La reclamación del Chimy Ávila a Pellegrini: "No es lo mismo viajar en turista que en primera"
El argentino, en esta primera parte más deportiva de su entrevista con Relevo, se reivindica como delantero antes de visitar al Athletic.

Energético y locuaz. Sin querer meterse en charcos, que la experiencia acumulada le sirve para eludirlos, pero siendo él. Ezequiel Chimy Ávila (Rosario, 1994) atiende a Relevo en la ciudad deportiva Luis del Sol tras la ligera sesión del martes para los que, como él, disputaron más minutos en la victoria ante el Atlético. El semblante de felicidad recoge el buen momento personal y también el del Betis, con dos victorias seguidas en LaLiga. El afectuoso saludo con el director deportivo, Manu Fajardo, con quien se cruza de camino a la sala donde se desarrollará la charla, refleja esa sintonía que el argentino ha conseguido con el beticismo.
El domingo acabó dando una vuelta al campo de agradecimiento a los aficionados. "Me han dado mucho más que yo a ellos de momento", comenta el Chimy, que sueña con levantar un trofeo como verdiblanco. "Cuando pase, que el míster no me espere en una semana", dice el argentino con esa sonrisa que se le ilumina mientras verbaliza su fantasía de lo que sería ganar un título con el Betis.
Genio y figura, el Chimy, en esta primera parte de la entrevista habla de aspectos más deportivos de su vida en el Betis -en una segunda confesará cuestiones de su lado más íntimo-, con el que quiere sentirse importante en el césped. La confianza de estos últimos partidos como delantero, en ese nuevo esquema implantado por Pellegrini, le vale para reclamar un sitio con el que responder a esa confianza que los béticos depositaron en él desde su llegada en el pasado mercado invernal.
¡Vaya celebración que te marcaste el domingo! Parecía un torero dando la vuelta al ruedo...
Fuimos 12 en el campo, porque la afición jugó desde el minuto 0 hasta el pitido final con nosotros y la verdad que fue algo muy bonito. Ganar a un equipo como el Atlético de Madrid es muy difícil, entonces esas cosas se celebran. Me salió en ese momento hacerlo de esa forma porque en cada rincón del campo se oyeron los aplausos mientras jugamos. La afición se merecía que diera esa vuelta y le diera las gracias a todos.
¿Esa conexión con la grada te sale de manera espontánea?
Sí, sí, llega un momento en los partidos en los que me tengo que decir a la cabeza: 'para, para, para, porque se te está yendo'. Pero sí, la euforia, lo que transmite la gente, te lleva a ese plus.
¿Qué sientes que te ha dado el Betis?
Gracias a Dios en todos los clubes que he estado tienen una bonita afición, pero siempre digo que lo distinto del Betis es que es muy Sudamérica, muy Sudamérica ese calor, esa adrenalina que te transmite dentro del campo... La euforia esa que no deja que te detengas en ningún momento, yo creo que ese es el plus que me da el Betis.
La afición te ha acogido como uno de los suyos desde el inicio y así te lo cantaron en El Sadar...
Allí me mostró el apoyo constantemente y a mi familia, que también estaba ahí. Eso uno siempre lo va a agradecer, porque mi familia en todo momento se sintió arropada por todos los béticos que estaban ahí en ese momento. Lo más bonito es que se le pudo regalar una victoria a la gente que hizo muchos kilómetros para estar en el norte, ¿no? Se vinieron contentos y eso es lo importante.
Volviendo a aquel día... ¿Esperabas ese recibimiento?
Al fin y al cabo, es fútbol, porque a veces pueden salir bien o pueden salir mal las cosas en los clubes que uno le toca defender. Quizás la gente tenga sus razones, yo tengo las mías y me las guardo. Es un tema que ya lo dejé atrás porque, en realidad, si te pones a recordar en cada momento lo que pasó, te termina dañando a ti, a tu familia y a los que te siguen. Me quedo con los momentos más bonitos, que fueron el gol y el apoyo de los béticos.
Allí viviste buenos momentos en tu inicio pero también malos con las lesiones. ¿Qué recuerdo te queda?
Que todo tuvo un porqué. Si no hubiesen pasado esas cosas, quizás yo no estaría acá. Yo soy mucho de creer en el destino, todo tiene un sentido, creo que cada destino está escrito y no hay nada que te lo cambie. Prefiero quedarme con las cosas más bonitas que he vivido con Osasuna y eso me lo voy a llevar siempre.
Pero la segunda lesión supongo que sería un palo muy duro.
Soy una persona que me aferro mucho a mi familia. Mis hijas eran pequeñas, estaba mi madre justamente acá, estaba mi agente y yo siempre tuve una manera de pensar y me dije: 'hay gente que se está muriendo de pandemia, hay gente que se está muriendo de un cáncer y para ponerlo como algo así, ¿no? Y yo que vivo de esto, me gusta esto, amo esto y quiero vivir mucho más tiempo de esto, pues para adelante, ¿no?' Hay que recuperarse y estar cuanto antes a disposición del míster. Lo tomé así, tampoco le di tantas vueltas a la cabeza.
Tuviste una vida dura desde la infancia, ¿eso te ayudó a superar momentos así?
Sí, yo creo que el haber pasado muchos obstáculos de la vida desde pequeño, los golpes que te ha dado la vida... Yo siempre digo, ¿qué es lo que me quiere enseñar Dios a mí? Y yo hoy sé que Dios me quiere enseñar a ser cada vez más fuerte y entonces lo tomo por ese lado. Eso me ayudó muchísimo a la recuperación de las rodillas. El sacrificio te enseña que durante el camino vas a llegar más lento pero te quedas con muchísimo aprendizaje.
Volviendo al fútbol, el domingo visitáis al Athletic. ¿También es un poquito especial para ti?
Yo vivo todos los partidos de una manera especial porque tengo un dicho que lo digo siempre y lo voy a seguir sosteniendo hasta el día que me retire: cada partido para mí es como si fuera el último porque mañana no sabés qué te va a pasar. Me pasó lo de la rodilla, otra vez lo de la otra rodilla... No tengo un problema con ningún rival ni amor, ni odio, ni nada con ningún rival. Yo hago mi partido, manejo las herramientas que me da mi míster y tomo todos los partidos de una manera especial sea Bilbao, sea Getafe, sea el equipo que sea. Todos son iguales.
Quizá la pregunta era al revés, ¿sientes que la afición del Athletic sí te espera por esa rivalidad que se ha ido generando?
No creo... Son cosas que... Con muchos jugadores después me hablo, me ha pasado con mucha gente de vacaciones que son del Athletic y vienen pidiéndome todos... Es ese momento de los 90 minutos, que es lo bonito que te da el fútbol, pero no, no, no hay nada más...
Tuviste aquel problema con Nico Williams por una dura entrada. ¿Quedó todo ya solucionado?
Sí, claro, con Nico Williams tenemos una buena relación, a él le llevan las redes las mismas personas que a mí. Yo hoy estoy orgulloso y feliz por la carrera que está haciendo y la que va a hacer porque es un jugador que tiene para hacer historia en el fútbol. Todo eso me pone contento por él.
Aquel día lo llamaste y pediste perdón. ¿Te dolió ese comportamiento tuyo?
Sí, obvio que uno se siente mal por esas entradas, ¿no? Pudo haber causado una lesión a mi compañero de trabajo porque es lo que es. Pero es algo que ya quedó en el pasado y ya lo hablé con él tanto por teléfono como luego en persona. Es algo que ya lo enterramos los dos.
Supongo que entonces la alegría por verlo en la Eurocopa sería doble...
Sí, por eso te digo que a mí me pone feliz la carrera que está haciendo y la que va a hacer, porque tiene mucho aún por demostrar.
El Athletic también es especial en tu etapa en el Betis, el año pasado le marcaste tu primer gol...
Sí, la verdad que sí. Es verdad que mi primer gol fue contra ellos, pero como te dije antes, todos los partidos son especiales aunque dé la casualidad que justo eran ellos los rivales. Pero pude haber marcado a cualquier otro equipo.
Ese día Pellegrini te llevó al banquillo que ya tenías una amarilla...
Lo que me transmitió ese día es que ya había jugado bastantes minutos. Yo venía de no haber jugado mucho con Osasuna por una lesión y el míster es una persona que cuida mucho a sus jugadores. Me sacó más que nada para cuidarme y me pareció bien.
Tampoco tú lo has tenido fácil en el Betis....
Todo te da un aprendizaje para decir mira nada fue fácil, nadie me dijo que iba a venir al Betis y desde el primer instante iba a ser titular, o que hasta el 2027 que tengo contrato voy a ser titular. Vienes a un club en que hay muchos jugadores, es un club el que han jugado futbolistas importantes. Entonces yo digo que depende de mí, de mi esfuerzo, de mi capacidad mental, de mi capacidad futbolística y de mi sacrificio en el día a día.
Hablando de Pellegrini, ¿qué mensaje te repite?
Ya sabes lo que es el míster, que le sobra la experiencia. Por algo ha dirigido los clubes que ha dirigido y por algo ha recorrido todo el mundo dirigiendo. Él nos pide, no solamente a mí sino a todo el equipo, que disfrutemos pero con mentalidad ganadora, positiva y sabiendo usar la herramienta que él nos brinda para poder hacer un partido como el que fue el domingo.
¿Le has dicho ya que te ponga sólo de delantero o prefieres hablar en el campo?
Al final el míster es como decimos nosotros es el capitán de este barco y él te dice dónde tienes que sentarte. Si quieres viajar con él, el capitán manda y nosotros lo seguimos y estamos en su barco.
Pero se te ha visto más cómodo en los últimos partidos en esa posición cerca de la portería...
No es lo mismo viajar en turista que hacerlo en primera clase... Y sí, siempre cerca del piloto, donde menos se mueve la nave (risas).
El Betis te ha dado cosas, pero también Sevilla, ¿no?
Como digo siempre el solecito, el ambiente, el respeto de la gente cuando vas por la calle o cuando vas a un centro comercial... Para mí que los béticos me han dado más de lo que yo les he dado a ellos porque con las lesiones, con esto y lo otro... Hoy tengo en mi cabeza tratar de duplicar el bien que me han hecho a mí, y tratar de darle el doble o más, si puedo, más. Voy a vaciarme siempre por ellos, por ese cariño y apoyo constante que me han dado cuando las cosas no venían bien. 'Venga, p'alante, Chimy los béticos estamos contigo, que 'pa' acá, pa' allá'... Eso a uno le da la inspiración para decir uff, entrar al campo y sé que entro con una carga de decir tengo que hacerlo, que tengo que disfrutar y hacer disfrutar. Trabajo para que la gente disfrute de mi juego. Me hago mucha mala sangre cuando las cosas no me van bien.
¿Has llorado más de alegría o de tristeza en tu vida?
Mira, yo creo que hay dos tipos de llanto. El llanto que nace de corazón y el llanto que nace por obligación. ¿Viste? Cuando vos necesitás a alguien que vaya a llorar por obligación. ¡Vente, que hay un funeral, ven a llorar! Después está esa persona que llora por desahogo y que llora de tristeza. Y yo creo que en mi vida hay un 50 y 50. Yo en mi vida, las veces que he llorado, he llorado de corazón, muchas veces. Y eso de que el hombre no llora es mentira. El hombre si quiere llorar, va a llorar y se va a desahogar. Y yo creo que las mejores lágrimas que yo he derramado fueron por mi madre. Mira, he logrado un sueño que tanto tenía. Porque uno de los sueños de los chicos es que quieren regalarle una casa a su madre. Bueno, la gente de barrio pensamos así. Regalarle una casa digna a la madre. Y yo se la he regalado. Y las otras tres lágrimas fueron cuando nacieron mis hijos. Y al ver nacer un hijo no lo cambio por nada en el mundo. Eso creo que es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Y algo que no lo cambiaría por nada. Y las otras lágrimas fueron cuando me rompí la rodilla. Y si la cambio, la cambio por algún título con el Betis.
¿Te imaginas cumpliendo ese sueño de verdiblanco?
Sí, sí. Es algo que anhelo y sueño todos los días en poder levantar algo.
Y esa celebración sería...
Bueno, escuchá. Ganamos con el Betis y prendemos fuego a todo. Eso no hay duda. A mí el míster que por una semana no me espere. Ahí permito que la gente pida lo que pida, pero yo... Mira... Me llevo la copa para Argentina. O que me hagan una similar.
Hablando de lágrimas, ¿hay algún árbitro que te haya hecho llorar?
Al fin y al cabo los árbitros hacen su trabajo y son seres humanos. Se van a equivocar como nos equivocamos nosotros. No me gusta hablar mucho de ellos porque quizás no lo sabes cómo lo pueden tomar. Y por una palabra que si te equivocas te puede perjudicar. Entonces es un tema que siempre digo lo mismo. Que el árbitro es un ser humano y se puede equivocar como nos podemos equivocar nosotros en el campo. Y tienen derecho a equivocarse. Y no hay que juzgarlos porque si se equivocan no lo van a hacer nunca de mala manera.
¿Pero sientes que están un poco más pendientes de ti?
Bueno, quizás sí tienen el foco hacia mí es porque merecido lo tengo. O porque algo habré hecho para que ellos se fijen en mí, ¿no? Al fin y al cabo, el rival somos colegas. Y el árbitro, aunque sea árbitro, se dedica a la profesión a la que nos dedicamos todos. Entonces hay que respetar tanto al rival como al árbitro.