La mentalidad arrolladora del 'filólogo' Pablo García, la perla del Betis a la que ahora 'le toca' renovar: "No puede estar callado y no le gusta salir de fiesta"
Su representante y exjugador bético, Casto, atiende a Relevo para hablar sobre él. Hay acuerdo económico entre todas las partes... y también confianza en que se termine rubricando en el contrato.

Como un torbellino. Si llega a un sitio, todos se darán cuenta de que está allí en apenas minutos. Así es Pablo García, la joya de 18 años que el Betis mima y cuida... pero que debe renovar antes de que sea demasiado tarde. Aún en su tercer año juvenil, el atacante verdiblanco se encuentra a algo más de seis meses de que expire su contrato en Heliópolis, algo que se está tratando con paciencia: "A un entendimiento económico se llegó hace meses porque eso no es lo más importante a su edad", reconoce Casto, su representante, a Relevo.
El exportero del Betis es una de las personas que mejor conoce a Pablo García y, al igual que otras personas del Betis contactadas por Relevo, coincide en lo mismo: la importancia de su mentalidad. El joven de 18 años tiene una confianza desmedida, en tono positivo, en él. "Antes de los partidos siempre tranquiliza al vestuario diciéndoles que van a ganar", afirma alguien cercano al club verdiblanco. "Él termina de jugar y me llama... o no ha jugado y a lo mejor hablo con él, y está supertriste. Y al día siguiente le preguntas que cómo está y te dice 'Me da igual, yo voy a ser el mejor en el entrenamiento'. Él constantemente se está dando energía a sí mismo, no se viene nunca abajo".
Una personalidad arrolladora que, incluso, ha llevado hasta el mismísimo primer equipo. Tras ser el máximo goleador juvenil a nivel nacional la pasada temporada, con 43 goles entre todas las competiciones, Manuel Pellegrini decidió darle la oportunidad en verano -debido, también, a las ausencias en su puesto-. Fue llegar y besar el santo: doblete en su primer partido a las órdenes del chileno. Tal fue su impacto que, obviamente, él asumió el reto a nivel personal: "Cuando le comunicó el club que tenía que bajar al filial, tuvimos que ir a convencerlo porque él decía que se iba a entrenar con el primer equipo", recuerda entre risas Casto.
Su convivencia, de hecho, durante esos días con el primer equipo fue un fiel reflejo de lo que es Pablo García. Según personas cercanas al equipo de Pellegrini, el atacante rápidamente se integró en el grupo, aunque siendo partícipe de todas las conversaciones, no únicamente siendo un mero espectador. "No es el típico canterano introvertido, él no puede estar callado", coinciden varias personas que le conocen.
Pese a su juventud, pues aún está en edad juvenil, tiene sus objetivos muy claros. La temporada pasada, mientras todos alucinaban con lo que estaba consiguiendo -fue su gran impacto nacional, pero sus cifras goleadoras durante todos los años en la cantera han sido similares-, él estaba muy centrado en lo que quería lograr. También más allá del fútbol. Pablo García se machacaba estudiando para selectividad en los viajes con el filial -debutó a principios de año- o con el División de Honor del Betis. "Está muy centrado en el fútbol, en sus estudios, en su día a día, es una persona a la que no le gusta salir de fiesta... lo tiene muy claro todo y va a luchar por ello. Tiene entre ceja y ceja ser futbolista profesional".
Tras aprobar selectividad, ahora estudia filología francesa y lo compagina con su vida en el primer filial verdiblanco, algo clave a la hora de sentarse a negociar. Casto reconoce a Relevo que la clave para dar luz verde al acuerdo era ver el rol que el club tenía reservado para él. El pasado sábado fue titular ante el Alcorcón y disputó los 90 minutos, algo que le acerca, aún más, a estampar su firma en el contrato: "Lleva aquí 13 años, a él le gusta, se siente valorado y lo único que estábamos esperando era saber qué hacía el club con él. Lo normal sería que acabe renovando", reconoce su representante.