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Rafa Benítez empieza a correr con el Celta: una derrota en dos meses, una gestión "impecable" y un objetivo entre ceja y ceja

El equipo vigués ha elevado sus prestaciones desde noviembre.

Rafa Benítez, en un partido con el Celta. /EFE
Rafa Benítez, en un partido con el Celta. EFE
Óscar Méndez

Óscar Méndez

El Celta está hoy de celebración tras la brillante clasificación para los cuartos de final de Copa del Rey conseguida ayer en Mestalla. El equipo vigués firmó ante el Valencia uno de sus mejores partidos de la temporada, o el mejor, para imponerse 1-3 y meterse en la antepenúltima ronda del torneo. Y fue una victoria que indudablemente llevó el sello de Rafa Benítez por el durante, pero también por el antes. Y no solo en la previa, sino en los meses previos.

Hay que remontarse a hace unos dos meses. El 10 de noviembre el Celta caía en San Mamés en un duelo que pudo vencer pero que finalmente se fue del lado rojiblando. Aquella fue una derrota dolorosa que dejaba a los celestes en descenso y que alimentaba las dudas sobre el técnico madrileño, aunque más de puertas para fuera. Dentro del club seguía manteniendo la confianza y ahora, unos 70 días después, él ha respondido a la misma.

Tras perder el Bilbao, el cuadro olívico ha disputado diez encuentros entre todas las competiciones y tan solo ha perdido uno, en Villarreal, donde tuvo en sus manos el empate en el tramo final. El resto han sido victorias o empates que le han permitido coger aire en Liga (16º con dos puntos de ventaja sobre el descenso) y meterse en los cuartos de final de Copa tras ganar a Sestao, Amorebieta y Valencia a domicilio.

La mejoría a lo largo del curso es evidente. Los de Benítez contabilizaron una única victoria y siete derrotas en sus primeros once encuentros de la temporada, mientras que en los siguientes 13 los triunfos ascienden a seis y los partidos perdidos se reducen únicamente a los dos citados anteriormente. Una de las claves ha estado en la solidez defensiva del equipo, una de las grandes obsesiones del técnico desde que llegó a Vigo.

Tras caer en Bilbao, el Celta ha disputado siete encuentros ligueros en los que apenas ha recibido seis goles, tres de ellos en la Cerámica. Vicente Guaita logró dejar la portería a cero ante Valencia, Rayo Vallecano y Granada. El discurso de Benítez a sus jugadores era claro: "si no recibimos gol, como mínimo empatamos, y alguna vamos a tener para poder ganar". Y así ha sido. De hecho, la gestión de la plantilla es otro de sus puntos fuertes.

En muchos momentos, al cuerpo le ha tocado ejercer de psicólogos con muchos futbolistas. Algunos estaban teniendo menos oportunidades, otros habían desaparecido de las alineaciones y había quienes no estaban encontrando su mejor versión. La clave, además de darles las herramientas para que mejorasen sobre el césped, estaba en que ninguno se quedase atrás. Todos eran importantes y debían sentirlo así. Y se está viendo en este mes de enero con el rendimiento en Liga y Copa (tres victorias y un empate. En Mestalla, Benítez cambió a diez de los once jugadores que había utilizado en Mallorca unos días antes.

La expedición del Celta, ayer.  RC Celta
La expedición del Celta, ayer. RC Celta

Y es que el técnico, de la mano del club y los jugadores, tiene un objetivo entre ceja y ceja, que es conseguir un título. Siempre ha señalado en rueda de prensa que ha ganado trofeos en muchos equipos, y es que el Celta lo firmó por su carácter ganador, algo que ha querido implantar desde el primer día. Sabe que la tarea no es sencilla, pero la Copa estuvo en sus planes desde el primer día y siete años después ha logrado meter a los vigueses en cuartos de final.

Otro de los aspectos que ha pedido Benítez en sus comparencias es paciencia. "Esto es una maratón y hay que seguir corriendo", ha señalado en diferentes ruedas de prensa. Lo cierto es que su equipo había empezado la prueba caminando, pero ahora ya se ha puesto a correr y está adelantando a varios rivales. Las próximas semanas apuntan a ser especiales en Vigo.