REAL MADRID

Fede Valverde habla por primera vez del "puto infierno" que vivió con su hijo y del puñetazo a Baena: "No me arrepiento de nada"

El uruguayo del Real Madrid se sincera en 'The Player's Tribune': "Me dolió ver que los medios me describieran como un tipo violento, se dijeron muchas mentiras".

Fede Valverde, durante el partido con el Valencia. /EFE
Fede Valverde, durante el partido con el Valencia. EFE
Isabel Pacheco

Isabel Pacheco

El futbolista del Real Madrid, Fede Valverde, se sincera en The Player´s Tribune. Tras ampliar recientemente su vinculación con el club blanco hasta 2029, el uruguayo hace un viaje en el tiempo para repasar, desde la alegría que le produjo su fichaje por el Madrid con sólo 17 años, hasta el incidente que protagonizó la pasada temporada con Álex Baena en el parking del Santiago Bernabéu. "Después de un partido contra el Villarreal, todo se fue a pique. Todo el mundo leyó los titulares. Todos saben los dos lados de 'la historia'. No quiero volver a traer a la luz estas cosas horribles otra vez. Todo lo que quiero decir es… En una cancha de fútbol, podés decirme lo que quieras, y no me va a molestar. Soy uruguayo, por Dios. Pero hay ciertas líneas que no hay que cruzar. No como futbolista, sino como ser humano. Hablá sobre mi familia... y esto ya no es más fútbol", explicó Valverde.

Para Fede, ese 8 de abril "se cruzó una línea". "¿Debería haber reaccionado? Quizás no. Quizás tendría que haber vuelto a casa a compartir una hamburguesa con mi hijo, a comerme unos nuggets y a mirar dibujitos. Pero soy un ser humano, y a veces tenés que saber plantarte por vos mismo y por tu familia. Me dolió ver que los medios me describieran como un tipo violento, se dijeron muchas mentiras que luego se probaron que no eran verdad. Pero honestamente puedo decir que no me arrepiento de nada, porque me hizo crecer todavía más como persona, e hizo que nuestra familia estuviera más unida que nunca. Gracias a Dios, después de ese día negro, las cosas empezaron a mejorar".

Y es que la pasada temporada no fue fácil a nivel personal para Valverde. Poco después de conquistar la Decimocuarta, su mujer, Nina Bonino a punto estuvo de perder el segundo bebé que esperaban.

"Cuando ese año ganamos la Champions League, sentí que por fin había podido dejar mi marca en el Real Madrid. Unos meses más tarde nos enteramos de que estábamos esperando otro hijo, y nos sentimos tan, pero tan felices... Durante los primeros meses, todo iba perfecto. Pero un día mi mujer fue a ver a su médico para hacerse unos estudios, y allí fue cuando el mundo se nos vino abajo. El doctor nos dijo que el embarazo estaba en un muy alto riesgo, y que había apenas una pequeña posibilidad de que mi hijo sobreviviera si el embarazo continuaba. Iba a tener que controlar la situación por el próximo mes, pero hasta entonces, nosotros no podíamos hacer nada más que esperar. Imagínate lo que es escuchar esas palabras. 'Tu bebé probablemente no lo logre'. No puedo describir el dolor".

«Cuando estaba solo me ponía a llorar por horas»

Mina sufría "física y psicológicamente cada día" y Fede se iba apagando. "Me encerré, me apagué. Yo soy alguien que suele guardarse todo. Sé que no está bien, pero así es como soy. No quiero que nadie me vea llorar, nunca. Ni siquiera mi familia. Mis padres venían a cenar y mi mamá me veía y decía: "Fede, mira que…" Pum. Solo con eso ya no podía más. Y me levantaba de la mesa y me iba a mi habitación a estar solo. Las 20 horas por día en las que no estaba en el fútbol, me aislaba. Sin teléfono. Sin iPad. Sólo silencio. Sentía que yo tenía que ser la roca, porque todos los demás estaban sufriendo. Y actuaba este rol, ¿no? El tipo duro que le decía a su mujer: 'Todo va a salir como Dios quiera'. Pero cuando estaba solo, me ponía a llorar por horas. Me metía en el baño por 15 minutos, y en 10 me la pasaba llorando, con la cabeza entre las manos. La mañana del partido, cuando en teoría tenía que estar concentrándome y tranquilo, estaba tirado en la cama, pensando en mi hijo, con la cabeza que me daba mil vueltas…".

Aquellos duros momentos que relata Fede acabarían pasándole factura dentro de un terreno de juego. "A veces no jugaba bien, lo sabía, y podía escuchar los pitidos de los hinchas. Después del partido tocaba responder las preguntas de la prensa, y no quería mostrar mis emociones o decirle a la gente lo que estaba pasando. Era un puto infierno. Mi consejo para cualquiera que esté atravesando una situación similar es que no hay que ser un cabezadura como fui yo. No hay que sufrir en silencio. Después de un mes y medio de un infierno absoluto, recibimos la mejor noticia de nuestras vidas. Las ecografías estaban mucho mejor, y por suerte parecía que el embarazo estaba en condiciones de continuar. Por supuesto, para llegar a término fue un periodo increíblemente tenso. Hasta que finalmente pudimos tener a nuestro hijo en los brazos, no queríamos ni respirar. Pero gracias a Dios, en junio, nuestro hijo Bautista llegó al mundo".

«Pa, están los del Madrid»

El nacimiento de su hijo Bautista, junto al de Benicio, son dos de los mejores días en la vida de Valverde. El tercero llegó años antes, cuando fichó por el Real Madrid.

"Estaba en Paraguay, jugando el Sudamericano Sub-17 y venía rompiéndola. Teníamos que jugar un partido decisivo contra Argentina al día siguiente. Yo estaba en mi habitación, y mis padres se estaban quedando en otra habitación del mismo hotel. De repente me llama mi mamá y dice: 'Vení para nuestra habitación ahora mismo. Acá hay gente que quiere hablar vos'. En realidad no teníamos permiso para salir de nuestras habitaciones, así que le dije: 'Ahora no puedo, ma. No podemos salir'. Y corté. Volvió a llamarme: 'Fede, vení ahora mismo. Esta gente es del Real Madrid'. Pensé que me estaba haciendo una broma. Pero corrí hasta la otra habitación, y ahí estaban: dos hombres que nunca había visto en mi vida".

"A ella se le caían las lágrimas. Pero ella siempre es de emocionarse, así que no sabía qué pensar. Le dije: 'Ma, sin faltarte el respeto, sabés que no me gusta habl…'. Y ella dijo: 'Fede, cállate. Escúchalos. Vas a tener una gran noticia'. Me imaginé que quizás eran de Peñarol. Que en una de esas me iban a renovar el contrato, y el primer pensamiento en mi cerebrito de 16 años fue: 'Uh, quizás me puedo comprar nuevos zapatos Nike para el partido contra Argentina. Quizás hasta pueda comprarme una Play". Y ahí los tipos empezaron a hablar en español de España, en gallego, como decimos nosotros, y entonces pensé: 'A la mierda… estos no son de aquí. ¿Esto es en serio?'. Entonces me dijeron: 'Somos del Real Madrid. Creemos que tú puedes convertirte en una estrella con nosotros. Queremos que tú y tus padres se muden a Madrid'.. Miré a mi madre. Miré a mi representante con cara de 'Nah, me están jodiendo'. Mi madre me miró como diciendo: 'Cállate, Fede. No te estamos jodiendo'. ¿Hay 500.000 jugadores en el mundo y el Madrid me va a querer fichar a mí? Y corrí".

"Me fui corriendo del cuarto, gritando: '¿Dónde está papá? ¡¡¡Le tengo que contar a papá!!!'. Bajé corriendo hasta el lobby. Mi padre estaba ahí parado hablando con otros padres, y yo le digo: '¡¡¡Pa!!! ¡¡¡Pa!!! ¡¡¡Están los del Madrid!!!'. Y él no entendía: '¿Qué? ¿Cómo que están? ¿Dónde?'. Y yo: '¡Arriba, en tu habitación! ¡Me quieren fichar! ¡El Real Madrid me quiere comprar!'. Me miró como si estuviera loco. Y ahí dijo: '¿En la habitación? ¿¡Y qué estás haciendo acá!? ¡¡¡Volvé ya mismo para allá, bolú!!!'. Corrí como loco de nuevo a la habitación, y por suerte los del Madrid seguían ahí, así que no era un sueño". Ese fue el primer día perfecto de mi vida. Porque vi lo emocionados que estaban mis padres. Mi madre se emociona por todo, pero mi papá es duro como una roca".