OPINIÓN

Peligro en el Madrid por el duelo con Benzema

Benzema, el día de la presentación como nuevo jugador del Al-Ittihad. /GETTY
Benzema, el día de la presentación como nuevo jugador del Al-Ittihad. GETTY

Peligro en el área: aunque es el vigente Balón de Oro, un goleador mayúsculo y lo más parecido a la poesía, nadie en el Real Madrid echa ahora mismo de menos a Benzema.

De hecho, su sorprendente salida de España y su esperada llegada a Arabia Saudí han tenido bastante menos repercusión en las tertulias de Valdebebas que los bailes de Asensio en su boda, que los cambios en la narración del remozado FIFA o que los últimos movimientos alrededor de la Kings League. El fútbol no tiene memoria. Ni respeto. Ya no sé si sentido.

Preguntes donde preguntes, el personal que habita alrededor del club blanco prefiere referirse a Bellingham como un centrocampista de otro planeta gracias a una llegada poderosa, aclarar que Messi quedará para los restos como un aprendiz en comparación a un adolescente recién llegado de Turquía con nombre sospechoso (Arda) y destacar que Joselu, resucitado de un su camino a Segunda, será clave en el 1-4-4-2 o en el 1-4-3-3 porque tiene poderes para enfrentarse a cualquier sistema. Todo es alegría y esperanza.

Pero como la historia es cíclica y se repite, guardaremos por si acaso este último párrafo para cotejarlo con el que está por escribirse después de jugar los imponentes amistosos de la gira, Clásico incluido, y sobre todo tras los primeros partidos de Liga que se disputarán lejos del Santiago Bernabéu. Aunque el Real Madrid no es el madridismo. Cualquier aficionado sensato estará convencido en su tumbona de la playa de que con lo que hay no da más que para afrontar un año de transición sin otro objetivo que pescar lo que se pueda.

Los veranos son así. Da igual de dónde vengas. Como la espuma de una ola hace con los surcos de la arena, la ilusión renovada borra de la mente el pasado de un plumazo. Algunos, de tanto repetirlo, creen y harán creer mientras la incertidumbre dure que si Mbappé no llega este curso, por lo que fuera, el Madrid podría competir por todos los títulos con el dorsal 9 en la nevera. Y será interesante comprobar como Ancelotti, en las ruedas de prensa que tendrá que ofrecer a partir de esta semana, dice todo esto con la boca bien pequeña, unido a que se planifica todo con unidad y que nunca ha hablado con nadie de Brasil. Es la magia de las palabras. Señalamos a los políticos, pero la mentira es un virus sin vacuna.

La sensación generalizada es que estamos ante un escenario peligroso. Mbappé o muerte. Y eso no se cambia por muchas probaturas que haga el míster para retocar el clásico dibujo con tres delanteros para optar, como medida de protección, por reforzar el centro del campo y dejar sólo dos arriba. La última muletilla a la que se agarran todos aquellos que dan por cerrada -sin fe- la plantilla es que ahora, sin Benzema, se presionará mucho mejor.

Y puede que lleven razón. Pero si eso es lo que más importa a estas alturas de la película, lo que de verdad llena y enorgullece, lo ideal sería que Florentino dejara de mirar tanto a París y fichara mañana mismo a Müller, a Gavi o hasta a Arambarri si fuera necesario.

Benzema, pese al olvido, eran palabras mayores. E igual soy muy clásico o pueblerino, pero no pasar el duelo debidamente, y ya no hablo ni de luto, suele tener sus consecuencias. Los profesionales, ateniendo a la vida y no al fútbol, hablan de que cuando no se respetan los tiempos en la pérdida aparecen "problemas para aceptarla, entumecimiento o distanciamiento, resentimiento y sentimiento de que la vida no tiene sentido ni propósito". Cuando se dice que la vida y el fútbol guardan relación no es por capricho. Ellos verán.