El ruido confunde a Ancelotti
El Madrid tiene muchos frentes abiertos: Brasil, Camavinga de lateral, la falta de meritocracia...

El Real Madrid afronta su segunda crisis de la temporada, tras la vivida después de perder en la Supercopa de España, aunque la dificultad ahora es mucho mayor porque un título está casi imposible (Liga), otro muy cuesta arriba (Copa) y el único en el que el equipo cuenta con las opciones intactas es la Champions, un trofeo al que es demasiado arriesgado apostarlo todo por la dificultad que conlleva levantarlo. El empate frente al Betis ha aumentado aún más la tensión, algo que se escenificó con esa charla entre Florentino y Ancelotti en las entrañas del Villamarín.
Cada vez son más las heridas internas que están abiertas y no cicatrizan, un ruido que a Ancelotti, por momentos, le está costando asimilar. El primer runrún llega con esos cantos de sirena de la federación brasileña, que ha aplazado la decisión de su nuevo seleccionador hasta junio para esperar a Carletto. El italiano, que quería retirarse de blanco, se ha sorprendido al ver que desde el club no sólo no dan portazo a la opción de su salida, sino que no lo ven con malos ojos. Eso le hizo replantearse muchas cosas.
Más allá de la opción de Brasil, en lo deportivo hay decisiones del técnico que desconciertan internamente. En el último partido, por ejemplo, insistió con Camavinga de lateral izquierdo, una demarcación en la que en el club no gusta que juegue. Molesta aún más porque en el pasado mercado invernal se le dio la opción de que viniese Fran García y el entrenador decidió aplazar la incorporación a junio porque veía la demarcación bien cubierta. Ahora, sin embargo, se ve obligado a utilizar ahí al francés una y otra vez, algo que molesta a los dirigentes y al propio futbolista.
Falta de meritocracia
Otro problema sin resolver es el de la meritocracia, un asunto que Ancelotti pareció solventar después de la remontada copera ante el Villarreal pero en el que se ha vuelto a caer cuando han llegado las curvas en el calendario. Resulta difícil de comprender que en una defensa en cuadro, con la Liga en juego, sea suplente el zaguero más en forma del último mes (Nacho). El canterano puede ocupar las cuatro demarcaciones defensivas, pero contra el Betis salió en la derecha un extremo reconvertido (Lucas Vázquez), en la izquierda un mediocentro (Camavinga) y en el centro de la defensa un jugador que no termina de ser regular (Rudiger). En el vestuario molesta que un futbolista de tanto peso como Nacho sea suplente por decreto salvo que haya bajas.
Entre esas decisiones que desconciertan está la de Dani Ceballos, que fue clave para salir de la primera crisis del curso y que ahora, inexplicablemente, ha desaparecido nuevamente de las alineaciones. El del Betis era un partido especial para él, llegaba después de no tener ni un solo minuto contra el Barça y a pesar de ello Carletto volvió a dejarle en el banquillo. En el club existe la sensación de que es el momento de darle oportunidades, quieren renovarle y descoloca un poco que no se premien con minutos sus buenas actuaciones.
Mala utilización de algunos recursos
Por último está lo ocurrido con Marco Asensio. El balear ha pasado de ser importante para Ancelotti, que fue clave para que no se marchara el pasado verano, a dejarle inédito en dos partidos en los que se necesitaba gol (Betis y Barcelona) para darle minutos a Álvaro Rodríguez, un canterano en el que se confía mucho pero que aún está lejos de ser una realidad.
En esa apuesta por Álvaro no hay que olvidar que hay otros dos jugadores de la primera plantilla (Hazard y Mariano) con los que directamente se ha dejado de contar. Gran parte de culpa es de ellos mismos, por supuesto, pero no se puede obviar la parte de responsabilidad del entrenador a la hora de no sacar todo el partido posible a los recursos disponibles.