ATHLETIC

Xabier Eskurza cuenta su salida del Athletic: "No me sentía reconocido, pero sí chantajeado y maltratado"

En esta segunda parte de la entrevista, el ex del Athletic y del Barça recuerda para Relevo su traumática salida de Ibaigane.

Xabier Eskurza, en un lance de un derbi junto a Oceano Andrade y Carlos Xabier.  /EL CORREO
Xabier Eskurza, en un lance de un derbi junto a Oceano Andrade y Carlos Xabier. EL CORREO
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Está a la orden del día, en el futbol moderno, romper los contratos que unen a los jugadores con sus respectivos equipos para que estos puedan emprender una nueva aventura en el lugar deseado. Esto antes era muy difícil de ver y menos en un equipo como el Athletic Club. Xabier Eskurza (Valle del Trápaga, 1970) fue uno de los primeros futbolistas que se atrevió a decir 'no' al conjunto rojiblanco y lo hizo, según palabras propias, con todo el dolor de su corazón. Fue entonces cuando comenzó a perder ese sentimiento pro-Athletic que tuvo desde que era un niño. En la primera parte, nos llevó a su paso por el Barça de Cruyff, entre otras cosas.

El exjugador vizcaíno recuerda que no lo pasó nada bien pese a decidir, por voluntad propia, salir de casa para emprender una nueva aventura en un Barça entrenado por aquel entonces por Johan Cruyff. Eskurza habla de "chantaje" y de "mal trato" de los rectores de la entidad de Ibaigane. Se fue Lertxundi, llegó Arrate y la nueva directiva llegó a una acuerdo con Núñez para hacer un intercambio de cromos: Xabier Eskurza por Jon Andoni Goikoetxea.

Tampoco olvida el lío mediático que se montó en la capital vizcaína. "Fue terrible", rememoraba un futbolista al que siempre se le consideró con un traidor a la causa.

Xabier Eskurza fue uno de los primeros jugadores en decirle 'no' al Athletic. ¿Cómo recuerdas todo aquello?

Creo recordar algún caso anterior como el de Julio Salinas. En mi casó pasó algo muy curioso. Cuando el club te vende, estás perdonado, no se habla de traición. Cuando pasa eso se supone que vas a un mejor club y no te vas a negar. No es una decisión tuya, es una necesidad del club. El Athletic, cuando ha vendido, lo ha hecho porque había una necesidad de ingresar dinero y se han vendido jugadores muy importantes. Hoy en día existen las cláusulas, pero en aquel entonces no, porque nos podían retener directamente. Anteriormente a mí, los jugadores podían estar toda la vida retenidos porque se habían formado en un equipo. En mi época, hasta los 25 años. Además, ningún jugador del Athletic quería marcharse.

Xabier Eskurza sobre su salida del Athletic. Relevo

Entonces, ¿por qué te marchaste?

Yo sé lo que me pasó a mí. Acababa contrato con 24 años, había debutado con 19 y tenía el contrato más bajo del primer equipo. Lo que exigía era que me adaptasen mi contrato a mi rendimiento. El club me dijo que no, me ofrecieron unas cantidades de risa respecto a lo que cobraban otros compañeros. No acepté el chantaje y les dije que 'no'. Creo que llevaba mucho tiempo pagando el peaje de ser vizcaíno. Entendía que había devuelto mucho de lo que había recibido, pero no lo entendieron así, me retuvieron ese año y fue cuando decidí marcharme. Estaba Irureta de entrenador, me apartó y no me dejó jugar.

Y llegó un cambio de directiva, ¿no?

Eso es. Se marchó Lertxundi y vino Arrate. Esa situación no tenía mucho sentido porque al año siguiente me iba a marchar. Ya lo tenía decidido. El club hizo bien y negoció con el Barcelona. Hicimos un cambio en pretemporada, como en las películas de espías. Yo, con el chándal del Athletic en Holanda, me fui a la concentración del Barcelona, y Goiko se vino a la del Athletic. Fue un momento difícil. También para él porque había marcado una época en Barcelona y salió de una forma mala. Tenía que haber tenido otro reconocimiento y aquí, deportivamente hablando, tampoco lo pasó bien. A mí me pasó lo mismo. Fui a un Barcelona donde había elegido ir, pero salí de un Athletic del que no me quería marchar y eso también te lleva un tiempo asimilarlo. Y luego la que se montó aquí fue terrible. Y es lo que sigue quedando hoy en día en cierta gente. En lo personal, siempre que he vuelto, la gente me ha tratado muy bien y ha entendido mis explicaciones.

Eskurza hablando del intercambio entre Goikoetxea y él. Relevo

¿Cómo sobrelleva esa situación un chaval de la casa de 24 años ?

A mí me da pena. Veo a mi hijo el mayor, que es del Athletic, y me veo reflejado en él. Cuando yo tenía doce años, incluso cuando llegué al primer equipo, yo era ese aficionado aunque ya jugaba al fútbol. Tenía esa ilusión, ese sentimiento y veía al Athletic como lo más de lo más. Pero el fútbol es ingrato. Cuando un club no cuenta con el futbolista y le echan, nadie se acuerda de él. Pero eso va por dentro, pero tú quieres seguir jugando y cuando te vuelven a llamar, dejas todo y vuelves. Cuando se dio ese conflicto con el club, empezó a entrar el lado más profesional y empecé a ver las cosas de otra manera. Yo había visto al Athletic ganar las dos ligas, a Liceranzu marcar el gol del segundo campeonato en San Mamés contra la Real… Pero ese sentimiento empezó a perder peso y empezó a salir el profesional que se siente herido.

Eskurza se sintió Chantajeado y maltratado. Relevo

¿Qué sentiste en esos momentos?

No me sentía reconocido, pero sí chantajeado y maltratado. Y cuando sales, empiezas a ver otras realidades, otros clubs, te sientes querido, valorado. Yo soy socio del Athletic, me considero parte del Athletic, pero he perdido esa ilusión. Me he dado cuenta de que muchos utilizan al Athletic como arma arrojadiza y cuando llegan a Ibaigane, ese Athletic suyo es el de todos y no es verdad. Muchos sentimos un Athletic diferente al que sienten los responsables. No me identifico con ese Athletic que pita a exjugadores, que insulta, que tiene gestos hacia otras aficiones. Yo perdí ese sentimiento Athletic porque el lado profesional entró en juego y me sentí mal. Yo he vivido épocas difíciles en los primeros años cuando estábamos en puestos de descenso. Lo hemos pasado mal, han pitado a compañeros. Es algo que asimilas como parte de tu profesión y del juego, pero te duele cuando vuelves a casa... No esperas una ovación, pero tampoco las cosas que te dicen. Eso entra dentro del lio mediático que se montó y esa imagen que se quiso proyectar mía de traición.