ATLÉTICO DE MADRID 3 - REAL MADRID 1

Los agujeros negros del plan que Ancelotti inventó en el Metropolitano

Los blancos han perdido el primer partido de la temporada ante un rival que supo sacar sus debilidades.

Carlo Ancelotti durante el derbi. /AFP
Carlo Ancelotti durante el derbi. AFP
Albert Blaya

Albert Blaya

Las primeras derrotas de la temporada suelen esconder mensajes que han ido mostrándose de forma subliminal, que han estado allí pero al ir ganando no han terminado de tener la relevancia merecida. Las primeras derrotas tienen peor color porque son nuevas y dejan al equipo que las sufre ante preguntas que quizás no se había formulado. En el caso del Real Madrid, Ancelotti deberá resolver algunas dudas que le ha planteado su derrota ante el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano.

El técnico italiano sorprendió a propios y extraños con su alineación: Joselu Mato y Aurelién Tchouaméni suplentes, ambos llegando a buen nivel, para situar en el once a Luka Modric y Eduardo Camavinga. Más que los nombres que entraron, que podían haberlo hecho al contar el Real Madrid con muchos centrocampistas de primer nivel, sorprendieron las dos ausencias en un partido que exigía su presencia. Joselu como rematador y un 9 de área que fijase a la línea de tres centrales rival, logrando así que tanto Rodrygo como Bellingham tuviesen más espacio a los costados de Koke y el Atleti no tuviese opciones para salir.

Sin defensa de la frontal

Tchouaméni, futbolista de condiciones espectaculares, no ha logrado asentarse como titular indiscutible en el Día D, pero ante el Atlético, prescindir de él ante un rival que carga el punto de penalti con sentido y que busca ganar la segunda jugada tras centro lateral para tener buenas situaciones de remate, fue una decisión que condicionó para mal el planteamiento de Ancelotti. Los tres goles del Atleti llegaron tras centro lateral, y dos de ellos con una defensa muy pasiva de Camavinga, que ejerció de mediocentro. El francés es un jugador sin conceptos defensivos para jugar en esa posición a estas alturas, todavía muy verde y anárquico, no cubre a su compañero y no detecta las zonas a ocupar.

Las consecuencias para el Real Madrid fueron muy claras: si a un equipo ya debilitado le quitas dos de sus constantes, el conjunto blanco no tiene herramientas para reaccionar. Los de Ancelotti dispararon muchas veces (20), como viene siendo habitual, pero la mayoría de estos tiros llegaron desde fuera del área. Aunque Kroos marcase de esta forma, era el peaje que aceptaba pagar Simeone durante todo el encuentro. Apenas hubo remates claros en el área, el Real Madrid no pudo correr y sin una referencia que fijase y abriese espacios, Rodrygo y Bellingham se encargaron más de fijar que de recibir en ventaja.

Aún siendo muy temprano, este es el Real Madrid más de individualidades de los últimos que se han visto. Si una de las fichas cae, el resto lo hace con ellas. Ni los laterales pudieron ser profundos y ofrecer seguridad protegiendo su espalda, ni Camavinga estuvo a la altura con el reto de defender situaciones difíciles para un jugador acostumbrado a tener libertad y espacio para jugar. Es un equilibrio tan sensible, tan sutil, que cualquier bajada de tensión individual deja al Real Madrid sin circulación ni respuesta. Y el Atlético de Simeone, que de bajar tensión sabe un rato, cortocircuitó por completo a Ancelotti y a los futbolistas. Una derrota con mensaje, habrá que estar atentos a cómo lo interpreta el conjunto blanco.