El problema urbanístico que empuja al Rayo fuera de Vallecas: "Es el drama de los estadios nuevos"
El fútbol de Primera se inclina por la periferia. Hasta ahora, solo Rayo y Villarreal tenían sus estadios en pleno corazón del área urbana.

"Nos arrancarían un trozo de nuestro corazón", contaba una vecina de Vallecas a Relevo hace unos días, tras conocerse la intención del Rayo de mudarse a un nuevo estadio y extenderse el temor a que la mudanza saque al equipo del barrio.
El Estadio de Vallecas está viejo, casi podría decirse que se cae a cachos, y no cumple el mínimo exigible para una de las competiciones deportivas más seguidas del mundo. Ni siquiera los más reacios al cambio niegan eso, pero otra cosa es que acepten un traslado a otra parte de la ciudad si así lo acuerdan la Comunidad de Madrid (propietaria del actual recinto), el Ayuntamiento y el club. Es "una patata caliente", en palabras del alcalde José Luis Martínez Almeida para Relevo.
"Podría haber mejoras en nuestro estadio y no moverse de esa zona donde está. Si se hace una reforma, como se hace en cualquier edificio, en cualquier estructura, podríamos seguir ahí", defiende el rayista Isi en una entrevista a este medio.
Aún no se conoce ninguna posible ubicación para el nuevo estadio, pero parece difícil que esté tan céntrico como el actual, que da a la Avenida de la Albufera, la calle que atraviesa el distrito de Puente de Vallecas. El Rayo, alma de Vallecas, juega en el corazón del barrio.

La alternativa optimista mantendría al equipo cerca de allí, quizá en la zona del Ensanche u otro desarrollo del sureste. La pesimista llevaría el nuevo estadio a otras zonas más alejadas. Algo parecido a lo que pasó con el traslado del Atlético de Madrid desde el Vicente Calderón al Metropolitano.
Estadios cada vez menos céntricos
En cualquier caso, lo más probable es que el nuevo estadio, si llega a construirse, sea menos céntrico que el actual, algo habitual en los nuevos campos de las últimas décadas en España y en la mayoría de países europeos. La tendencia es que cada vez haya menos estadios en el centro de las ciudades.
"Apenas queda suelo libre en el centro de las ciudades", afirma Miguel Segovia, experto en urbanismo y sostenibilidad. Para este arquitecto, los estadios de fútbol se van cada vez más lejos porque "es inviable asumir el coste" de todo el suelo que requieren en plena ciudad. Según él, los estadios en el corazón urbano tienen una doble cara: ve cómo "los espectadores pueden llegar fácilmente en transporte público", pero advierte del "colapso que se produce" en los grandes eventos.
En Francia, el único estadio construido desde cero para el Mundial de 1998, el Stade de France, estaba en Saint-Denis, en la periferia de París. En la Eurocopa de 2016, tres de los cuatro nuevos campos (Niza, Burdeos y Lyon) estaban más lejos del centro que las instalaciones que sustituían.
Hay otros ejemplos, como el traslado de la Juventus del Comunale a Delle Alpi (ahora Juventus Stadium), el del Bayern del Olímpico de Múnich al Allianz Arena o la mudanza del Ajax desde el Olímpico de Ámsterdam al Cruyff Arena.
Otros traslados en LaLiga
En España, desde principios de los 90 ha habido mudanzas similares. En 1993, la Real Sociedad pasó de jugar en Atotxa, en el barrio de Egia, a hacerlo en Anoeta, en el límite del barrio de Amara, una de las zonas por la que creció la ciudad durante el siglo XX.

Más lejos se fue el Espanyol. En 1997 vendió el Estadi de Sarrià, situado en el barrio del mismo nombre y su casa desde 1923. No lo hizo para trasladarse a un nuevo estadio de su propiedad, sino que durante más de una década jugó en Montjuïc. No fue hasta 2009 cuando inauguró el RCDE Stadium, situado en la frontera entre los municipios de Cornellà y El Prat, fuera de Barcelona.

"Fue un desastre para el socio del Espanyol", recuerda Juan Terrats, periodista y parte de una familia ligada al club desde su abuelo, atleta que entró al club en 1918, hasta sus hijos Tomás y Ramón, este último jugador del Villarreal. "Para el periquito, Sarrià era como ir a la segunda residencia", afirma.
Para Terrats, "el problema que tiene la afición del Espanyol para ir a Cornellà es bestial". En coche, calcula que pierde una hora y media; en metro, tarda 55 minutos: "Tengo que regresar corriendo porque el metro acaba a las 12, son 15 minutos hasta allí y 25 minutos hasta una estación para la que tengo que hacer trasbordo".
El Atlético de Madrid no cambió de municipio porque el Metropolitano, como el Calderón, está dentro de Madrid. Pero justo al otro lado de la ciudad, a unos 11 kilómetros en línea recta. A los aficionados rojiblancos, acostumbrados a tener su estadio junto al Manzanares, les obligaron a cambiar Arganzuela por San Blas-Canillejas.

Uno de los próximos estadios que se inauguren en LaLiga también supondrá un alejamiento del centro. El Valencia CF cambiará Mestalla, uno de los estadios más céntricos del fútbol español, por el Nou Mestalla, en la periferia de la ciudad.

Hay más ejemplos de estadios situados a las afueras que han sustituido a otros más céntricos. Es el caso de la Nueva Condomina en Murcia o el Estadio de Gran Canaria. Y ejemplos de estadios que apenas se han movido de sitio, como el nuevo San Mamés, construido casi en el mismo lugar que el antiguo, o los que son renovados y se quedan en el mismo lugar, como el Santiago Bernabéu y el Camp Nou. Estar ya en el centro de una ciudad y poder crecer es un privilegio al alcance de pocos.
Respecto al Rayo, para Segovia "será complicado que el estadio crezca mucho en su parcela actual", pero subraya que "para los propios vallecanos sería un orgullo mantener un icono como el Rayo Vallecano en el centro de su distrito". Para él, son tres las palabras que deben imperar en estos proyectos, "suelo, movilidad e identidad", en relación con el espacio y transporte disponibles pero a la vez con los valores del equipo. "El Rayo Vallecano tiene que seguir siendo vallecano", concluye.
Terrats es claro: "No es el campo, es cómo ir al campo". La clave para él, en la piel del aficionado del Rayo, es "cómo me traslado allí, qué facilidades me da el ayuntamiento, si me van a poner línea de metro o línea de autobús". Este sería el reto para el nuevo estadio, ahora en el núcleo de Vallecas, pegado al metro de Portazgo.