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'Pepe' Hadzibegic, el amor por el Betis del último capitán de Yugoslavia: "El partido ante España del 90' mereció ser la final"

El mítico defensa repasa su trayectoria, con sus idas y venidas del club verdiblanco, y una Guerra de los Balcanes que marcó su vida.

El exjugador del Betis, Faruk Hadzibegic./A. R.
El exjugador del Betis, Faruk Hadzibegic. A. R.
Samuel Silva
Alonso Rivero

Samuel Silva y Alonso Rivero

Una sonrisa y el brillo de los ojos delatan la felicidad que le supone a Faruk Hadzibegic (Sarajevo, 1957) regresar a Sevilla. Invitado por el Betis para el encuentro de ida de la Conference League ante el Dinamo Zagreb -la entrevista se realiza horas antes del mismo-, el mítico defensa verdiblanco y de la selección de Yugoslavia hace un hueco en su apretada agenda para atender a Relevo y repasar su trayectoria como futbolista, entrenador o director deportivo. Desde su llegada a la capital hispalense, gracias a Zoran Vekic y Roberto Dale, a su etapa como capitán de la selección de su país o esa vuelta a Heliópolis que vivió en tiempos de Manuel Ruiz de Lopera.

Han pasado casi 24 años de su última experiencia en el Betis, pero Hadzibegic sigue soñando con una tercera. "Aquí hemos sido muy felices", relata para poco después recordar lo difícil que se le hizo explicar a su mujer que tenía que abandonar Sevilla tras no renovar su contrato con el club verdiblanco. Aquel "malentendido" con Gerardo Martínez Retamero, entonces presidente heliopolitano, marcarían su carrera y su vida, con su paso al Sochaux y su establecimiento en París tras iniciarse la Guerra de los Balcanes. "Es una herida para varias generaciones", dice sobre ese conflicto que rompió a su país.

Muy querido por los aficionados bético, pese a que su estancia como futbolista sólo fuera de dos temporadas, 'Pepe', como se le conoció en los '80, se sigue sintiendo en deuda con una hinchada que disfrutó de ese elegante defensa que compartió vivencias con leyendas de la entidad como Rafael Gordillo, Julio Cardeñosa, José Ramón Esnaola o el propio Luis del Sol. "En aquel tiempo pensaba que me quedaría toda la vida en el Betis", dice con nostalgia Hadzibegic, quien sigue vinculado al fútbol como entrenador, aunque ahora se encuentre sin equipo tras rescindir su contrato como seleccionador de Bosnia.

Hadzibegic explica lo que significa el Betis para él.Relevo

Se le nota feliz. ¿Es su estado natural o el aire de Sevilla?

Siempre estoy bien, en el fútbol he estado toda mi vida, desde que nací estoy con un balón. Disfruto muchísimo cuando estoy en un equipo, en una selección o como aficionado. Pero el Betis tiene una parte muy importante de mi vida, no en el tiempo pero sí en importancia. Pasé dos etapas, y el cariño que me han dado Sevilla y la gente del Betis en un momento importante de mi vida no lo voy a olvidar nunca. En aquel tiempo pensé quedarme toda mi vida aquí. Mi familia, mi señoras, mis niñas se integraron perfectamente, fuimos en ese tiempo sevillanos.

Hablamos del año 1987. ¿Por qué no continuó en el Betis si se sentía tan a gusto en la ciudad y en el club?

Son cosas de trabajo, de fútbol, que ocurren. Mi primer contrato con el Betis lo cumplí. Después hablamos de una prolongación, me senté con Francisco García de la Borbolla, que entonces era vicepresidente. Luego hubo un malentendido pienso yo, entre él y el presidente Retamero, que no quería firmar un contrato conmigo por una cosa que todavía no sé qué pasó... Pero yo quería pasar toda mi vida en Sevilla.

De aquella ruptura se dijeron muchas cosas... ¿Se puede contar ya qué pasó realmente?

Lo digo delante de Dios y delante de todo el mundo. El vicepresidente me llevó a su despacho, enfrente de la Catedral, y lo firmamos entre él y yo. Pero diez o 15 días después, hubo un problema entre ellos, y el presidente dijo que no quería aceptar ese contrato. ¿Por qué? No lo sé. No fue justo para mí, di en esos años bastante satisfacción para todos, quería seguir en el Betis, pero no quise entrar en polémicas. No guardo rencor, pero no tuve la suerte en ese momento para continuar aquí.

Usted contaba con el cariño de los béticos, que incluso lo apodaron 'Pepe'...

Fue el 'Chupe', que era el jefe de una peña bética que se colocaba detrás de la portería Fue quien me arregló el piso y cogí amistad con él. Mi nombre era muy difícil y me dijo, no te podemos llamar Hadzi.. eres Pepe. Y así siempre he sido Pepe del Betis, y si hablo con la gente digo que soy Pepe del Betis y todo el mundo me conoce. Es una buena anécdota, lo pasé muy bien con la afición y sobre todo mi familia. Eso era más importante que mi bienestar. Mi hija y mi señora parecían nacidas aquí, no se puede olvidar eso. Disfrutamos del Betis, de la amistad, de todo lo bueno que hay aquí.

Luego tuvo años después una segunda etapa, pero ya no como futbolista...

La segunda vez vine por Luis del Sol y se lo agradezco mucho. Fue su idea y habló con Lopera. Vine para los tres últimos partidos para salvar al Betis, gané dos y perdimos uno contra el Real Madrid. Quería seguir como entrenador, no quería ni un despacho ni otro sitio. El banquillo es mi ADN, es mi vida. Pero cuando se terminó la temporada, Lopera me quiso como director deportivo. Del Sol ya lo era, mi entrenador, la persona que me trajo. Como quería seguir en el Betis, acepté, pero no era mi sitio. No soy hombre de despacho. Funcionamos con Del Sol, que por desgracia ya no está con nosotros, Rafael Gordillo y Antonio Reyes. No tomé ninguna decisión sin hablar con los tres, sobre todo con Del Sol. Cuando terminó la campaña, subimos a Primera y el presidente decidió que no siguiera. Fue su decisión. Yo pensaba otra vez seguir en el Betis y no pudo ser. Seguramente haya una tercera, no se sabe nunca.

Cada vez que he hablado con usted siempre habla de esa posibilidad de volver al Betis...

Juro por Dios que si alguien me ofrece Barcelona, Real Madrid o el Betis, yo cojo el Betis. Estoy enamorado del club, de la ciudad y de la gente, las mejores cosas de mi vida fueron aquí. Conocí a grandes del Betis, Esnaola, Cardeñosa, Gordillo, Del Sol… Tengo las cosas positivas de Sevilla y del Betis. No he tenido esa suerte, no se sabe qué va a pasar en la vida, pero soy un bético más.

También conoció a Joaquín antes de que saltara al primer equipo.

Fernando Vázquez quería llevarlo a la pretemporada, me parecía bien, pero la manera en que lo hizo no me gustó. Como director deportivo me metió en el sótano, fue una cuestión de ver quién tenía la autoridad. Lo pagó Joaquín y por eso no lo llevamos a la primera parte. Fernando tomó una buena decisión de integrar a Joaquín lo antes posible, pero en ese momento no hubo la manera de saber quién es el presidente, quién es el director deportivo y quién es el entrenador. Lo pagó por poco tiempo Joaquín y luego salieron las cosas bien.

Usted sigue al Betis en la distancia... ¿cómo ve al club?

El Betis ha cambiado muchísimo, ha mejorado muchísimo. Hoy tiene su camino visible, se respeta en España y en Europa. La gente de fútbol observa el trabajo del Betis, se está estructurando cada vez mejor. Estoy muy contento. Vivo en París y veo la diferencia mejor que vosotros que estáis aquí. El Betis está en buen camino.

Hadzibegic recuerda el duelo ante España en el Mundial de Italia.Relevo

¿Qué le falta para dar ese paso adelante en las competiciones europeas?

(La entrevista se realizó antes de la derrota ante el Dinamo Zagreb). Ayer hablé con un amigo que me dice siempre que el Madrid siempre es el Madrid. En este momento, el Madrid no tiene la mejor plantilla de Europa, pero es un gran club que tiene experiencia jugando grandes competiciones y crea ambiente para ganar los partidos importantes, sabe gestionar los momentos. Esa experiencia es la que le falta al Betis. Jugar grandes competiciones, perder partidos, no ganar, perder. Saber cómo los grandes hacen las cosas para que el Betis pueda hacer lo mismo o mejorar. Sólo necesita tiempo. Tiene una política deportiva muy buena, está construyendo el nuevo campo, la ciudad deportiva, no se olvida de los antiguos, Luis del Sol, Rafael Gordillo… Son gestos que hablan mucho en positivo.

De Yugoslavia a la guerra

En la conversación con Faruk Hadzibegic aparece un halo de nostalgia. De su Betis que pudo ser y no fue, pero también de su país, esa Yugoslavia de los tiempos de Tito que acabó fracturada y con una dolorosa guerra que sacudió a toda una generación. Para él, un deportista de élite supuso la separación de los que habían sido sus compañeros. Como capitán de la selección disputó dos mundiales, el último el de Italia '90, en el que precisamente fue uno de los verdugos de la España de Butragueño.

Hablemos de sus inicios. Usted llegó al Betis con 28 años ya que no le permitieron hacerlo antes...

Era una decisión de la Federación de Yugoslavia, era su manera de guardar y defender la calidad del fútbol en Yugoslavia. Los mejores futbolistas se retenían allí. No era bueno para nosotros pero para la calidad de la liga, sí. En aquella época nuestra liga era de las tres o cuatro mejores de Europa. La mala suerte que he tenido es que no podía salir antes de los 27 años para jugar en otro equipo. No estaba prohibido salir del país, pero no te daban permiso para jugar. Ahora es distinto y todos salen con 20 años.

¿Cómo se gestó su fichaje por el Betis?

Estaba acabando mi contrato, ganamos la liga, fuimos campeones de Yugoslavia y teníamos que jugar la Copa de Europa al año siguiente. Firmé un nuevo contrato con Sarajevo para seguir. Jugamos un partido contra Hajduk Split antes de empezar el campeonato y entonces me telefoneó un amigo periodista de Belgrado que me dijo que Zoran Vekic, me quería llamar por un equipo en España interesado. Me llamó y me dijo que estaba trabajando con Roberto Dale y que el Betis estaba interesado en mí. Yo le dije que sí, pero teniendo contrato con Sarajevo. Mi suerte fue que, como era importante en la plantilla, el club pensaba que yo quería pedir mejores condiciones. Me dijeron que si no me iba, ellos no tenían obligación conmigo. De tener un contrato de cuatro años firmado un lunes, el sábado vino el Betis, y estaba sin contrato y sin dinero. Pero llegó el Betis con Francisco García de la Borbolla y firmamos en la Federación de Yugoslavia el contrato. Vine por esa casualidad. Tuve coraje y locura para tomar esa decisión. Fue mi primera experiencia de salir de mi país, vivir algo nuevo, muy diferente a viajar como turista. Era un privilegio.

Del Betis pasó al fútbol francés.

Cuando hubo ese problema entre Retamero y Borbolla, ese malentendido, lo vi muy mal. Tenía que decirle a mi señora y a mi hija que teníamos que volver a Sarajevo. Pero apareció el Sochaux. Había cambiado la plantilla y necesitaba jugadores de experiencia. Ellos llamaron al PSG preguntando por algún jugador que les sobrara para ayudar a los jóvenes. Entonces, el PSG buscaba un delantero y vino a ver a Calderón (Gabriel Humberto Calderón). Le dijeron que no tenían pero que habían visto a un jugador del Betis interesante, en un partido contra Atlético. Como el entrenador del Sochaux era yugoslavo, cuando se enteró de que era yo vino a buscarme. Me cogió casi en el camino de vuelta a Sarajevo. Me quedé allí siete años de futbolista, tres de entrenador y uno de director deportivo. Vino la guerra de Yugoslavia y ya me quedé en Francia. Fue otra casualidad. Otra experiencia, otra manera de ver el fútbol y de vivir. Pero otra riqueza.

Usted fue el último capitán de la selección de Yugoslavia. ¿Qué recuerdos tiene de aquello?

No sólo el último capitán sino el que estuvo más tiempo siéndolo. En aquella época no se jugaba tanto como hoy, que no hay internacional con menos de 150 partidos. Es otra experiencia de mi vida, el mejor periodo del fútbol de Yugoslavia. Estuve dentro de ese fútbol. Ser capitán de ese equipo es un privilegio, un reconocimiento. Imagíne, Susic, Boban, Suker, Stojkovic… Gente que jugó en grandes de Europa. El fútbol ha sido una película para mí. Me siento un privilegiado. No tengo la palabra justa, estoy contentísimo, es algo que no se puede pagar con dinero.

Recuerdo aquel Mundial de Italia '90, el triunfo ante España y la derrota por penaltis con la Argentina de Maradona...

Contra Argentina no tuvimos suerte, pero contra España, sí. Era un gran equipo, con Míchel, Butragueño… Fue un partido difícil. Jugamos con una calor tremenda. España nos iba superando poco a poco, pero tuvimos a Stojkovic que marcó dos goles a Zubizarreta y pasamos con mucha suerte. Con mérito, pero también con suerte. Ese encuentro merecía ser una semifinal o la final. Luego contra Maradona y Argentina jugamos 90 minutos más la prórroga con uno menos. Cambiamos sistema contra Maradona, Burruchaga, Caniggia. Llegamos a los penaltis y no pudo ser. Si llegamos a pasar podríamos haber sido campeones. Habíamos empezado mal el campeonato pero íbamos hacia arriba.

Hadzibegic habla de la Guerra de los Balcanes.Relevo

Luego la guerra lo rompió todo.

Llegó a finales de la Copa del Mundo. Entre nosotros nadie habló de eso, no hubo tensiones ni problemas. Cuando terminó la Copa, la guerra cogió el sitio muy grande en Yugoslavia. Fue culpa de nuestros dirigentes, y luego la comunidad internacional. No hizo nada. Cuando ya hubo 100.000 muertos y todo el daño que se hizo, sí. Hoy en día no debemos tener ninguna guerra en ningún lado del mundo. En Yugoslavia lo vivimos mal, es una herida para varias generaciones.

¿Dentro del equipo existieron tensiones?

En mi selección, que éramos unas 100 personas, nunca, nunca, nunca hubo problemas políticos. Nunca. La guerra viene por los intereses políticos de los grandes y eso no debe pasar. Hemos pagado un precio muy importante. Los culpables son unos sinvergüenzas. No existe un interés político que pueda justificar a 100.000 muertos y 50.000 mujeres violadas. Es una masacre. Siempre se puede hablar, siempre debe haber una solución.

Aquella selección acabó por romperse...

Se rompió un país. Si no hubiera habido la guerra en el 92, la generación que estaba en en ese momento podría haber sido campeona del mundo. No tuvimos suerte en el 90, pero podría haber sido en el 94. Mijatovic, Suker, Boban, Savicevic, Prosinecki... Con esos jugadores no esperas otra cosa que ser campeón del mundo. Todos esos compañeros, amigos, hermanos, jugaron en los mejores equipos del mundo. Barcelona, Real Madrid, Milan, Inter… La calidad estaba y no nos dejaron. Pero la única cosa que podamos hacer es pasar la página y escribir en otra.

Usted luego ha sido seleccionador en varios países...

Estuve dos veces en Bosnia, otra en Montenegro. He cambiado muchos clubes, soy una persona que resiste la presión, me encanta. Pero soy una persona que si no hay amistad y confianza no voy a funcionar. Si hay feeling entre nosotros voy ciego. Disfruto de la vida, del fútbol, pero si no hay comunión, sin ese ambiente positivo para trabajar juntos no se puede llegar. Estoy contentísimo con mi vida. La satisfacción personal con las que cosas que he hecho y estoy haciendo. Donde he estado la puerta siempre está abierta. No me enfado con nadie.