REAL MADRID

El verano en las playas de Mallorca que cambió el destino de Mbappé: comidas en Casa Jacinto, el Real Madrid y un golpe definitivo

En 2017, el entonces jugador del Mónaco pasó varios días de vacaciones en Mallorca, donde debutará con el Real Madrid. Allí se coció su primer 'no' al Madrid y su fichaje por el PSG.

Mbappé, en una imagen en una playa de Miami. /INSTAGRAM
Mbappé, en una imagen en una playa de Miami. INSTAGRAM
Sergio Gómez

Sergio Gómez

El sorteo del calendario de la próxima Liga colocó este martes las piezas en el tablero. Con el habitual interés por conocer cuándo se jugarán los Clásicos, los distintos derbis o los partidos con alguna cuenta pendiente, el morbo estaba en saber cuándo se produciría y qué estadio asistiría al ansiado estreno de Kylian Mbappé con la camiseta del Real Madrid. La Primera división retomará su actividad el viernes 16 de agosto y ese fin de semana, si no sufre ningún contratiempo físico, el francés debutará de blanco en Mallorca.

No es una tierra desconocida para Kylian. La estrella de la selección francesa ya pisó Palma en verano de 2017. Por aquel entonces, el delantero tenía 18 años, jugaba en el Mónaco y debatía su futuro con su club mientras el Real Madrid le pretendía con firmeza. Pocos pensaban que el culebrón duraría casi una década. Hace siete años, Mbappé eligió Palma para disfrutar de unos días de vacaciones y debatir con su familia qué pasos dar en una carrera que ya se presagiaba de impresión. Llegó a mediados del mes de junio y se le pudo ver comiendo en el restaurante Casa Jacinto, del barrio mallorquín de Génova. Allí, los comensales (y aficionados) se acercaron a pedirle autógrafos. A pesar de su juventud, el prodigio galo estaba en boca del aficionado. Días antes sorprendió con su primera titularidad con Francia y brilló en el triunfo ante Inglaterra (3-2).

Kylian aprovechó el descanso en Palma para sentar las bases del futuro. Junto a su padre, comió con Dmitri Rybolóvlev, propietario y presidente del Mónaco, y vieron las distintas opciones sobre la mesa. Una de las vías era permanecer en el club del Principado un año más y después decidir dar el salto a otro nuevo desafío; la otra, afrontar, pese a su juventud, el reto de fichar por un grande europeo. Al acecho estaba el Real Madrid. Y la tentación fue muy grande. Muchos daban por hecho que acabaría de blanco ese año o, como máximo, al siguiente.

Lo cierto es que ese verano fue crucial en el porvenir de Mbappé. Había sido la gran revelación de la temporada en Champions y parecía estar llamado a heredar el cetro del fútbol mundial tras Cristiano y Messi. El club blanco ya había contactado con el entorno del futbolista y le había propuesto sus planes. Hubo un problema. Florentino Pérez tenía que sacrificar a una de las patas de la BBC (más bien a dos de ellas, Bale o Benzema, porque Cristiano era indispensable) y decidió no hacerlo. Al ver que su hijo no iba a disfrutar del hueco para seguir creciendo, el cabeza de la familia Mbappé activó otros planes. El del PSG, que dio el golpe definitivo.

En París le garantizaban la titularidad, ser una de las piedras sobre la que se levantaría el nuevo proyecto. Y le echó el lazo por 180 millones (encubiertos, primero, en la fórmula de la cesión). El Madrid, para justificar la pérdida de la estrella, iba dejando caer que no llegó porque su petición de salario rompía la escala salarial. Una revelación de Football Leaks constató que la entidad madridista hizo una oferta al Mónaco de 214 millones. Este ofrecimiento dejó entrever que ya había llegado a un acuerdo con el jugador...

Siete años y varios desengaños después, el Madrid y Mbappé saltarán de la mano al césped de Son Moix, en un terreno donde ya vivieron su puesta de largo Nicolas Anelka, David Beckham o Jose Mourinho.