La renovación de Rubén Baraja hasta 2026, cerrada: sin cláusulas de salida y mejora salarial
El Pipo puede convertirse en el técnico más duradero de la 'era Lim'.

Fumata blanca con Rubén Baraja. El conjunto che y el entrenador han dejado cerradas las posturas para la ampliación contractual del vallisoletano por una temporada más de la que marcaba su anterior contrato, que expiraba en 2025. El viernes como adelantó Relevo llegó la luz verde desde Singapur para realizar una última contraoferta que se adecúa en gran medida a lo que el entrenador esperaba y ya se le ha trasladado a su entorno. Hoy se ha firmado todo.
El Pipo, cuya vinculación al club se extenderá desde los próximos días hasta 2026, comandará el equipo che en busca de afianzarlo en una zona más tranquila, mientras dura esta etapa de Peter Lim que el propio Rubén ha bautizado como "travesía por el desierto".
Toda esta negociación se ha alargado más de lo que a Baraja le hubiera gustado. Desde el lunes 27 de mayo que arrancaron las negociaciones se han dado diferentes pasos: primero quedó pactado que solo se ampliaría un año más el contrato; posteriormente, hubo dos reuniones entre el técnico y la directiva donde le explicaron lo que será, grosso modo, el Valencia CF de la 2024/2025.
En estos dos asuntos no hubo problema: Baraja aceptaba un contrato anual y mantiene fe ciega en que con un par de retoques su equipo puede dar un pasito al frente si no le tocan demasiado la columna vertebral. En esas reuniones se le prometió que tendría peso en las decisiones de los fichajes con una mecánica sencilla: él propondría un perfil de futbolista, la dirección deportiva le plantearía diferentes posibilidades encima de la mesa y, entre todas las partes, llegarían a una conclusión.
Realmente, un proceso calcado al que se ejecutó en el verano de 2023, con la excepción de Cenk, un movimiento puramente de club. La máxima del entrenador fue clara: rendimiento inmediato, pues el capítulo de juventud su plantilla lo tiene de sobra cubierto.
Pero llegó el momento de hablar de salario, de cláusulas de salida y de demás aspectos económicos, por lo que el acuerdo se ha demorado varios días. Ha habido hasta cuatro contraofertas en total entre unos y otros, hasta que se ha llegado a un acuerdo salarial mejorado para Rubén desde la temporada 2024/2025 y lo más importante: no habrá cláusula de salida ni para que Rubén pueda dimitir, ni para que el Valencia le pueda echar. El que quiera romper caminos, tendrá que pagar una indemnización acorde al salario que reste, algo muy diferente a las cláusulas que sí había con Gattuso, Gracia o Bordalás.
Ciertamente, y dados los lentos tiempos del Valencia CF de Peter Lim, el proceso de renovación ha sido lento, pero no ha sido tan tedioso, pues con lo que con Baraja han sido dos semanas para renovar, con Hugo Duro se extiende desde el mes de marzo hasta el día de hoy (aunque el acuerdo está casi hecho hasta 2028).
Aun así, los tiempos de Singapur no han tenido demasiado en cuenta el hecho de que Baraja pidiera menor salario que sus predecesores, que salvara al equipo del drama del descenso en 2023 o que haya multiplicado el valor de la plantilla. De ahí que para cada exigencia del representante del técnico haya habido una demora que no ha gustado demasiado al entrenador, y que ha ralentizado otros procesos como el fichaje de Luis Rioja, que es la siguiente prioridad, una vez firmado Baraja.
Dicho lo cual, Baraja siempre ha querido renovar, el Valencia CF ha querido renovarle y nunca ha estado sobre la mesa la posibilidad de romper el contrato actual. De hecho, el peor escenario en el que se dibujaba el entrenador era el de no ampliar hasta 2026 su contrato y emplazarse a la próxima temporada para valorar una posible renovación. Pero nunca dimitir del que hoy por hoy es el puesto de sus sueños.
Rubén ahora tiene un reto doble: por una parte, consolidar un equipo cuyas bases ha conseguido afianzar (Mamardashvili, Mosquera, Pepelu, Hugo Duro), aunque bajo la amenaza de la venta de alguno de ellos. Por otra, agarrarse a un cargo cuya silla es eléctrica. En la 'era Peter Lim', la media de duración de los entrenadores es de 208 días, Baraja ya ha superado el tiempo de estancia promedio y si cumple su contrato, será el entrenador más duradero desde Unai Emery. O dicho de otra form,a desde antes de que llegara Peter Lim.
A su favor tiene que la directiva local y él mismo tienen el sueño de que sea el Cholo Simeone del valencianismo. En su contra, que el último que dijo que quería ser el Simeone del valencianismo fue su predecesor Gennaro Gattuso, quien a los seis meses en el cargo salió huyendo al ver en primera persona la gestión de Peter Lim y sus nulas ganas de invertir.