Los motivos que explican por qué el Real Madrid se deshace por los costados
Ocho de los diez goles que ha recibido el equipo blanco esta temporada han llegado tras un centro lateral.

En un Real Madrid bastante coral y con hombres fuertes en todas sus líneas, los rivales parecen haber encontrado su punto débil. Una kryptonita que está provocando demasiados problemas. Se trata de los centros laterales, una acción del juego que ha servido para que los adversarios de los blancos hayan marcado ocho de los diez goles que ha recibido esta temporada. Un problema con difícil solución y que les está penalizando de más.
Contra el Sevilla, participó la mala suerte. Alaba se marcó con el abdomen en propia puerta un centro de Acuña. Kepa, sorprendido, no pudo reaccionar. Pero más allá de la fatídica jugada que supuso el 1-0, las mejores ocasiones locales llegaron con balones colgados al área y con acciones que se generaron en su mayoría desde las bandas.
Son diferentes los motivos que explican esta herida abierta que Ancelotti y sus jugadores no son capaces de cerrar. El principal llega en la base: el nuevo sistema penaliza. "No hay un sistema perfecto", comentaba Carletto en una de las últimas ruedas de prensa. El 4-4-2 en rombo tampoco lo es, y su principal defecto se evidencia en los carriles. El cuerpo técnico lo sabía y trabajan en ello desde la pretemporada sin demasiado efecto. A pesar de todo, siguen pensando que es el esquema que mejor se adapta a las condiciones de la plantilla. Por ello, en ningún momento se han planteado cambiarlo.
En lo que a los centros se refiere, la lesión de Militao dejó al Madrid sin una de sus principales bazas defensivas en balones aéreos. Sin él, sólo queda Rüdiger como especialista en estas lindes. Se puede decir que a Alaba no se le da bien y tampoco ayudan demasiado los laterales. En su caso, no sólo es una cuestión de debilidad por alto, sino que se quedan demasiados solos ante uno o dos jugadores rivales a menudo, impidiendo en muchas ocasiones que salga el centro.
De ahí que, contra Osasuna, Ancelotti decidiese apostar por Tchouameni de central. Sin Nacho ni Alaba, el francés actuó junto a Rüdiger en parte por su jerarquía aérea. La otra opción era Mendy, no tan ducho por arriba ni en salida de balón. En caso de necesidad, no se descarta para nada que el ex del Mónaco repita en la posición.
A todo esto, la sensible baja de Courtois. Clave bajo los palos, pero también fuera de ellos para atrapar balones que pasan por su área gracias a su altura. Kepa, portero de reflejos pero más pequeño de estatura, sufre para hacerse grande en las salidas.
Los rivales abusan de esta situación. Cambios de orientación buscando a los extremos o laterales y situaciones de dos contra uno en banda. Los interiores, pendientes de correr hacia delante, no llegan a las ayudas y dejan vendidos a los compañeros en la banda. La clave para solucionarlo pasa por una presión efectiva, evitando que la pelota llegue a esas zonas calientes o que lo haga de manera incómoda. Pero en todos los partidos acaban comprometiendo al Madrid.
El equipo sigue sin ser la roca defensiva que tanto rédito le dio en la 2021-22. Perdió gran parte de la solidez defensiva el curso pasado y, aunque en este se han corregido detalles, queda margen de mejora. Ese que puede determinar el conquistar o no un título.