El duende de Pacheta convierte una posible goleada en contra en tres puntos milagrosos
El Almería perdonó una ocasión tras otra al contragolpe. Gran actuación del debutante Carlos Moreno. Jorgensen fue salvador.

Setién no era el único problema de este Villarreal. Y Vicente Moreno tampoco es el de este Almería, pese a que los resultados no acompañen.El Submarino Amarillo, con una fragilidad defensiva alarmante, encontró en Jorgensen a un salvador inesperado. Casi más que Sorloth, que marcó en el 95' un gol de los que no se pueden explicar sin la mística de este deporte.
El Villarreal pudo acabar goleado. A nadie le hubiera extrañado un 1-4 en contra, tras un carrusel de ocasiones clarísimas que el Almería no supo transformar. Vicente Moreno ha logrado una verticalidad impropia de un equipo destinado a pelear por evitar el abismo. Pero ni Ramazani ni Luis Suárez fueron capaces de transformar. Difícil de creer. El duende de Pacheta ya suma puntos.
El partido comenzó con el mismo patrón de antaño. Como si el cambio de banquillo no existiese. La fragilidad del Villarreal atrás y una clara ocasión de Luis Suárez.Pacheta apostó por un 4-3-3 similar de base al que ya venía proponiendo Quique Setién, pero muy diferente en ejecución. Con Capoue, Parejo y Baena y prescindiendo de Terrats, uno de los favoritos del cántabro. Arriba, era Yeremy el que acompaña a Gerard y Sorloth.
💛 BIENVENIDOS AL PACHETISMO 💛#VillarrealAlmería pic.twitter.com/tpVFb6FBI3
— Villarreal CF (@VillarrealCF) September 17, 2023
La idea de Pacheta era gestionar el ataque a través de la movilidad de Gerard y Baena, dos espíritus libres en la ofensiva y, de paso, dar el costado izquierdo a Carlos Romero, un chaval del filial que convirtió la banda en una autopista. Ya oposita a asentarse, fue dueño y señor de ese perfil en sus primeros minutos oficiales con el primer equipo. Una gran referencia para el debate que se suele montar en los meses de mayo, sobre si a los filiales les interesa subir a Segunda División.
No solo el Villarreal tenía necesidad de sumar los tres. El Almería mantenía incluso más dependencia del puntaje, tras solo sumar un punto de 12 posibles. Mereció alguno más, si bien en el fútbol manda el marcador. Lo cierto es que hay elegancia en su estilo. Robertone coge la batuta y evidencia ser jugador de parte alta de la tabla. Y dos futbolistas decisivos, de los que pueden firmar permanencias casi en solitario.
El Submarino trató de imponer su fútbol, sin éxito. El Almería amenazaba más en recuperación y en carrera. Un pase filtrado al espacio de Arribas que mandó a la red Akieme así lo mostró. Un chutazo directo a la cabina de mando. La zaga no midió bien y dejó carril para encajar el primero de la tarde.
Gerard Moreno, el salvador
La calidad individual de la plantilla groguet no es debatible. Más bien, innegable. Seis minutos de descuento ya implicaban el reto de poner las tablas y alejar los fantasmas del Estadio de la Cerámica. El club tiene miras altas, al menos, de clasificación europea y sí, los puntos eran una urgencia. Entonces, tejieron el plan ya establecido de antemano: balón profundo para la internada de Carlos Romero. Y a crear.
El canterano la puso al punto de penalti. Allí estaban Baena y Gerard, de los que fue difícil definir en qué posición jugaban, pero desde su perspectiva positiva. Al '16' se le fue el control y el '7' lo aprovechó para convertir el tanto del empate. Mal defendido por el Almería, demasiado replegado, dejando espacios a la creatividad de los locales.
El segundo tiempo ya comenzaba con un estadio más tranquilo, viendo brotes verdes tras el gol agónico de su estrella. Hay cosas que no cambian, al menos de momento. Esté quien esté en el banquillo, este Villarreal tiene problemas con el repliegue. El partido enloqueció, de idas y vueltas y ahí se exhibieron en un museo todas las costuras del Submarino.
Jorgensen, héroe inesperado
El debate del mercado por la ciudad reincidió en la necesidad de firmar un portero ante la inexperiencia de Jorgensen y la veteranía de Pepe Reina. No llegó, pero el meta titular se ganó el pan. Con hasta seis paradas de mérito, con especial relevancia a lo bien que cerró el espacio a Luis Suárez y también a Ramazani, al que paró un mano a mano cuando el banquillo almeriense prácticamente festejaba el gol de la victoria.
Los compases finales dejaron a un Villarreal regido por las mismas normas que en el primer tiempo. Fue el momento de verse, pensar en la clasificación y asumir que había que apretar el acelerador. El Almería, que tampoco es un maestro del control, sufrió replegado. Fue insuficiente su resistencia. Un centro fantástico de Alberto Moreno conectó con la cabeza de Sorloth. Y esta con la red. De una posible goleada a tres puntos. Pacheta tiene trabajo, pero también duende.