Pellegrini, entre la minicrisis y el necesario reseteo
Tres derrotas seguidas encienden las alarmas, aunque el Betis sigue en la pelea por Europa. Recuperar el carácter competitivo, clave para revertir la dinámica.

El Betis de Pellegrini ha activado la alarma. Tres derrotas seguidas en LaLiga apenas habían aparecido en los inicios del chileno como verdiblanco, lo que obliga a una reacción inmediata si no se quiere perder el objetivo europeo. Además, las mismas llegan cuando se entra en la recta final del campeonato y después de dolorosas eliminaciones tanto en la Copa del Rey como en las competiciones europeas. Ni la revolución realizada en el mercado invernal, con cuatro incorporaciones y también salidas de jugadores importantes en el pasado, ha servido para mejorar al equipo, de ahí que el propio Pellegrini hablase en Vallecas de la necesidad de un reseteo en estos 15 días de parón liguero.
Ha perdido el equipo verdiblanco ese carácter competitivo que siempre le caracterizó con el chileno en los mandos. Ni la victoria ante el Athletic, cuando el equipo se repuso a la eliminación en Zagreb, le ha dado continuidad en el rendimiento. Las derrotas ante Atlético de Madrid, Villarreal y Rayo Vallecano han devuelto las dudas al cuadro heliopolitano, que se ha dejado en el camino buena parte de esos atributos que había exhibido hasta el momento, al menos en el campeonato liguero.
La necesidad de clasificar al equipo para competiciones europeas obliga a una reacción de Pellegrini y sus jugadores para intentar recuperar el rendimiento futbolístico del equipo. El regreso de Isco, que ya tuvo minutos en Vallecas, es el nuevo flotador al que se agarran los heliopolitanos para mirar al futuro con la esperanza de revertir la situación. Una situación inédita que medirá la capacidad del entrenador para llegar a su vestuario, con el que mantuvo una charla tras el partido, para no caer en una crisis de imprevisibles consecuencias. El desgaste tras cuatro años en la entidad siempre aparece tras los malos resultados, aunque, hasta el momento, el chileno siempre lo acabó superando.
Los números
Con 42 puntos a estas alturas de la temporada, los resultados apunta al peor Betis de Pellegrini desde su llegada. Ese descenso en el rendimiento liguero, que pone en peligro la clasificación europea, se añade al paupérrimo balance en las otras tres competiciones, donde el equipo verdiblanco ha decepcionado en esta campaña. Ni en la Europa League, en la que fue tercero de grupo, ni en la Conference, donde cayó eliminado por el débil Dinamo Zagreb, ni tampoco en la Copa del Rey, donde superó dos eliminatorias ante rivales modestos y fue apeado luego por el Alavés.
Con todo, el Betis sigue peleando una posición europea con el octavo límite salarial de LaLiga, con lo que seguiría dentro del objetivo planteado al inicio del campeonato. "No tengo duda de que vamos a salir de esta racha", dijo Pellegrini tras el último tropiezo ante el Rayo Vallecano, aunque para ello el técnico verdiblanco tendrá que corregir aspectos que le vienen faltando a su equipo en las últimas semanas. De esa capacidad para revertir la dinámica dependerá que el debate apunte al entrenador o a otras instancias de la entidad, en un año con numerosas circunstancias que han acabado afectando al rendimiento del equipo.
La parte defensiva
Siete goles encajados en los tres últimos encuentros, en los que ha concedido ocasiones con demasiada facilidad, apuntan a esa pérdida de solvencia defensiva. La mejora en el área propia había sido uno de los puntos fuertes de la temporada, ya fuera por el buen rendimiento de los centrales o por las ayudas de ese doble pivote que Pellegrini se inventó como novedad desde el principio de la temporada.
La fiabilidad defensiva ha desaparecido en los últimos encuentros. En el Metropolitano se encajaron dos goles, pero bien pudieron ser varios más, con un penalti incluido que detuvo Rui Silva, además de media docena de ocasiones más que prácticamente regaló el equipo bético; ante el Villarreal no fueron tantas las llegadas concedidas, pero los castellonenses anotaron tres goles sin demasiada oposición, como de nuevo ocurrió en Vallecas, donde a un primer tiempo sin apenas ocasiones recibidas, más allá del gol encajado a balón parado, se sucedió un segundo en el que se dejaron demasiados espacios.
El juego de ataque
Ante el Rayo Vallecano, el Betis se quedó sin pólvora. "Nos faltó agresividad con el balón", reconoció Pellegrini como una de las causas de que el dominio de la pelota, sobre todo en el primer tiempo, quedase en casi nada. Apenas un disparo al poste de Fekir, tras rebotar en un defensa, se contabiliza como ocasión de gol, en un partido en el que al delantero centro, Willian José, casi ni se lo vio. Ni el regreso de Ayoze a la titularidad mejoró el juego bético, que sólo subió algo con la entrada de Isco, aunque tampoco sin demasiada claridad en los metros finales.
La falta de gol ha sido uno de los problemas del equipo bético en esta temporada. Los fichajes de invierno, con las llegadas de Chimy Ávila y Bakambu, fueron encaminadas a paliar esa situación, pero en los días clave al Betis de nuevo lo ha castigado esa falta de pegada. Al congoleño, lesionado en su segundo partido, se lo espera de regreso tras este parón liguero, mientras que el argentino, que marcó un gol en la última victoria, también volverá tras cumplir un partido de sanción tras su expulsión ante el Villarreal.
También se espera a Isco ya casi al 100%. "Estará en condiciones de comenzar desde el primer minuto", apuntó Pellegrini en Vallecas, con el deseo de que el malagueño vuelva a ejercer de faro del equipo. La baja de Isco ha otorgado más relevancia a Nabil Fekir, que ha exhibido que aún está lejos de ese futbolista que aportaba cosas al equipo antes de su grave lesión de rodilla.