No sólo Ancelotti y Marcelino están hermanados: sus segundos (Davide y Uría) intercambian vídeos y hasta entradas
La relación de los staff de Madrid y Villarreal es inmejorable: visitas a Valdebebas, trueque de fotos, pésames y flujo de información.

Carlo Ancelotti y Marcelino García Toral vuelven a reencontrarse este domingo en LaLiga, en el Real Madrid-Villarreal que cierra la 17ª jornada (21:00 horas, Santiago Bernabéu). Así que un aviso a navegantes: si antes de empezar el encuentro se dan un abrazo más efusivo de lo normal al salir de vestuarios, que nadie se extrañe. Su relación es magnífica desde que se enfrentaron por primera vez en la temporada 2013-14 e intercambiaron públicamente piropos por su labor en los banquillos. El italiano lo hizo seducido por lo intensos que siempre son los equipos de su rival; y el asturiano, enamorado de la inteligencia y sabiduría con la que Carletto siempre se ha manejado en un club tan exigente, que más allá de la entidad a la que se debe Marce y de su Sporting, personalmente siempre le ha hecho tilín desde que peloteaba en Careñes.
La prueba irrefutable de que la relación entre ambos entrenadores ha ido a más con el tiempo se confirmó el pasado 27 de abril. Ese día Marcelino -sin equipo tras haber dejado el Athletic voluntariamente y antes de que el Marsella se fijara en él-, visitó Valdebebas para ver de cerca la manera de trabajar de Ancelotti. Fue justo antes de la eliminatoria de Champions ante el Manchester City, y en un momento de bajón ya que -pese a estar en las quinielas- se había quedado sin la Selección. Y la experiencia no pudo ser más enriquecedora. Como otras que había tenido anteriormente cuando visitó en sus periodos sin equipo o en mitad de algún parón a Vilas-Boas, Rafa Benítez o Guardiola en Inglaterra, a Lucian Favre (ex de Borussia, Niza y Dortmund) o a numerosos compañeros italianos para beber de sus conceptos defensivos. O como también hizo varias veces en España con Andoni Iraola en el Rayo Vallecano y hasta con la revelación de Segunda, Borja Jiménez.
El objetivo en Valdebebas del actual técnico del Submarino, más allá de pasar a saludar a su colega, era conocer con más detalles el método de trabajo del cuerpo técnico blanco. Aprovechó una de sus innumerables visitas a Madrid, que es casi su segunda casa desde el momento en el que su hijo Sergio, ahora integrado en el cuerpo técnico groguet como asistente, estudió INEF e incluso jugó en los juveniles del Rayo junto a Leo Baptistao y Lass Bangoura. A Marcelino le interesaba esa mañana de esa excursión al corazón del Real Madrid la manera que tiene Ancelotti de preparar una semana de competición con varios encuentros de por medio y el diseño del plan de partido, así cómo la manera de trasladárselo después a la plantilla.
Ancelotti, como hace con todos los entrenadores que habitualmente se pasan por la Ciudad Deportiva para seguir formándose (últimamente Bordalás, el brasileño Paulo Roberto Falcao, Del Piero, Totti...) fue muy atento con él, tan bromista como siempre pese a lo delicado del momento (a puertas de unas semifinales de Champions) y mantuvo una charla con su amigo de lo más productiva. Primero a pie de campo y después, con más calma, en su despacho. Y no fue algo puntual o por compromiso. Marcelino, mucho más sentimental de lo que parece a simple vista, le tiene una estima especial que le ha hecho encontrarse varias veces con él. No olvida el día que Ancelotti, sin casi apenas conocerle, le envió un mensaje telefónico muy cariñoso de pésame el día que falleció su padre el 2 de octubre de 2014 y que le impidió dirigir al Villarreal un partido europeo ante el Apollon en su primera etapa.

La nostalgia une
Desde entonces, Ancelotti y Marcelino siempre han hecho lo posible por mantener una relación fluida. Los ratos de tertulia antes de los encuentros entre el Real Madrid y el Villarreal o Athletic se les quedaban cortos. Por eso, en la Supercopa de España disputada en Arabia Saudí en 2022 dieron un paso más. Marcelino se llevó una buena sorpresa. El italiano quiso mostrarle un recuerdo de septiembre 1987 que Marcelino no sabía ni que existía y que ahora guarda como oro en paño.
Se trataba del partido de vuelta de una eliminatoria de la UEFA (primera ronda) entre el Milan y el Sporting (1-0 en El Molinón y 3-0 en Lecce, que no en San Siro). Ambos, compartieron el curioso momento a ojos de los medios, intercambiaron chascarrillos, refrescaron la memoria y quedaron incluso en pasarse más instantáneas de aquel careo que era histórico para el Marcelino jugador (disputó 7 minutos en la ida y 45 en la vuelta, donde coincidieron en el campo) y que no fue más que otro día en la oficina para un Carletto que ha sido dos veces campeón de Europa de corto como centrocampista de uno de los mejores equipos que se recuerdan liderado por Sacchi.

En los prolegómenos de aquella final de la Supercopa que ganó el Real Madrid 2-0 hace casi tres años, a colación de un partido vintage disputado 35 años antes, volvieron a darse cariño: "Es alguien a quien admiro por lo que es como entrenador y como persona", dijo el asturiano en la previa. A lo que Ancelotti respondió: "No nos conocemos mucho, pero es una amistad que hemos disfrutado con el tiempo. He visto una foto que jugamos como rivales y no me acordaba. Es una amistad de piel. A veces pasa que hay gente que no conoces pero sientes algo especial cuando te lo encuentras".

La sintonía entre ambos es tal que sus ayudantes se contagiaron y comenzaron también a hacer buenas migas. Davide Ancelotti, segundo de su padre, y Rubén Uría, escudero de Marcelino desde que comenzó en los banquillos, llevan intercambiando vídeos e informes de rivales en común desde hace varios años, e incluso entradas de forma bidireccional cuando uno u otro lo han necesitado. La admiración y el respeto es mutuo. Y el temor. Hoy no habrá amistad que valga: más allá de las necesidades de uno por ganar LaLiga y del otro por estabilizar el rumbo, los Ancelotti saben que en su primer cara a cara con Marcelino y Uría empataron en La Cerámica el 14 de septiembre de 2013 (2-2) y que en el último, en San Mamés, este tándem les eliminó en los cuartos de final de la Copa (1-0) en la temporada 2021-22.