Del Bosque: "Yo he sido, ya no soy"
El exseleccionador visita la Redacción de Relevo como pistoletazo de salida de un Mundial que quiere ver desde la barrera.

En vísperas de nuestro primer Mundial, Vicente del Bosque, nuestro único técnico campeón del mundo, visita la Redacción de Relevo. No se podía tener mejor padrino para comenzar la aventura de Catar 2022 que el seleccionador que consiguió que por primera vez en la historia, La Roja se colgara la estrella en su pecho. A punto de cumplirse los 12 años de aquella hazaña, Vicente acepta con agrado la invitación de conocer de cerca cómo están siendo los primeros pasos de Relevo en el panorama periodístico deportivo, aunque los que le conocemos un 'mucho' sabemos que no es amigo de estos actos públicos y menos a 24 horas, fue el jueves pasado, de que Luis Enrique diera la lista de convocados mundialistas y con el gran acontecimiento a un puñado de días vista.
Respetable que no quisiera hablar de nombres propios, ni de futbolistas, ni del actual seleccionador. Tampoco, detalles sobre el campeonato en sí. Hace unas semanas se prometió a sí mismo que iba a pasar por el Mundial de puntillas, como mero espectador, que ya es mucho, y está dispuesto a comerse todos los partidos que caigan, incluidos los de España, por supuesto, pero "sin hacer declaraciones".
Ofertas no le han faltado como comentarista y articulista, pero a Vicente, en esas distancias cortas, el micrófono le da pavor y sentarse ante una hoja de papel en blanco, más todavía. Su especial manera de entender la vida y la profesión que le hizo feliz y su respeto hacia el prójimo no le permiten ir sembrando elementos de juicio a su paso. "El mero hecho de poder ofender o molestar a un compañero con un comentario, aunque sea sin querer, no me merece la pena. Mejor calladito y disfrutar de algo tan grande como es un Mundial y más éste que tiene tantas peculiaridades, desde el propio país en el que se celebra, a las fechas del año en que se jugará".
Óscar Campillo, director, y Alfredo Matilla, redactor jefe, ejercen de cicerones. Comienzan a explicarle cuáles son las señas de identidad del nuevo proyecto. Sus singularidades. La apuesta por el deporte puro y duro, sin edulcorantes ni conservantes. Vicente se interesa por cómo surgió la idea. Le extraña y valora que en los tiempos que corren una compañía, Vocento, se haya metido en esta aventura y no puede reprimir expresar un admirativo "pero todo esto es vuestro" cuando da los primeros pasos por la Redacción.
Es pronto, si es que alguna vez es pronto en un periódico deportivo digital. Las 10:00 de la mañana. No hace falta preguntarle por su faceta de lector y consumidor de Prensa. Le sale de dentro. "Toda mi vida he sido de leer los periódicos deportivos. En Salamanca ya leía el Marca y el As. Allí teníamos dos diarios generalistas, El Adelanto y La Gaceta. Mi padre siempre leía El Adelanto, en mi casa no faltaba ni un día. Luego cerró en 2013 y me pasé, claro, a leer La Gaceta".
Familia ferroviaria
La conversación deriva sobre esa profesión que Vicente conoce bien y admira con orgullo. Su abuelo Manuel y su tío Victoriano la habían ejercido antes de que su padre, Fermín, se alistara en el Servicio Militar de ferrocarriles con 18 años. El estallido de la Guerra Civil truncó su sueño de seguir los pasos familiares y cuando finalizó la contienda, con una mano delante y otra detrás, tuvo que adaptarse a trabajar de encargado en una empresa de material de construcción y de administrativo en La Casera y conformarse con ver pasar los trenes de lejos. Óscar Campillo recuerda que en sus tiempos mozos, en su León del alma, muchos días iba a desayunar con el expresidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, al bar Ferroviaria del barrio del Crucero.
Del Bosque recorre lentamente todos los recovecos de la redacción. El estudio audiovisual, la cueva nuclear desde donde Diego Campoy lanza al mundo su Twitch, la mesa donde se cocinan las portadas... Vuelta a los periódicos deportivos. "Siempre me ha gustado leerlos en papel. Los dos y El País, ¿se puede decir no? Eran y son mi Prensa de cabecera. Ahora hay días en los que los leo ya en la web. A todo hay que acostumbrarse. Me considero un buen consumidor de medios de de comunicación. Si un amigo me llama y me dice que tengo que leer una entrevista o una columna de cualquier otro medio, por supuesto que lo busco y lo leo. No se puede estar de espaldas a la información".

En sus tiempos de entrenador del Real Madrid, en los viajes internacionales que solía hacer los lunes, Vicente aprovechaba los vuelos para revisarse las alineaciones de los clubes de Tercera división en los que él sabía que jugaban futbolistas que habían pasado por sus manos, en sus tiempos de responsable de la Ciudad Deportiva. "Me gustaba saber qué era de ellos, dónde jugaban, si eran titulares. En general, cómo les iba la vida. Ahora ya es más complicado seguir esas alineaciones, pero antes el As y el Marca las daban todos los lunes".
Llega la hora de las presentaciones. De conocer al equipo de Relevo. Vicente, uno por uno, va saludando a todos. Me mira. "¡Qué jóvenes todos... y tenéis muchas mujeres! Eso es bueno". Toma asiento. No quiere un café. Viene de tomarlo en la Fuentona, una cafetería cercana a la Ciudad Deportiva antigua, en La Castellana. Allá donde iba cuando era todavía jugador. Vicente es muy tradicional en ese tipo de cosas. Antes, ha llevado a su hijo Álvaro al trabajo, como todas las mañanas. Por momentos se hace un silencio en la gran sala. Quien más y quien menos ya se ha puesto un café y está camino de comerse una porra o un churro, o dos sin son pequeños. Para eso están. No se sabe bien desde dónde se lanza la primera pregunta. Parece caída del cielo. Versa sobre entrenadores y Vicente se mete en el túnel del tiempo.
"¡Qué jóvenes sois todos en 'Relevo'... y tenéis muchas mujeres! Eso es bueno"
"En 1974 llegó un técnico yugoslavo al Real Madrid, Miljan Miljanic, y fue todo un impacto para nosotros. Se cambió la mentalidad, la forma de entrenarse. También el aspecto físico. Figuraros, entrenábamos por repeticiones. Entonces era moderno. Hoy no tanto. A otros clubes también llegaron técnicos extranjeros: Weisweiler y Lattek, al Barcelona... Después los Beenhakker, Van Gaal... A partir de entonces ya fue una tradición fichar entrenadores de fuera. Era gente de mucho prestigio, que no solo sabían de fútbol, sabían de la vida, de una vida, además, que nosotros no conocíamos y nos la mostraron. Aprendí mucho".
La retirada de Piqué
Abierta la veda, como no podía ser de otra manera, comienzan a llover preguntas desde todos los rincones. Se trata de un periódico y de dos docenas de periodistas hambrientos de conocimientos. Para una gran parte de la Redacción de Relevo era la primera vez que se encontraban entre cuatro paredes y un techo con Don Vicente del Bosque, el seleccionador de la estrella. Era el momento de disparar. Sin recato. Suena el nombre de Piqué. Vicente, como buen centrocampista, sabe que no puede despejar a la grada todas las preguntas. Ha llegado el momento de ir jugada a jugada. Pisar el balón y no perder la posesión.
"La decisión de retirarse nadie la esperaba. La imagen que tengo de Gerard es la de un gran futbolista y de una persona inteligente y atrevida. Siempre dio la cara por la Selección. Nunca le vi un gesto anti-español. Con nosotros, me refiero, al cuadro técnico, siempre se mostró muy correcto. Recuerdo un partido en León, creo que fue contra Costa Rica, con la que ahora comenzamos el Mundial. Le pitaban cada vez que tocaba el balón y si no lo tocaba también. Le importaba tres narices. Él seguía a lo suyo, que era jugar al fútbol. La transición que hicimos nosotros en el puesto de central era de libro. De Puyol y Marchena en la Eurocopa, pasamos a Piqué y Puyol en el Mundial, para terminar con Sergio Ramos y Piqué. Vosotros sois muy jóvenes y a lo peor no os acordáis de que Sergio venía de ser lateral derecho en 2008 y en 2010...".
"Piqué siempre dio la cara por la Selección. Nunca le vi un gesto anti-español"
No ha terminado la respuesta cuando ya tiene otra vez el balón en los pies. ¿Que qué consejo le daría yo a Luis Enrique en estos momentos? Yo he sido, ya no soy. Consejos, ninguno. Ni aunque me los pidieran. Me gusta hablar de fútbol, pero desde la naturalidad. Después de irme, soloFP me llamó un día Robert Moreno cuando fue nombrado seleccionador y por supuesto que acudí a su llamada, pero sin darle ningún consejo. Lo mejor en el fútbol es no dejarse intoxicar por nadie".

Le interrogan por su peor momento como seleccionador y el 'míster' tira de repertorio. "Sin duda cuando tienes que hacer el equipo y dejas fuera a cuatro, cinco o seis jugadores que sabes que podrían jugar perfectamente. Igual sucede a la hora de hacer las listas definitivas de las grandes competiciones. Un momento malo fue cuando tuvimos que dejar fuera a Senna del Mundial, venía de haber sido el mejor en la Eurocopa. Y también cuando no llamamos a Raúl. Seguro que hicimos cosas que iban en contra de nuestras propias opiniones. Se pasa mal. Siempre me pongo en el cuerpo de los que no juegan o no convocamos. No es fácil. Durante toda mi vida he intentado ser siempre justo con mis decisiones, pero no siempre se consigue. No es cómodo. Tomas decisiones y los damnificados los tienes ahí, a tu lado. Pero tampoco puedes estar todo el día dando explicaciones. Casi sería peor. No harías otra cosa".
Surge el nombre de Raúl. "Sí, le sigo, sí. Tiene vocación y ganas de progresar. No sé por qué pero los entrenadores del Castilla siempre llegan lejos en sus carreras. De jugador ya era muy exigente consigo mismo y demuestra también serlo como entrenador. Tiene una hija que juega al fútbol y está disfrutando con ello. Tengo una relación fluida con él".
La cuestión sobre cuál había sido el mejor partido al frente de la Selección, tuvo una respuesta inmediata. "La final de la Eurocopa 2012, pero hay que ponerlo en el contexto. Italia había tenido un día menos de descanso y se le lesionaron dos jugadores al principio del partido. Habíamos jugado contra ellos en el primer encuentro del campeonato y habíamos empatado (1-1). Luego en la final, con los mismos jugadores, les goleamos. Ese día para mí tiene la singularidad de que jugamos con diez centrocampistas. Si tu preguntabas a Sergio Ramos y Piqué, de qué les gustaba jugar, te decían que de organizadores. Alba te diría que de extremo... Si acaso Arbeloa era el jugador con el perfil más defensivo del equipo. Jugamos sin delantero específico y metimos cuatro. Eso no hay quien lo entienda. Veníamos de los raquíticos 1-0 del Mundial...".
El abuso del tiqui-taca
La visita protocolaria del seleccionador -él y Luis Aragonés siempre serán los seleccionadores por excelencia- para conocer de cerca a Relevo, se ha convertido en una improvisada charla informal. Sin orden ni concierto, pero con preguntas concretas que exigían respuestas exactas. "¿El tiqui-taca? Pues considero que el abuso del tiqui-taca no es beneficioso para nadie. En el fútbol tiene que existir un equilibrio entre el orden, la organización táctica y el talento. No hay una receta única. Al fútbol se juegan bien de muchas maneras. A los buenos hay que decirles que pueden ser aún mejores dentro de una buena organización como equipo y, por supuesto, siempre con el objetivo en la mente de conseguir la victoria. La cuestión física también es importante. Ya lo decía Luis con su frase de la condición física de base. Por ejemplo, nosotros nos encontramos que teníamos a Xabi y Busquets. Los dos eran muy buenos. ¿Por qué si jugaba uno no tenía que jugar el otro? Hablamos con ellos y les convencimos o se convencieron ellos mismos de que podían jugar juntos y ahí está el resultado de cómo jugaron. Yo estuve en la cantera del Real Madrid y nos emocionábamos con muchos jugadores, pero desgraciadamente sabíamos que solo llegarían los elegidos y muchos, y muy buenos, se quedarían por el camino".
"El abuso del tiqui-taca no es beneficioso para nadie; no hay una receta única"
El fútbol femenino, una de las apuestas de Relevo, no podía pasar inadvertido. "Desde que yo estaba en el Federación, hace 18 o 20 años, ya se le daba una importancia grande a su promoción. No es de ahora, ni de un día para otro. A nivel de selecciones, estamos ya en el mismo peldaño de las mejores y en las categorías inferiores estamos ganando títulos importantes. A nivel profesional, de clubes, posiblemente tengamos que seguir subiendo, pero creo que en eso estamos. Sobre lo que ha pasado con el seleccionador no tengo conocimientos para hablar en concreto, pero sí me gustaría decir que en toda mi carrera, en toda, nunca he visto a un vestuario que le haga la cama al entrenador para echarle. Repito, nunca. Si existe, yo no lo he conocido. Cuando me nombraron seleccionador después de la marcha de Luis, mis amigos me decían que era el peor momento para llegar al cargo y yo les dije que se equivocaban, era el mejor. Existía un buen ambiente porque se venía de ganar una Eurocopa, el reconocimiento hacia el equipo era internacional. Nosotros lo que teníamos que hacer era mantener todo lo que se había creado. A los jugadores, lo único que les dije es que siguieran por el mismo camino y que del que llegaba, o sea de mí, no tenían que hablar ni bien para que no los llamaran pelotas, ni mal porque muchos no me conocían trabajando".
"Nunca he visto a un vestuario que le haga la cama al entrenador para echarle. Repito, nunca"
Su receta como entrenador es clara. "En un club hay más roces y conflictos que en la Selección y en función de cómo el entrenador los resuelva, sale perjudicado o fortalecido. Mi opinión es que hay que desgastarse lo mínimo y nunca en situaciones intrascendentes. Ahí no hay que perder las fuerzas. Si dices que el desayuno es a las 9:00 y el autobús a las 10:00, y los jugadores dicen que es mejor que sea a las 10:00 y a las 11:00 porque están acostumbrados a esos horarios, para qué complicarte la vida en cosas no sustanciales. Pues a las 10:00 y a las 11:00. Siempre digo que a los jugadores hay que hacerles pensar que mandan ellos, pero al final se tiene que hacer lo que el entrenador quiera en los asuntos realmente importantes".
Es la hora de poner fin a la charla. Se habían consumido ya los 45 minutos del primer tiempo e íbamos camino del segundo, sin ni siquiera pasar por el descanso. Aunque el compromiso era tocar lo menos posible el papel de la Selección en este Mundial y así respetar su intención de hablar lo menos posible al respecto, se cae la última pregunta. "La Selección hace tiempo que ha perdido todos los complejos que pudo tener en un tiempo en el que, a pesar de tener grandes jugadores, no se ganaba nada. Se demostró con los títulos conseguidos y también después metiéndole seis a Argentina o a Alemania. Ahora se compite de igual a igual contra todos...".