CÁDIZ - FC BARCELONA

Los 40 segundos y la promesa a Raphinha que condensan el fútbol de Pedri

El canario reapareció en el Parque de los Príncipes tras un mes fuera de los terrenos de juego.

Pedri reapareció en el Parque de los Príncipes./AFP
Pedri reapareció en el Parque de los Príncipes. AFP
Jordi Cardero

Jordi Cardero

Cuando Pedri se echó al suelo de San Mamés, su cara lo decía todo. En aquel mismo momento supo que había vuelto a romperse. Los pronósticos de recuperación parecían dificultar su regreso a las canchas antes del final de temporada, con la Eurocopa en el horizonte, pero nada más lejos de la realidad. Un mes después, tras una readaptación en la sombra, regresó en París. Le bastó un balón para dinamitar cualquier atisbo de duda.

"Cuando sale el balón y lo ves para meter gol rezas para que lo marque", comentaba un sonriente Pedri en la zona mixta del Parque de los Príncipes. Su impacto fue inmediato. Entró en antes del minuto 61 por el amonestado Sergi Roberto y menos de un minuto después, Raphinha ya estaba celebrando el empate. El 2-1 del PSG puso a prueba la madurez emocional de un Barça que durante muchos tramos se había mostrado frágil a nivel psicológico. El pase de Pedri, tras una buena presión colectiva, cambió el guion del último acto.

El maravilloso pase a Raphinha, a la altura de muy pocos, enterró un mes complicado para Pedri. Con el parte médico sobre la mesa, lo que sintió fue frustración e impotencia. Comenzó a trabajar en su vuelta sin ponerse plazos. Futbolista y club no quisieron mirar al calendario: ni a la eliminatoria contra el PSG ni en un Clásico que invitaba a ponerse el reto de llegar. Las buenas sensaciones en los entrenamientos le permitieron tener minutos en París.

Una asistencia 'prometida' en un entrenamiento

En una de las últimas sesiones previas a viajar a París, en un partidito, Pedri pudo poner exactamente el mismo balón a Raphinha. El canario pasó el balón a otro compañero y el brasileño se 'quejó'. "Hoy no, pero en París te la pasaré", le aseguró el centrocampista. Dicho y hecho. Unos 40 segundos después de su entrada, Pedri controló el tiempo y el espacio y asistió a Raphinha en el momento justo: esperó a que ganara la espalda a la defensa y conectó con él antes de caer en fuera de juego. Fue su tercer pase de gol en Champions este curso.

"Creo que es una de las primeras pelotas que toco", reflexionaba al acabar el partido. El mismo futbolista explicó que cuando salta al campo no piensa en las lesiones, entra en una burbuja. El pase, de hecho, lo dio con la pierna que se lesionó. "Siempre intento mirar a los extremos. Raphinha ya sabemos las características que tiene que siempre intenta picar, es incansable. Se la intento poner lo mejor posible y define espectacular", describió.

Pedri no siguió ningún plan distinto ni diferente durante su periodo de recuperación. Trabajó sin plazos, algo que a nivel mental le permitió evadirse de la presión. Vio los partidos desde la distancia o en la grada de Montjuïc, inseparable de su amigo Gavi. La asistencia en el Parque de los Príncipes le sitúa en siete goles generados este curso (dos tantos y cinco asistencias). Está a uno de la marca del año pasado -con menos de 1000 minutos disputados- y a tres de su mejor registro en el Barcelona (4+6 en la 2020/21).

Uno de los objetivos personales que se marcó Pedri al inicio de temporada fue mejorar su aportación goleadora. Cuando las lesiones se lo han permitido, ha sido diferencial jugando tanto en la base de la jugada como cerca de la frontal. La de París fue una muestra de que el talento de Pedri no se ha desvanecido. Una jugada que, en lo personal y en lo colectivo, puede cambiar el rumbo de una temporada. Aunque a sus 21 años parece un veterano -y es uno de los líderes de la generación más joven- apareció en el día señalado y a las puertas de un final de curso ilusionante para el barcelonismo.