Sorloth y Parejo se visten de Haaland y De Bruyne ante un Granada sin alma
El noruego marcó un hat-trick y el centrocampista también lo sumó de asistencias. Los de Medina no compitieron y se acercan cada vez más al pozo.

Granada y Villarreal se cambiaron los roles en el enfrentamiento en el Estadio de la Cerámica. Porque el equipo de Marcelino fue una granada capaz de arrasar con todo a su paso. Y los del Cacique Medina, un submarino... pero hundido al fondo del océano. Poco queda ya de esos titanes aguerridos que trató de instruir el técnico basado en un libreto rígido y que les otorgó un carácter competitivo de los que salvan categorías. Las cosas no salen y ya queda una jornada menos para repetir el discurso del "aún queda mucho".
Este domingo la energía duró un compás. Traoré, que se estrenaba en la titularidad, metió un pase al área para Gerard, que chutó al larguero. El rechace le llegó a un Sorloth que estaba completamente libre. Pudo controlar, perfilarse, tomarse un café, ver a Ana Peleteiro recoger la medalla y rematar al fondo de la red. Algo de orgullo quedaba en el Granada, que pudo marcar en una conexión entre Neva y Uzuni que acabó en las botas de Boyé.
Un espejismo. En otro paseo del Villarreal por el costado derecho, Traoré filtra para Parejo, la pone al segundo palo y Sorloth empuja a placer el segundo tanto. Pocas veces se ha visto tan liberado el noruego, que por momentos se creyó su compatriota Haaland si siempre se encontrara a este Granada ante sus ojos. Minuto 20, dos goles de ventaja para los de Marcelino y, sobre todo, una atronadora sensación de que los tres puntos ya se habían repartido.
Difícil papeleta para un Granada que compite desde el abismo, una trampa letal año a año. Verse con el agua al cuello es compatible con ganar, pero no tanto con sobreponerse a la adversidad. Marcador en contra, mucho tiempo por delante y superados. Peligroso mejunje. Parejo, mientras, agitaba la coctelera en el medio. Un jugador con mucho más estatus del expuesto en el día a día. Este Villarreal ha renacido y sus botas tienen gran responsabilidad.
Mientras Boyé competía ante rivales y fantasmas, el resto no lograba contagiarse. Traoré, proclamado desde este domingo como uno de los fichajes del invierno, rondó el gol con un zapatazo repelido por Batalla. El portero ya no pudo evitar que a la media hora el marcador sonrojara a unos y otros. Parejo botó un caramelo y Capoué lo puso en la red.
La travesía del Granada
Al Granada le quedaba el orgullo, salir con la sensación de lo que pudo ser y no fue y no con la de lo que nunca pudo haber sido. Una fantástica afirmación para pronunciar la mítica frase de "me sé la teoría, pero la práctica me falla". Y efectivamente. Gonçalo Guedes entró al descanso por Gerard Moreno, en un día idóneo para descansar. El portugués lo celebró marcando a los dos minutos tras conexión entre Sorloth (con el paso del partido más reencarnado en Haaland) y Baena. El Villarreal fichó a un jugador acribillado por las lesiones, pero tocado con una varita. Larga vida a los jugones.
Ya no era cuestión de hacer sangre. Parejo seguía dominando la batalla del medio y Marcelino pensaría en cómo una vez más transforma heridos en superhéroes. A su Villarreal aún le queda para ese punto, pero ya está a ocho puntos de la Real Sociedad. Quién lo diría. El Submarino tenía poco a lo que agarrarse y ahora tiene un 'killer', a sus veteranos desatados y a Traoré convertido en un obseso de ver portería. Otra vez rondó el gol con un disparo cerca del palo largo. A ver quién le saca ahora del once.
La fiesta de Sorloth
Tras rondar de nuevo el gol, el noruego encontró el hat-trick, el quinto en su carrera (Trabzonspor, Midtjylland y dos con el Bodo Glimt) y su primero en España, tras rematar un córner puesto por Parejo. Como el cyborg ya va a tener capítulo aparte, queda mencionar de nuevo la exhibición del centrocampista, que forzó el saque de esquina con un chut de falta que salvó Batalla y que compensó con su tercera asistencia de la tarde.
Su recital no le vale ni un MVP, por supuesto propiedad de Sorloth. Siempre ha sido ese delantero a lo Karim Benzema, solo válido para aquellos que les gusta el fútbol. En silencio, suma ya doce goles en lo que va de Liga y ha liderado el ascenso groguet en la tabla clasificatoria. Su fichaje fue como él: nadie hablaba de la posibilidad y de repente llegó y gustó a todos.
Ya sí, el Villarreal enterró el hacha de guerra, incluso compadeciéndose de un adversario que está en una situación que ellos mismos han vivido en primera persona esta campaña, con pozo o sin pozo de por medio. Hasta el Granada encontró el del honor en las botas de Theodor Corbeanu. Pero fue una película de hora y media, con el clímax a los cinco minutos. Un paseo que invita a pensar, de nuevo, que el descenso se resolverá pronto y Europa, tarde. Lo segundo atrae a cualquiera y lo primero aún tiene tiempo de arreglarse. Aunque cada vez menos.
La ficha del partido
Villarreal: Reina; Kiko, Bailly (45' Mandi; 62' Lekovic), Mosquera, Alberto Moreno; Traoré (75' Morales), Parejo, Capoué, Baena (62' Trigueros); Gerard Moreno (45' Guedes), Sorloth.
Granada: Batalla; Ricard Sánchez, Piatkowski (62' Bruno Méndez), Ignasi Miquel, Carlos Neva; Sergio Ruiz, Hongla (63' Corbeanu), Gonzalo Villar (82' Melendo); Pellistri (82' Jozwiak), Lucas Boyé (82' Antonio Puertas), Uzuni.
Goles: Sorloth (1-0, 7'), Sorloth (2-0, 19'), Capoue (3-0, 32'), Guedes (4-0, 47'), Sorloth (5-0, 66'), Corbeanu (5-1, 90+1').
Tarjetas: Pulido Santana amonestó a Piatkowski (15'), Ricard Sánchez (70') y Capoue (84').