellos se han pasado los últimos meses entrenando y tuvieron que participar con el filial. Al término del encuentro, contrariamente a lo que se pueda pensar, los jugadores estaban exhaustos físicamente, pues si bien es cierto que con el primer equipo el ritmo es mayor, todos ellos llevan semanas sin competir jugando 90 minutos de seguido. Algo que con el filial sí hicieron y que se acusa físicamente. El mejor ejemplo fue el propio Javi Guerra, que en sus últimos meses en el filial ya se veía algo estancado en ese sentido.
Javi Venta dirige sesiones de tecnificación a los jugadores más destacados de la Academia che
Ese sacrificio de partidos y físico se ve incrementado con el trabajo de 'horas extra' que hacen los jugadores que tienen mayor potencial en la academia che. Desde hace varias temporadas, Javi Venta, exjugador de Levante y Villarreal y actual segundo técnico del filial, dirige unas sesiones de tecnificación a los futbolistas con mayor potencial. En ellas no solo se trabajan sus virtudes y se pulen los defectos, sino que el propio Venta, conocedor de Mestalla por sus años en LaLiga, ayuda a los canteranos a entender la esencia del Valencia y las actitudes que gustan más y menos en el centenario estadio blanquinegro.
El camino que hoy recorren los futbolistas mencionados fue el mismo que previamente hicieron Guerra, López, Pérez y los incontables canteranos que se han asentado en el primer equipo en los últimos años. Y si bien es un proceso que está resultando fructífero, también tiene otro peaje que en este caso le corresponde al propio filial dirigido por Miguel Ángel Angulo.

Porque, volviendo al inicio, si durante este parón en el primer equipo eran "cuatro gatos" y el resto eran jugadores del filial ¿con qué futbolistas ha entrenado Miguel Ángel Angulo? Pues realmente no con demasiados, o al menos no con demasiados de los que son importantes a la hora de la verdad. De la alineación titular el pasado sábado en el duelo ante el CE Europa, ocho de ellos se pasaron la semana, o al menos hasta el jueves, entrenando bajo el mando de Rubén Baraja. Un proceso que en su día siguieron Guerra, Diego López, Jesús Vázquez y un largo etcétera de jugadores que hoy son del primer equipo.
Pese a ello, el 'Mestalleta' de Angulo rascó un empate ante el conjunto catalán. De hecho, merecieron ganar y prueba de ello fueron sus dos balones al larguero. El filial che milita por la zona media de la tabla clasificatoria todavía a tiro tanto de lo bueno (playoff de ascenso), como del peligro (descenso), una situación que Angulo considera un éxito, pese a que se ganen menos partidos, por todo lo que está dando la cantera al primer equipo: "Es un reto a diario esta situación que vivimos, pero vestir este escudo tiene una responsabilidad altísima y cada jugador con dinámica del primer equipo el mínimo exigible es ser competitivo aquí porque no regalamos nada, por eso es un éxito lo que han hecho hoy los chicos porque somos una familia y compiten igualmente cuando tienen que bajar a jugar, así gana el grupo y el colectivo", sentenció.