OPINIÓN

El Rayo busca un chalet en La Moraleja cuando no quiere ni pagar el alquiler

El Estadio de Vallecas./

La esencia es aquello que hace a algo ser lo que es y no otra cosa. Puede parecer simple, pero mirar a tus propias entrañas resulta la clave para entenderlo todo. Y en el Rayo, alguien no lo ha comprendido. O no ha querido hacerlo. El equipo está mal. Muy mal. El entrenador no encuentra la tecla ni los jugadores están al nivel de años atrás. Es natural que una plantilla de estas características pueda pelear por bajar. No hay que ser más grande de lo que uno es, ni tener estadios de "vanguardia" que los aficionados no desean. La afición del Unión Berlín ya mostró en su día la pancarta "mierda, vamos a ascender", por miedo a perder su identidad. Y este Rayo, el de abajo, jamás la perderá. Mientras, desde el despacho anhelan con grandes estadios, mientras el equipo sufre para mantener la categoría, el femenino sobrevive y la afición solo se indigna.

El club es todo un polvorín. Una nueva derrota con malas sensaciones le acerca al descenso de forma preocupante. Solo el mal hacer de los tres de abajo le lleva a respirar relativamente tranquilo... Por el momento. Francisco está en la cuerda floja y es inevitable pensar en su posible despido. Por mucho que el equipo vaya mal, el entrenador es el menor de sus problemas. El club, en caída libre, está en el primer plano mediático después de que a su presidente Presa se le haya antojado un nuevo estadio, quién sabe si fuera de Vallecas, aunque ahora lo niegue. "Un estadio más cómodo, más accesible, moderno, para ponernos a la vanguardia", dijo el mandatario. ¡Moderno!, ¡vanguardia!

Como aquel que quiere comprarse un chalet de La Moraleja cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Y aunque resulte increíble lo de no pagar el alquiler no es una forma de hablar. El Rayo es de Vallecas, así lo siente su gente. El Rayo no es sin Vallecas ni Vallecas es del todo sin el Rayo. El estadio es su templo, donde se reúne la gente humilde del barrio. La que va a animar al Rayo, no a ver ganar al Rayo. La que nunca abandona a la gente de con ansiedad, la de "Vallecas no te dejará solo". Aún tienen el valor de arrancarle de sus entrañas su estadio, su casa, en pos de unos aires de modernidad que se podrían tildar hasta de ridículos.

Los mil problemas del Rayo Vallecano

A continuación, una pequeña enumeración, sin profundizar, de algunos problemas del Rayo Vallecano: dificultades con los suministros en la Ciudad Deportiva, instalaciones defectuosas, no hay venta de entradas online, hay que hacer colas kilométricas y de larga duración para renovar los abonos, el único marcador del estadio se ve en color rojo y a veces no funciona...

Una seguridad que brilla por su ausencia

En el partido ante el Sevilla, un joven introdujo su dedo en el ano de Lucas Ocampos, dejando una de las imágenes más lamentables de toda la temporada. Sin embargo, ni siquiera se le expulsó del estadio y el club, a posteriori, echó balones fuera: "No teniendo responsabilidad alguna sobre la misma ni Rayo Vallecano ni ninguno de los otros casi 15 mil espectadores". Al menos, aseguraron estar trabajando para identificarlo.

Santiso en el femenino

El Rayo femenino era uno de los equipos de moda del país hasta que se fue abandonando a su suerte. Al mando del primer equipo se encuentra Carlos Santiso, del que se reveló un audio con las siguientes palabras: "Este staff es increíble, pero nos faltan cosas. Nos falta, sigo diciéndolo, hacer pues una como los del Arandina. Nos falta que cojamos a una, pero que sea mayor de edad para no meternos en 'jaris', y cargárnosla ahí todos juntos. Eso es lo que realmente une a un staff y a un equipo. Mira a los de la Arandina, iban directos a un ascenso".

Entonces, la directiva del Rayo Vallecano consideró que lo ocurrido no era suficiente para destituirle. Las explicaciones de Presa fueron las siguientes: "Aquí se fichan profesionales, no personas". Aun así, la afición sigue respaldando a las jugadoras con fidelidad... cuando el club les deja. En el primer partido de la temporada exigieron pago a los abonados para entrar a ver al femenino pese a que entraba en el abono. Finalmente, pudieron entrar tras resolver el malentendido. En ese partido, portaron pancartas como "por un futfem más hermoso y menos Santiso" o "ni Santiso ni cómplices #SeAcabó".

Semanas más tarde, en el Rayo-Zaragoza, se suspendió dos veces el partido, en el minuto 43 y en el 94. Las árbitras recogieron en el acta insultos que les han "generado mucho miedo" y que temieron por su "integridad física". Entre otros improperios llegó un "te espero fuera, si tienes cojones" o "hija de puta, qué mala eres, mala persona, sigue así, ya verás". Santiso le dijo a las colegiadas que no veía normal que abrieran el protocolo. Habría que preguntarle a Santiso que ve entonces normal.

Camisetas y abonos sobre la bocina

No por estar acostumbrados, conviene olvidar el desastre organizativo de cada mes de agosto, como si las vacaciones eximieran a un club de la más mínima responsabilidad. Esta misma temporada, a diez días del inicio de LaLiga, el Rayo era el único club de Primera que no había anunciado la campaña de abonados ni había presentado las camisetas oficiales. El año del Centenario. Imposible no ilusionarse.

Tampoco era algo nuevo. También ocurrió la temporada anterior (y la anterior, y la anterior de la anterior, y la anterior de la anterior de la anterior), cuando el socio número 1, un hombre de avanzada edad, tuvo que esperar las colas con su muleta. "Esto me parece una barbaridad", se dijo.

La última: siete horas en el suelo del aeropuerto

Este sábado el Rayo Femenino B jugaba en Mallorca a las cuatro de la tarde. El club subió al avión a las 6:30 de la mañana para llegar a la isla, con poco descanso y, por supuesto, sin hacer noche. Como no tenían ni hotel ni un lugar donde quedarse, las futbolistas tuvieron que pasar siete horas en el aeropuerto esperando que llegara el momento del partido, tal y como informó Matagigantes. No eran las mejores maneras para competir.

El vestuario es una burbuja... ¿Hasta cuándo?

Los futbolistas mientras se mantienen al margen de todos los problemas institucionales, aunque se suelen posicionar del lado de su gente. Por ejemplo, Óscar Valentín compartió en su Instagram el vídeo de Relevo hablando con aficionados de Vallecas que no querían que el club se pudiera marchar del barrio. Trejo, esta misma campaña, renunció al brazalete de capitán y lo explicó abiertamente: "El principal motivo es no coincidir en la metodología ni en el trato a los trabajadores y aficionados, la materia prima que realmente hace importante y diferente a este club".

Más allá de eso, buscan evadir todos estos temas y centrarse en conseguir una victoria que se resiste a llegar. Sin embargo, toda burbuja se puede romper y la mala racha de resultados no acompaña a la unidad. Aun así, aunque sobre el césped el equipo flaquee, el mayor problema de este Rayo Vallecano no es ni la presunta necesidad de un nuevo estadio de "vanguardia" ni Francisco. Más bien, está arriba.