"¿Eres terrorista o espía?", le decían en la cárcel al propietario del Girona buscado por la Europol: "Libré una guerra contra un gobierno"
Josep Delgado fue el máximo accionista del club gerundense entre 2010 y 2015.

A Josep Delgado se le ilumina la cara cuando habla de balonmano y de su juventud como portero. O del nuevo proyecto de baloncesto 3X3 en el que está inmerso. Y es que él, un ingeniero informático de formación que hizo fortuna extrayendo cobre en minas africanas, "no tenía ni puta idea de fútbol" cuando compró el Girona en 2010 con aspiraciones de crear un club multidisciplinar que uniera a toda la provincia bajo el lema 'Tots Som Girona'. Estuvo en busca y captura desde poco después de la adquisición de la entidad, y, más adelante, cuando ya había vendido la mayor parte de sus acciones -lo traspasa en 2015-, pasó 21 meses en una cárcel polaca, y aunque le acusaban de "blanqueo de dinero, banda organizada y evasión de impuestos", nunca ha sido condenado. Ahora reclama justicia.
En las distancias cortas, es un tipo afable y divertido que tiene el don de la palabra. Su historia es de película y ya la contamos hace unos días en Relevo. Hoy, compartimos la charla completa con él. Una conversación larga y desordenada, caótica y con tintes novelescos, a ratos de ciencia ficción, que ayuda a entender la dimensión de la figura de Josep Delgado, el propietario que dirigió al Girona con una orden de extradición sobre sus espaldas y que casi lo asciende a LaLiga por primera vez en su historia.
¿Todavía tienes acciones del Girona?
Sí, pero es un porcentaje poco representativo. Poca cosa.
¿Volverías al club?
Sí, al Girona o a otro club (ríe). El fútbol me gusta mucho.
¿Sigues vinculado al deporte?
Sí, con la Superliga de básquet. He montado la primera Superliga de España 3X3 con la FIBA. Organizamos una en Semana Santa, fue un exitazo. Y acabamos de renovar por cuatro años más con la FIBA.
Empezamos por el principio, ¿cuándo llegas al Girona?
En 2010 tenía hiperactividad empresarial. Trabajaba en muchos países: Europa, Oriente Medio, África central… Trabajaba con los cuatro mayores extractores de cobre del mundo. Yo les compraba cobre y lo vendía por todo Europa. Más allá de que en Polonia, en un momento determinado, tuve un pollo por el cual estuve 21 meses en prisión, pero no me han condenado nunca. Este tema es largo. Durará y seguiremos luchando ellos contra mí y yo contra ellos… Porque yo quiero lo mío. Voy a ir a buscar lo que me bloquearon. Ya hemos recuperado una parte y falta otra. Y ahora, de vez en cuando, agarro un avión y voy a Polonia a ver a mi abogado. Comemos, visito Cracovia y regreso. Llevo así desde 2010.
👮 Es difícil encontrar hoy una historia tan top como esta de @jordicardero y @marcmosull
— Alberto Martínez (@super_martinez) May 7, 2024
📋 Cuando al Girona lo dirigía un propietario buscado por la Europol: "He estado en peores sitios que la cárcel"
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¿Desde 2010? ¿Todo empieza en la época que entras en el Girona?
En junio de 2010 mi abogado me dijo que había un follón y que nos pedían las cuentas. Y yo le dije 'bah, no te preocupes, a final de año nos habremos olvidado de esto'. Bueno, pues en junio de 2010, cuando Kiko Ratón marca el penalti y salva la categoría, me llaman. Yo dije que si salvaban la categoría, entraba. Me llamaron y me dijeron que salvados. Dije, vale, hecho. Y le dije a mi mujer que entrábamos en el Girona. Y me preguntó por aquello de Polonia. Era el mes de julio y le dije que después de verano estaría resuelto. Estaba convencido al 100%. Pero qué va… qué va. Ya sé que es mi versión, pero siempre le digo a la gente que si quiere y tiene tiempo le enseño toda la documentación que lo demuestra.
¿Estuviste 21 meses encarcelado?
Sí, pero he estado en lugares peores que la cárcel. Por ejemplo, una vez estuve en Kikwit, en el centro del Congo, que es donde enterraron a las cinco primeras personas que murieron de ébola. Estuve durmiendo en el mismo sitio que lo hicieron ellos antes de morir. No lo sabía, me enteré después. Eran cinco religiosos italianos. Fue al lado de un afluente del río Ébola. Si buscáis un poco veréis que allí unos americanos hicieron unos experimentos con una cepa de la enfermedad. Es de puta película. Pues yo estuve allí con uno que fue ministro del país con dos presidentes distintos.
¿En qué situación legal te encuentras ahora?
Estamos en proceso de reclamación. Estamos reclamando a distintos ámbitos. Es que yo quiero recuperarlo todo.
"Dicen que estuve cinco años escondido, pero yo intenté contactar 13 veces con el juez. Lo tengo documentado"
¿Consideras injusto que estuvieras 21 meses privado de libertad?
¿Tú qué crees? Yo podría llegar a aceptar que haber estado seis meses, que es lo que legalmente es razonable, pero no tanto tiempo. Y conmigo, después de estar cinco meses en preventivo, no han hecho ninguna más diligencia. El fiscal me dijo que estuve cinco años escondiéndome. Yo le dije que no. Desde el primer día, y lo demostré, intenté contactar 13 veces con él. Lo tengo documentado con la policía que lo investiga todo: faces, burofaxes, correos electrónicos… Desde junio a setiembre.
Dices que intentaste ponerte en contacto con el juez.
Sí, y nunca quisieron hablar conmigo. Yo intenté hablar con ellos, pero ellos no quisieron hablar nunca conmigo. La respuesta que nos dieron fue una orden de búsqueda y detención. Esto a veces pasa… sobre todo, teniendo en cuenta yo era el tercer proveedor de la empresa más grande de su país. Eso quería decir que estaba por delante de mucha gente. Y quería decir que ganaba mucho más dinero que ellos, que toda la gente de poder. Tenían 16 proveedores y yo era el tercero. Y había comenzado siendo el último.
¿Iban a por ti?
No sé si alguna vez habéis librado una guerra contra alguien tremendamente poderoso, pero yo la he tenido contra un gobierno, contra las cloacas de un gobierno. Cuando estaba en prisión, mis compañeros de celda me decían: tienes que vigilar porque igual estos te pelan. Porque partimos de la base de que la investigación, en mi caso, la llevaron los servicios secretos. A mí me decían: cómo es que te han investigado, ¿tú quién cojones eres? ¿Eres terrorista? ¿Eres espía? Yo era proveedor de cobre. El servicio secreto decía que mis camiones iban vacíos, que es una de las cosas que demostré que era falsa. Demostré la carga que llevaban y la ruta que hacían. Tuve la suerte de tener un juez con garantías. Porque si no, te comen vivo.

Entonces, tienes los documentos que acreditan que te habías intentado comunicar con el juez.
Sí, te diría si quieres verlos (ríe).
¿De qué se te acusaba?
Presuntamente, me condenaron por blanqueo de dinero, banda organizada y evasión de impuestos, alzamiento de bienes en un proceso de un embargo… fue de risa esto último porque había un documento que justificaba que estaba pagada la multa en ese asunto. Pero ya me avisó mi abogado que intentarían cargarme muchas cosas porque en una orden europea de detención, si no hay tres motivos potentes no te extraditan. Me pusieron banda organizada… eso son tres personas o más de tres. Si vas con tu novia embarazada y robas un paquete de tabaco, en Polonia ya sois banda organizada. Conocí a un griego que me dijo que en Polonia siempre pasaba lo mismo: tienes el fiscal hasta en la sopa, en la leche, en el periódico, dentro del váter… Es un país del terror. Del terror de la palabra, porque siempre te están asustando.
"Cuando estaba en prisión, mis compañeros de celda me decían: tienes que vigilar porque igual estos te pelan. Mi caso lo llevaron los servicios secretos"
¿Sigues en el negocio del cobre?
Mantengo las concesiones de las minas, pero me desvinculé de todo el resto. Me han pedido que vuelva, pero me da mucha pereza, eh. A mí me gusta todo aquello que tiene un interés por ser algo nuevo. Mira, por ejemplo, la primera vez que fui al Congo, diseñamos toda la ingeniería para transformar todo el cobre en un lingote, a lo bruto. Hice todo el proyecto de ingeniería. Diseñé los procesos, desde la extracción al transporte y la entrega a Rotterdam.
Eres ingeniero de formación.
Sí, ingeniero de sistemas informáticos. Estudié en Girona y después pasé a la UOC.
¿Cómo se dirige un club con una orden europea de detención sobre ti?
No tiene nada que ver. Es compatible en función de las capacidades que tengas de gestionar las cosas. Lo cuento con anécdotas: Yo llegué a Madrid y me trasladaron a Varsovia. La mañana siguiente de pasar la primera noche, un coche negro se llevó a un tío que se había suicidado. Al día siguiente, otro coche negro se llevó a otro tipo que se había suicidado. Al tercer día, otro se suicidó. Hay gente que aguanta y gente que no aguanta. Es para cagarse. Yo pensaba: se han suicidado o los ha matado alguien. Lo único que te mantiene fuerte es la esperanza de demostrar que se han equivocado, la esperanza de saber que hay alguien que te espera en casa y que tienes que regresar.
Volvamos al Girona. En el día a día tú no estabas presente, ¿verdad?
No, no estaba presente.
¿Por qué?
Mira, yo compro el Girona en 2010. Entró en julio. Lo del bloqueo de mi empresa sucede en junio del 2010, un primer bloqueo, que era mínimo. Nos pidieron papeles, pero no los querían, estaba claro que iban a por mí. Formalmente, creo que fue en febrero o marzo de 2011 cuando se emite la orden de detención europea. Y van a mi casa creo que fue el 19 de abril de 2011, yo no estaba porque desde febrero estaba en Kinshasa, en la República Democrática del Congo, por trabajo. Que por cierto, me perdí el Girona-Granada que ganamos 2-0 o 3-0. Yo no sabía que tenía una orden de detención, no te lo dicen.
¿Y cómo te enteras?
Porque aparecieron diez o doce coches de policía en mi casa. Bloquearon todas las calles, como en las películas. Mi mujer llamó al abogado y le preguntó qué hacía allí toda esa gente. El abogado le dijo que podían entrar si ella quería, pero que no hacía falta. Mi mujer dejó entrar a un par para que verifican que yo no estaba en casa.

Estuviste bastantes meses fuera de casa.
Yo agarré el club en una vorágine de trabajo espectacular. Cada mes me pasaba tres semanas fuera: Congo, Kenia, Senegal, Abu Dhabi, Dubai, Polonia, Alemania, Bulgaria… De ahí la idea de comprar el club, para ir dejando el resto de cosas y estar más aquí, con la familia. La idea no era comprar un equipo de fútbol para hacerlo profesional porque yo no tenía ni idea de lo que significaba mantener la categoría. Cuando entro en el Girona yo no tenía ni puta idea de fútbol. Una vez me dijeron una cosa que no entendí: 'tú no te vas a comer los turrones'. Luego entendí lo que significaba. Era el mes de julio y no teníamos equipo. Yo me preguntaba por qué necesitábamos a un director deportivo si con un entrenador ya había suficiente. ¿Está claro que no tenía ni idea, verdad?.
"Me preguntaba por qué necesitábamos a un director deportivo si con un entrenador ya había suficiente"
¿Y por qué decides involucrarte en un club de fútbol?
Me metí en el fútbol porque vi que el deporte era el único negocio que en 2010 podía funcionar bien, aunque mi mujer me decía que compráramos un gimnasio. Y dije, ¿por qué no hacemos un club? Y la manera de hace el club era muy simple: patrocinas todos los deportes de Girona, les pides que se vinculen a ti, y consigues toda la masa social, que es lo que conseguí en cuatro meses. Hicimos una base de datos con 16.000 personas. Pasamos por encima del resto de los clubes de la provincia.
En tu época, pasaron por el equipo directores deportivos como Xavi Julià, Oriol Alsina o Quique Cárcel.
Sí, pero estos vinieron más tarde. Honestamente, a esas alturas ya sabía algo más de fútbol. Tenía muy buena relación con Rubi… Yo no sé de deportes, pero sé de estadística. Sé mucho de estadística. La implementaba yo. A mí, cuando un directivo o un entrenador me dice 'este es un jugador contrastado de la categoría', le digo que está despedido. Porque a un jugador contrastado ya sé encontrarlo yo. Esto me lo dijo uno y le despedí. Es estadística de bajo nivel.
"Cuando alguien me dice 'este es un jugador contrastado de la categoría', yo le digo que está despedido"
¿Eras tú el que fichabas?
No, no, yo no fichaba ni entrenadores ni jugadores. Aunque sepa mucho de estadística, en fútbol no sé de talento. Yo me apoyaba en la gente que sabía que tenía talento y confiaba en ellos. Si no confías en la gente que tienes alrededor no vas a ningún sitio. Hay que delegar. Oriol Alsina -fue director deportivo del Girona-, por ejemplo, es un tío de puta madre, subió al Llagostera seis o siete categorías. Él encontró a Pablo Machín y es el que me recomendó a Quique Cárcel cuando dejó el Girona porque no era compatible con el Llagostera.
¿Y en qué te fijabas para valorar si eran buenos o malos los que se fichaban?
En entrenadores, más que en estadísticas, me fijaba en toda su vida. Por ejemplo, vino un entrenador de muy lejos y tenía una situación personal muy compleja. Yo dije que no, que se estaban equivocando… porque no podría transmitir lo que necesitaba el equipo si no estaba equilibrado emocionalmente. Y nos duró tres partidos. Por ejemplo, Salamero hizo tándem con Rubi, y aunque Rubi era el segundo, era el que lo preparaba todo. Antes de que se terminara esa temporada, yo pedí a toda costa que se renovara a Rubi, pero no lo hicieron. Y él me contactó un día cuando yo, en ese momento no estaba allí, no era visible, pero me encontré con él. Me dijo que se iba al Barça. Una pena porque era muy bueno… con él no era tema de estadística; era un tío currante, con talento y equilibrado, con una pasión brutal por entrenar. Y el día que conocí a Machín, que llegó a Girona con un macuto y su Volkswagen Polo pensé 'este tío me gusta, tiene dos cojones'. Dejó la familia y vino solo, yo le dejé un piso. Uff… es que muy difícil ser entrenador.
"Machín llegó con un macuto y un Volkswagen Polo. Pensé: este tío me gusta, tiene dos cojones"
Dices que «no eras visible». ¿Qué significa eso?
Cuando hay una orden de detención, las autoridades están obligadas a detenerte si te ven. No me podía sentar en el palco. Si había un partido, lo miraba por la tele.
Entonces, ¿dónde estuviste durante todo ese tiempo?
Esperando en casa (ríe). Es broma. La primera vez que me vinieron a buscar estaba en el Congo. Ahí la Europol tiene una oficina, en Kinshasa, y el comandante me preguntó si el de la foto [de la orden] era yo. Le dije que sí. Ellos podían informar de que estaba allí, pero sin ejecutar nada. Luego me fui a Dubai porque tenía una empresa de trading y tenía que hacer una serie de cosas. Luego me fui, no lo recuerdo muy bien, a Ciudad del Cabo. De ahí a Johannesburgo y Cape Town. Quise ir a Chile, porque trabajaba con Codelco -la empresa más grande de extracción minera- pero, ya que iba a ir paré en Buenos Aires (ríe), donde tengo muy buenos amigos. Les conté lo que me había pasado y me quedé un tiempo allí.
¿Podías moverte con libertad?
Si tú entras a un país con el pasaporte y tienes una orden de búsqueda se encienden las alarmas. Pero no pueden hacer nada porque es una orden de detención europea. Te pueden detener un par de días mientras te preguntan, pero para pedir extradición representa un procedimiento muy importante para el país de origen.

¿Cuándo regresas a España?
Hubo un momento en que decidí que ya no podía estar lejos de mi familia. Mi abogado me dijo que tenía que estar en el juzgado el 3 de enero. Yo llegué a España el 23 de diciembre de 2011 y fui directo a la Audiencia Nacional para decirle al juez que ya estaba en España. Al llegar al aeropuerto no me dijeron nada al entrar y fui directo a la Audiencia Nacional. Me preguntaron qué hacía allí, porque tenía que ir el día 3. Es lo primero que hice al llegar de Buenos Aires. El juez me sacó el pasaporte. Además, el embajador de Polonia fue tres veces a ver a la jueza de la Audiencia Nacional donde se estaba procesando mi caso para pedir la extradición. No es legal ir a ver a un juez. Y lo supimos porque nos lo dijo la fiscalía. Me querían borrar del mapa porque facturaba una brutalidad y los otros no.
Volvamos al Girona. Hay quien dice que tú lo salvaste porque el club arrastraba muchos problemas económicos.
Cuando entro en el Girona en 2010, dije 'buenos días' y me pidieron un millón de euros o el equipo bajaba. Había que pagar muchas nóminas acumuladas. Dije, '¿tienes cambio de dos millones?' (ríe). No, es broma, ya lo sabíamos, lo teníamos claro. Luego me presentaron a Hacienda y tuve que hacer un pago inicial. Y allí empezó el proyecto 'Tots Som Girona' que ojalá hubiera tirado para adelante. Lo que hay ahora no es lo mismo: es un equipo profesional de Primera División. De lo que más contento estoy es de haber vendido el club a esta gente. Porque han hecho que el Girona esté más arriba de lo que yo lo podía haber proyectado. Son los mejores del mundo, junto a Barça y Madrid.
Hablando de proyectos, tú habrías proyectado una reforma del estadio, ¿no?
Sí. Mi sobrino que hizo de director general o de adjunto a la presidencia, algo así, es arquitecto. Y le pedí un proyecto de estadio. Hace un año en una entrevista en la televisión me preguntaron si el Girona debía reformar el estadio, y le dije que no, que el club tiene que hacer dos estadios. Habría que construir un nuevo estadio y arreglar Montilivi para las chicas y el segundo equipo. Es algo que haría crecer el fútbol en Girona de verdad.
¿Dos estadios?
Dos estadios. Y lo repito. Es lo que tiene que hacer, y ya lo veréis. A mí nadie me ha dicho nada, pero cuando se pongan a mirarlo bien, y hasta aquí puedo leer, la única solución será dos estadios. Y los tienes que hacer según prevén las estadísticas de la concepción de los estadios en función de la dimensión de la ciudad y el territorio. Y como nosotros esto lo sabíamos y, en su día, lo proyectamos, ya teníamos claro donde teníamos que ir. ¿Por qué te crees que el Girona puso 12.000 asientos al principio? Porque también lo teníamos claro. Pero yo entiendo a los propietarios que las cosas hay que hacerlas cuando toca.
Sobre la gestión del club desde la distancia, ¿cómo lo hacías?
Es como cuando tienes empresas en seis o siete países. No siempre estás allí, por lo tanto, tienes que tener gente de confianza y buena. Y yo creo que la teníamos en el Girona. Con el tiempo intentamos crear un equipo estable y aportar profesionalización del mundo de la empresa en el del deporte. Y creo que se notó. Y después, cuando vendimos, los que vinieron detrás también lo hicieron. Pero, sobre la pregunta ¿llevar una empresa a distancia? Pues a través de videoconferencias y, cuando te explican las cosas y no las ves, debes tener más de una fuente de información porque me había equivocado mucho. A veces, hay gente que te intentaba contar cosas partidistas. Una vez, uno me dijo, 'tú solo tienes que decirme cuanto dinero hay y yo me encargo'. Hombre, le contesté que si el dinero es mío me gustaría saber en qué se gasta.
"Si ir a comer al Botafumeiro es reunirse a escondidas..."
Corre la leyenda que te reunías a escondidas con algunos entrenadores.
Hombre, si ir a comer al Botafumeiro es reunirse de escondidas… No, no, no es verdad, no era de escondidas. Se han dicho muchas cosas de mí falsas. Me han llegado a decir que si yo estaba dentro de la mascota del Girona (ríe).
¿El no ascenso ante el Lugo cambió alguna cosa en la futura venta del club?
"El club estaba vendido y yo ya había dado la palabra. Algunos creían que si subíamos a Primera en ese 2015, no venderíamos. Mantuve la palabra y sigo teniendo buena relación con la parte compradora. Cuando compras un club, lo más importante es saber la deuda que tiene, y nosotros fuimos francos. Además, entramos voluntariamente al concurso de acreedores y salimos, que muchos no salen. Le pudimos dar una estabilidad y los que vinieron después han hecho una transición impecable. Estoy muy contento de habérselo traspasado a ellos, especialmente a ellos. Estábamos muy bien, cerca de subir a Primera, pero ya estaba todo negociado y cerrado. En el contrato habíamos negociado que en caso de subir a Primera, nos pagarían un bonus importante. Por eso yo siempre habría mantenido mi palabra".
"Hay muchas leyendas sobre mí. Han llegado a decir que yo estaba escondido dentro de la mascota"
¿Vendiste todas tus acciones?
Vendí el 70%, creo que hasta el 2019 mantuvo el otro 30%, pero lo terminé vendiendo casi todo.
Ahora, ¿sueles ir a Montilivi?
Poco, hace no mucho estuve en el campo viendo un partido desde el Gol Sud. Pero sin hacer ruido, voy con gorra. Bueno, la gente joven ya no me conoce, pero si alguien te reconoce la gente se pregunta, '¿quién es?' He ido alguna vez al palco, si aviso no hay problema. En definitiva, voy a veces, pero este nivel de fútbol es de puta madre verlo con una tele grande en casa (ríe). Tengo un par de amigos que a veces vienen a casa, pedimos una pizza… Además, el Girona juega muy bien. Yo recuerdo que cuando entramos tuvimos que comprar unas mantas porque en Montilivi hacía una rasca de cojones. En el palco no había ni pantallas, como ahora.
Tu proyecto 'Tots Som Girona' intentó involucrar a toda la provincia.
Sí, regalábamos entradas para que viniera la población. Si la gente no ve lo que tú haces, no existes. Teníamos que darles la oportunidad de enseñarles que estábamos haciendo una cosa chula. Hubo dificultades porque había un grupo de gente afín al club de toda la vida, 1.400 abonados que lo eran de toda la vida, que se les tenía que respetar. Y había que hacer cosas para ellos, y creo que al principio me equivoqué en eso. No lo entendí. Quería hacer un club grande y me olvidé de ellos, después intentamos reconducirlo y tener mejor sintonía. Pero sí, regalábamos entradas, entre otras acciones, para que la gente viniera.
¿Funcionó?
Conseguimos, decían algunos, poner el equipo de cara a la ciudad y la provincia. Antes de que estuviéramos nosotros, sabías que había fútbol en Montilivi, pero no sabías qué pasaba allí. Abrimos las puertas a todo el mundo. Otra acción de marketing que hicimos fue regalar 3.000 banderas. La gente no lo entendía y yo les decía, ¿te acuerdas en la Segunda Guerra Mundial de aquel grupo de soldados que agarraban una bandera? Eso es patriotismo, ¿verdad? Pues quiero que la gente sea patriota de nuestro club. Y no pagarán un euro por una bandera, se la regalaremos. Y desde entonces, las tenían en los coches y en los balcones. Hicimos alguna más de estas, como alquilar un tren de alta velocidad.
"Alquilé dos trenes de alta velocidad para los aficionados del Girona y sorteamos un Mercedes en Montilivi"
¿Un tren de alta velocidad?
Sí. Lo alquilé dos veces, la primera para ir a Alcorcón. Les dimos un baño. Alquilé un tren de Barcelona a Madrid y un montón de buses que nos llevarán hasta Alcorcón. Y al aficionado les costó cinco euros, tren incluido. Hice lo mismo en la final del play-off ante el Almería, en 2013. Era la primera vez que estábamos a punto de subir a Primera, con Rubi.
Llegaste a sortear un coche también.
Sí, un Mercedes. Quería llamar la atención. La gente no venía por el coche que sorteaba, venía para saber qué pasaba allí dentro. Y encima jugábamos un fútbol de puta madre. Habíamos construido un equipo en julio con muchas dificultades. Y queríamos enseñar a la gente lo bien que lo hacía el equipo. Yo al director general en la época le dije que teníamos que hacer cosas cada semana, actividades, aunque no hubiera partido. Y nos vinculamos con el básquet, balonmano, hoquei patines… Estábamos vivos constantemente. También hicimos el himno del Girona, el actual. Creamos la mascota, que no les gustó, pero es nuestra. Hicimos muchas cosas.
Un Mercedes, decías.
Bueno, volviendo al tema del coche; dado que Mercedes nos trataba muy bien, tuvimos la oportunidad de tener uno a buen precio y hacer algo bestia. Un Mercedes 210 Classe C de la época. Creo que el precio de venta al público era de 36.000 euros. Pero tengo que decir que me equivoqué en una cosa ese día: tuve que haberlo sorteado solo entre los socios, los de siempre, y lo sorteé entre todos los asistentes.
Da la sensación de que te infunden mucho respeto los socios de toda la vida, los 1.400 abonados de cuando llegaste.
Sí, porque si no tienes masa social no tienes club. Hay mucha gente que viene al fútbol desde hace poco y se lo pasa bien, pero hay algunos que son los auténticos héroes, los socios anónimos, son los que salvan al club siempre. Hubo un momento que hice esta reflexión. Yo ayudé al club en un momento muy concreto, pero no soy un héroe como ellos, los socios de siempre, los que ya iban a Vista Alegre.
¿Con qué te quedas de tu etapa en el Girona?
Me lo he pasado muy, muy bien. Hubo momentos difíciles y complicados, pero reímos mucho, disfrutamos mucho. Hubo momentos arriesgados en que podríamos no haber seguido, pero me quedo con que pusimos al Girona a disposición de gente que era muy buena y que sentamos unas bases sólidas para construir lo de ahora. Continuaron con Quique Cárcel al frente, Pablo Machín ascendió al equipo a Primera, muchos jugadores de la época están repartidos por la élite… También me quiero acordar especialmente de Eloi Amagat y aquellos goles contra el Depor para salvar la categoría. También de Granell, Pere Pons…. Insisto, nos lo pasamos muy bien y reímos mucho.