REAL VALLADOLID

El aficionado presente en los últimos siete ascensos del Valladolid: "El otro día éramos 25.000, aquella otra vez, cuatro amigos"

Miguel Salán ha viajado toda su vida siguiendo al equipo de su ciudad y narra a Relevo los últimos siete ascensos del Pucela a Primera División, que ha vivido in situ desde hace más de medio siglo

Alejandro de Paz

Alejandro de Paz

El 18 de mayo de 1980, Miguel Salán, aún un niño, fue al Viejo Estadio José Zorrilla con su tío, quien le inculcó el amor por los colores blanco y violeta. Aquella tarde, el Pucela venció por 1-0 al Racing de Santander. "Nos fuimos todos tan contentos y tan tranquilos para casa", recuerda. Tanto que no se enteró de que su equipo había ascendido a Primera División hasta horas después cuando, de nuevo, su tío le llamó para contárselo. Al no existir horarios unificados y el Real Valladolid depender de otros resultados para lograr el objetivo, nadie celebró nada aquella tarde o, al menos, no lo pudieron hacer juntos equipo y afición.

Hace más de 44 años, casi medio siglo, Salán había vivido el cuarto ascenso a la máxima categoría del fútbol español del club vallisoletano en su historia. Lo que por entonces ese crío no sabía es que, décadas después, sumaría siete ascensos más, todos ellos presenciados por él in situ en cada estadio correspondiente. Cinco en el José Zorrilla y dos lejos de casa, a donde viajó para animar al equipo y no perderse la experiencia en directo. Eso sí, lo tiene claro: "Espero que no sea ninguno más…", desea.

28 horas de tren para ver ascender al Pucela

Hasta ya comenzado el siglo XXI, el Real Valladolid permaneció en Primera todos los años a excepción de una temporada. Tras descender, ascendieron seguidamente en la 1992-1993. "El ascenso que más he disfrutado", asegura el vallisoletano. Fue el ascenso de Palamós. Allí viajó Salán, junto a sus amigos de facultad, de quienes no se quiere olvidar: Curro, Sanz, Esteban, José Muela y Puelles. "Nos cascamos 14 horas de ida y 14 horas de vuelta. Tendría 22 años, el cuerpo era otro. Si hiciera ahora 28 horas de tren tendría que estar una semana con suero", bromea.

De 100 personas a 25 000 en 30 años

Con dos goles de penalti de Iván Rocha, al Pucela no se le escapó la victoria pese al gol encajado. "La ciudad se volcó en la despedida, fue muy bonita. Cuando volvimos no, quizá porque era lunes y la gente estaba en otras cosas", comenta Salán, que remarca la inmensa diferencia entre la afición de entonces y la de ahora. "El otro día había más de 25 000 personas celebrando el ascenso en la Plaza Mayor. Tras el ascenso de Palamós igual éramos 100 o 150 personas. Éramos cuatro amigos. Cómo cambia con el tiempo…", narra Miguel.

El Valladolid celebró en la Plaza Mayor el último ascenso. EP

Sobre este tema, el aficionado blanquivioleta reflexionó: "La gente lo vive de otra manera, solo hay que ver los abonados de antes y ahora. No se le daba tanta importancia. Ahora sería apoteósico una final de Copa, la gente está volcada como nunca". La diferencia radica, comenta, en que los vallisoletanos pensaban que iban "a jugar en Primera por los siglos de los siglos". "Luego nos dimos el tortazo y nos dimos cuenta de que no", admite, recordando la época en la que eran únicamente 9 000 socios.

Cinco ascensos y cinco descensos en los últimos 20 años

El siglo XXI ha sido un ascensor para el Real Valladolid. Los más jóvenes solo conocen así a su equipo. Hasta cinco descensos y cinco ascensos en un periodo de inestabilidad deportiva durante el que Salán puede "presumir" de haber vivido en directo, acompañado de Fátima, su mujer, todos los regresos a Primera del Pucela.

El primero fue en 2007 en Tenerife, un ascenso que define como "meteórico". Aquella temporada, con Mendilíbar al mando, el Real Valladolid ascendió a falta de nada más y nada menos que ocho jornadas, dos meses antes de acabar la competición. Acabó líder, con 88 puntos y habiendo firmado una racha de 29 partidos ligueros sin perder. "El juego no era muy vistoso, pero era muy práctico. Se ganaba 1-0 y 0-1 y para casa, sin apenas conceder ocasiones", recuerda Miguel de aquel año, que disfrutó en la isla canaria de la celebración.

Además, fue la primera vez que el club celebró el triunfo en la Leyenda del Pisuerga, el barco de vapor de ruedas que recorre el Pisuerga, algo que ya es tradición. "Ese año había también un equipazo: los Borja y Álvaro Rubio en plenitud, Víctor, Joseba Llorente…", recita de memoria. De aquí en adelante, los cuatro ascensos restantes se vivieron en el José Zorrilla.

Viajamos hasta 2012, con el serbio Dukić a los mandos. "Cualquier otro año subíamos primeros y de calle. Quedamos terceros con 82 puntos y no ascendimos directos. Tuvimos la mala suerte de tener al Dépor y al Celta", asegura de dos equipos que ascendieron directos con 91 y 85 puntos, respectivamente. Pese a sacar nueve puntos al cuarto clasificado, tocó jugar playoff. "Costó más de lo esperado, pero, para mí, es el juego más bonito que se ha hecho. Daba gusto verles jugar", afirma, pese al partido de vuelta en la final de la eliminatoria contra el Alcorcón, partido no apto para cardiacos.

Ya más recientemente, en 2018 se vivió en Valladolid un ascenso inesperado. Salán lo recuerda perfectamente: "Fue de coña. Cuando coge Sergio González el equipo, el primer día nos ganó aquí el Sporting y yo recuerdo que felicité a sus aficionados porque iban a ascender. Se juntaron los astros, el equipo empezó a ganar y a ganar y se metió sexto en el playoff. Y como venían lanzados, no hubo color contra el Sporting, que al final quedó tercero, y ganamos al Numancia en la final". Lo que marcó la diferencia en esta ocasión, no lo duda, fue tener "un delantero centro de otra categoría" como Jaime Mata.

«Es un ascenso Real Madrid»

Y los dos últimos, consecutivos tras dos descensos en los últimos cuatro años, se dieron en 2022 y 2024 con Pacheta y Pezzolano, respectivamente, ambos beneficiados por los pinchazos de un mismo equipo. "El Eibar pierde con un descendido y nos regala el ascenso directo, y el otro día el pobre Eibar palma en Gijón y nos vuelve a dar el ascenso directo", cuenta Salán, no sin sentir lástima por el equipo vasco.

Este año asegura que confiaba en ascender en la penúltima jornada ante el Alcorcón en casa, como así fue, pero admite que "no con tanto sufrimiento". De no haber sucedido, Miguel Asegura que, aunque el viaje a Tenerife salía "por un pico", habría ido como ha hecho las anteriores veces. Además, habla de este último ascenso como el que más ha sufrido de todos "sin duda". "Es un ascenso Real Madrid", asegura, al haberse dado remontando un resultado negativo con dos goles en el descuento. "Algo me decía que iba a pasar, de verdad", insiste. "Pero claro, así como pasó es un guion de Hitchcock", compara con su séptimo y, espera, último ascenso de su Pucela.