El plan Arda Güler, a debate entre la cesión o el gimnasio
La opción de buscar un préstamo para el turco comienza a estar sobre la mesa en Valdebebas.

89 minutos. Ni un partido completo. Ese es el balance de Arda Güler (18 años) en sus primeros siete meses en el Real Madrid. Un dato que no preocupa en absoluto a los dirigentes madridistas ni al cuerpo técnico porque es un proyecto de futuro (firmó hasta 2029), viene de un fútbol muy diferente y se contaba con el periodo de adaptación. Sin embargo, sí que se ha abierto un debate interno sobre cuáles deben ser los siguientes pasos a seguir con el joven futbolista.
Ha pasado suficiente tiempo como para sacar conclusiones. La primera, y más evidente, es que le falta un punto en lo físico para seguir el ritmo que se impone en partidos como el de la ida de octavos en Leipzig. El turco brilla en el día a día en Valdebebas, donde la mayoría de ejercicios son con balón y en espacios reducidos, pero otra cosa es la competición. "Ve pases donde otros ni ven el espacio, tiene un don", dicen quienes le ven a diario. A la vez, coinciden en la necesidad de dar un salto en lo físico, algo lógico a su edad (confían, incluso, en que crezca algún centímetro más).
Hay dos espejos en los que le aconsejan mirarse: Rodrygo y Brahim. Ambos llegaron al Madrid con su misma edad y los dos han experimentado una mejoría física evidente. Han ganado kilos y musculatura sin perder velocidad ni habilidad, un factor que les ha permitido aguantar mejor el ritmo de los partidos y la dureza de las defensas rivales. A la vez, han dado un extra a nivel defensivo, porque en el fútbol actual todos deben arrimar el hombro en la presión y la recuperación. Ese es otro punto que debe mejorar el joven mediapunta.
La cesión, una opción cada vez más probable
Esos dos ejemplos sirven como termómetro para elegir el siguiente paso a seguir con el turco: dosis extra de gimnasio y paciencia (el plan de Rodrygo) o una cesión en la que tener continuidad, explotar sus cualidad y acabar de formarse (el camino de Brahim). En ambos casos el resultado es idéntico: ahora son protagonistas en el Real Madrid después de un periodo de adaptación. Lo importante es acertar a la hora de elegir uno de los dos caminos a elegir.

"Se le está poniendo cara de cesión", es un comentario que se ha repetido en alguna reunión interna. Es fundamental, en caso de elegir esta solución, que Arda Güler no lo tome como un paso atrás, sino como una fórmula con la que seguir su progresión. Además, sólo se escogerá esta ruta en el caso de que exista un equipo que de verdad convenza a todas las partes: donde pueda disfrutar de minutos y, además, que tenga un estilo de juego que apueste por un fútbol atractivo y con cabida para los mediapuntas.
La otra opción es mantenerlo un año más en la plantilla, pero ahí el problema está en el perjuicio que tiene para un futbolista tan joven la continua falta de minutos. Ahora mismo hay muchos jugadores por delante suyo en la rotación, tiene complicado ser titular hasta en partidos de Liga y esa falta de ritmo puede cortar su desarrollo. El curso que viene, además, la más que probable llegada de Mbappé, y hasta la posterior de Endrick, pueden reducir todavía más sus oportunidades. Todavía no tiene el físico necesario para actuar como interior de ida y vuelta -su lugar está en las demarcaciones de ataque- y estas incorporaciones harán que alguno de los pilares que suelen ser titulares den un paso atrás, a la posición del turco, para dejar hueco a estos cracks.
La actitud, otro punto a mejorar
Además del físico, Güler debe dar un paso al frente a nivel de actitud. Fruto de su juventud, tiene demasiados vaivenes emocionales. Está muy arriba cuando le salen bien las cosas y se hunde con demasiada facilidad en los momentos malos, ya sea con las lesiones o cuando ve que Ancelotti no le da oportunidades en los partidos o entrenamientos. Los más veteranos de la caseta (Modric, Kroos...) intentan hablar con él a menudo, igual que hace Carletto y otros miembros de su staff, para que entienda que esto es una carrera de fondo y que no debe tener prisa por triunfar. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en fortalecer ese carácter algo inmaduro.
Sea cual sea la opción escogida, Juni Calafat (su principal valedor) tendrá mucho peso en la decisión final que adopte el club, puesto que es una de las personas que más le ha ayudado en su adaptación y está en contacto permanente con la familia. No existe ninguna prisa con él, algo que ha quedado demostrado con sus lesiones, en las que no se le ha puesto fecha ni presión para volver, por lo que tampoco habrá impaciencia a la hora de dar los siguientes pasos en su formación.