ATLÉTICO

La peculiar despedida de Guardiola a Julián Alvarez antes de su llegada al Atlético: "No trajiste ningún quilombo"

El argentino reconoció tener meditado su lanzamiento a lo panenka ante Courtois: "Lo pensé dos días antes".

Julián Alvarez celebra un gol con el Atlético./EP
Julián Alvarez celebra un gol con el Atlético. EP
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Julián Alvarez ha caído de pie en el Atlético de Madrid. El argentino ya puede considerarse como una de las grandes estrellas del equipo, pese a que le costó entrar en primera instancia e incluso algunos dudaron si se adaptaría a las circunstancias del campeonato, muy diferentes a las de la Premier League. Eso ya es historia y ahora pasa por un gran estado de forma, igual que su equipo, aún vivo en las tres competiciones. Es el gran centro de atención e Infobae ha tenido la oportunidad de entrevistarlo en profundidad para que dé a conocer su estado de ánimo actual y las condiciones en las que salió del Manchester City.

Guardiola, muy querido en Argentina por los mejores años de Leo Messi en el Barcelona, recibió críticas tras la marcha de Julián Alvarez, también por no darle minutos en partidos tan importantes como la final de la Champions. Sin embargo, la relación entre entrenador y futbolista siempre fue fantástica. El ahora rojiblanco reconoce que no suele dar demasiada importancia a lo que se habla sobre él, si bien sí está pendiente y, desde luego, no tiene nada que reprochar a Pep: "Todos los técnicos que tuve me han tratado muy bien. De hecho, por ahí se dice más de lo que realmente es".

Entonces, quiso exponer en sociedad cuál fue la última conversación que mantuvo con el entrenador del Manchester City. Guardiola quiso agradecer el esfuerzo que había realizado en todo ese tiempo y, en especial, que siempre se comportara como un profesional de primera línea: "Muchas gracias por todo lo que nos diste en dos años. Fueron muchísimos títulos. Nunca hiciste ningún problema, no trajiste ningún ni un quilombo en el club. Nada. Siempre te brindaste al máximo".

Pese a todo lo que se ha hablado, en realidad Julián Alvarez nunca sufrió, ni siquiera por tener un rol bastante lejano al que le hubiera gustado. Sí admite que hubo algo de desconcierto, pero hasta ahí: "Sí que uno por ahí quiere jugar los partidos más importantes. Como dije, no sé, en la final de la Champions no entré. En la semifinal jugué poco tiempo. Y ese tipo de partidos sí que me hubiese gustado jugarlos. Por eso decía también lo del cambio...".

Realmente, Julián Álvarez lo tenía todo en Manchester. Es cierto que no era titular indiscutible, pero sí un futbolista capital para Guardiola, posiblemente el suplente con más galones. Y ha tenido la oportunidad, pese a su juventud, de ganar un título tras otro. Aun así decidió dar el salto, pero ni mucho menos por no estar conforme: "No, no, la verdad es que en el City, desde que llegué, confiaron en mí. Jugué un montón de partidos, hice muchos goles, ganamos títulos. Y si hubiese seguido ahí también hubiese estado cómodo. Siempre dije que estoy muy agradecido al club, pero sí que necesitaba algo".

El Atlético de Madrid y los Simeone, Cholo y Giuliano, llamaron a su puerta y entonces se removió: "Algo dentro mío me decía que necesitaba un desafío diferente, buscar algo nuevo, que era no motivación, porque siempre voy a querer seguir por más, pero sí algo que no sé... Un reto diferente en mi carrera. Y sentí que acá podía ser mi lugar para desarrollarme mejor, para encontrar mi mejor versión como futbolista. Entonces fue un poco por eso".

El meditado penalti a lo panenka

Y ahí está la personalidad de Julián Alvarez, que ya está más que asentada en el Atlético de Madrid no solo por su calidad, sino también por su carisma, vitalidad, esfuerzo y sacrificio. Un gran ejemplo de lo que es y lo que está por venir es el penalti que lanzó ante el Real Madrid y un portero magnánimo como Thibaut Courtois. La 'Araña' tuvo el carácter suficiente para picar el balón, lanzar a lo panenka y convertir el primer tanto de los suyos en un partido que acabó en tablas.

Lo normal hubiera sido improvisar ante el comportamiento del belga en el momento del lanzamiento, pero la grandeza de Julián Alvarez le hizo pensar con anterioridad en que ese escenario podría llegar, lo meditó y llegó con los deberes hechos: "Ya lo había pensado como dos días antes. En los entrenamientos pateé algunos, pateé cinco o seis. Y en el último la piqué para probar. Y al otro día, el día previo, también le pateé uno a Juan Musso y también se la tiré al medio. Sí, estaba un poco nervioso, porque por ahí levanta la cabeza...".

Una forma de alzar la voz y levantar la mano para ya empezar a dejar huella como un jugador imprescindible en el Atlético de Madrid actual. Y lo que queda.