El Valencia tenía que dejar entrar a Netflix para que comprobaran la verdad: no es racista
No hay nada que esconder, al revés, hay mucho que mostrar: el Valencia lleva 104 años dejando claro que está en el bando contra el racismo.

No hay nada que esconder, al revés, hay mucho que mostrar: el Valencia lleva 104 años dejando claro que está en el bando contra el racismo.
El terremoto fue de alcance mundial. La negativa del Valencia Club de Fútbol a dejar acceder a la productora brasileña que tenía vendido un documental a Netflix sobre Vinicius Jr,, cuando en la misma mañana del lunes desde la plataforma daban por hecho su entrada, generó un revuelo total. Vaya por delante que soy de los que cree que el documental iba a buscarle las cosquillas al Valencia (lo que desvelamos de que su idea era tener los 90' una cámara enfocando la grada de animación así lo demuestra). Pero que creo el Valencia no tenía necesidad de cerrar su puertas a Netflix, porque -aunque le busquen las cosquillas-, el Valencia no tiene nada que esconder, de hecho el acuerdo incluía que un portavoz del club expresara la realidad de todo lo ocurrido ante las cámaras de Netflix.
Empezando por Mestalla, por una afición que ha sido ejemplar tanto con el equipo cuando ha estado al límite del descenso, como con el rival cuando ha sufrido una desgracia. Los dos últimos jugadores en marcharse lesionados del feudo valencianista fueron Thomas Lemar y Nico Williams, a ambos la afición les despidió entre aplausos mientras les retiraban al entender que, en el tema de las lesiones, no hay rivalidad que cuente.
El instante que preocupó a todo el @AthleticClub 😶
— DAZN España (@DAZN_ES) January 20, 2024
Nico Williams, cojeando y tocándose la rodilla mientras recibía la ovación de Mestalla 👏#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/zWF44hIQNs
Siguiendo por las iniciativas que tomó el club como tal desde que ocurrió el incidente racista. Creo que solo Sevilla FC y Valencia CF han localizado en tiempo tan rápido a los cuatro maleducados de turno para expulsarles de por vida por insultos racistas. Como en 2019 habían hecho con un aficionado que hizo un saludo fascista, a quien también se le echó de por vida. A ello se le suma que la entidad condenó los insultos en un comunicado oficial al momento y también por boca de su director corporativo, Javier Solís, que hizo lo propio ante los medios de comunicación.
Por otra parte, desde esa fecha la entidad de Mestalla ha desarrollado VCF World, una iniciativa de lucha contra el racismo con diferentes activaciones colectivas de la entidad que tendrá, de nuevo, más acciones en la previa del partido (1 de marzo), que curiosamente es el día mundial contra la discriminación. El club dejó claras sus intenciones con esta iniciativa: "Aunque este incidente fue un caso aislado en más de 100 años de historia de nuestra entidad y no representa los valores del Valencia CF y su afición, el Club ha tomado la iniciativa de aprovechar este desagradable incidente para reivindicar su claro posicionamiento en contra de cualquier tipo de discriminación y asumir, a través de esta campaña trabajada de forma conjunta por todos los departamentos de la entidad, un papel de concienciación para ayudar a erradicar esta lacra de la sociedad".
¿Ha de demostrar el Valencia que no es racista? No, para eso no necesita a Netflix, su último año vivido con los ejemplos mencionados así lo demuestran. Por el Valencia CF han pasado 30 jugadores brasileños -uno de ellos, Waldo Machado, uno de los mejores jugadores de su historia-. Por Mestalla han pasado infinidad de jugadores de cualquier etnia, y nunca ha pasado absolutamente nada. Y cuando ha pasado, las escasas veces que así ha sido, por medio de unos cuantos tarados, el club ha actuado rápido: lo hizo en 2023 y lo hizo en 1992 cuando Guus Hiddink retiró simbología fascista de la grada, algo que era tan habitual en los estadios de España por aquel entonces hasta el punto de que Mestalla fue el primer lugar en el que se empezaron a retirar.
Así que insisto, aunque mi opinión difiera de la del club de hecho entiendo su postura, creo que no había absolutamente nada que esconder a Netflix y que Mestalla iba a actuar como siempre ha sido Mestalla, habría sido una buena oportunidad de mostrar al mundo la verdad y no un relato falso. Y si mentían en su documental a posteriori, ya habría tiempo de criticarles, como por cierto los pilotos de la F1 han criticado a la plataforma por la 'inventiva' (en palabras literales de Verstappen), de 'Drive to Survive', documental de la Fórmula 1.
Si el sábado algunos radicales, que por cierto están expulsados de Mestalla, razón por la que hubo aquel hostigamiento racista de un sector a Vinicius en los aledaños, vuelven a mostrarse racistas, no cambiará mi opinión. Mestalla es su gente, la que puede entrar, la que demuestra desde 1919 que lo importante es meter goles, no el color de piel.