A mí me entrenó el "loco del fútbol" Eder Sarabia: "Ganábamos, dimos un pelotazo en el 93' y cayó una bronca..."
El técnico del Elche dejó huella en Andorra y fue un segundo entrenador muy sonado, acompañando a Quique Setién.

Eder Sarabia es ya un clásico de nuestro fútbol. Después de ser uno de los ayudantes más ilustres cuando compartía banquillo con Quique Setién, dio el salto a una plaza de lo más mediática: el Andorra de Piqué. Lo hizo, además, en sustitución de Nacho Castro, que tenía al equipo en la segunda posición de la tabla en la extinta Segunda División B. El exfutbolista del Barcelona tenía claro a quién fichaba: un técnico de convicciones firmes, de filosofía cruyffista, peculiar, algo excéntrico y con unos valores tan marcados que le han llevado hasta a pedir amarillas para sus propios jugadores.
Más allá del Sarabia entrenador, se esconde una persona muy activa en redes sociales y defensor de la naturaleza del deporte por encima de todo. En las últimas semanas, ha vuelto al primer plano mediático por el buen hacer de su Elche, una pelea con Rubén Albés ("le iba a saludar, que se vaya con su p*** madre") y por sufrir un atropello mientras iba con la bicicleta. A posteriori, aprovechó el accidente para publicar un profundo mensaje pidiendo responsabilidad en la carretera.
Son muchas las cualidades que destacar de un entrenador hecho a sí mismo y que no deja indiferente a nadie. Desde luego, rompe los moldes de un técnico convencional y su idea de fútbol le puede llevar a lo más alto si consigue que el vestuario la desarrolle a su gusto. Su tajante rechazo al mercado de invierno, el amor por el fútbol que juegan los niños, sus discursos motivacionales... Un batido de ideas que nadie mejor que sus jugadores puede comprender. Al otro lado del teléfono, varios de ellos atienden a Relevo para mostrar la cara oculta de un técnico aún un tanto desconocido.
"Recuerdo una en Burgos, que íbamos ganando 1-0 y le dio la máxima al portero por perder un poco de tiempo. Se volvió loco"
ex del AndorraEl Sarabia de Setién: poli bueno y poli malo
Previo al desarrollo como entrenador principal, Eder Sarabia se curtió en un banquillo siempre al pie de la actualidad, el de Quique Setién. El entrenador cántabro ha dejado polémicas allá donde ha ido, a la par que un buen fútbol. Incluso en Barcelona, donde el ahora técnico del Elche alcanzó el primer plano mediático por peleas con jugadores como Messi, aunque estas nunca se llegaron a confirmar. En este medio, Junior Firpo ofreció un curioso detalle sobre su relación: "Hacían un tándem. Uno era el poli bueno y el otro el poli malo. Eder me chilló mucho, pero era su manera de ser. Quique es más calmado. Eran muy buena pareja y por eso funcionaron".
Un relato que, curiosamente, ahora rechaza Aythami Artiles, al que dirigió en Las Palmas: "Yo te diría lo contrario. Cuando lo ves así parece impulsivo, que da bastantes gritos… Pero forma parte de su forma de ser. En el trato era súper bueno, entendía mucho al jugador y sabía transmitir la idea tanto de él como del míster". Desde luego, su carácter es peculiar, para lo bueno y para lo malo. Añade Aythami: "Lo de coger un buen banquillo es una lotería. Aquí estaba Quique Setién, pero quien hacía la labor de entrenador y quien hacía básicamente todo era él. Sabíamos que iba a llegar a ser primer entrenador: siendo joven y con las ganas que tenía...".
El exjugador de Las Palmas se rinde a su figura de inmediato: "Es un tío fantástico, un loco del fútbol y en la época de Setién para mí era el primordial de todo". Incluso se podría decir que innovó en su rol: "No era el típico segundo entrenador. Siempre te echaba una mano, hablaba cosas diferentes con los jugadores de fútbol. El día a día era fantástico. Él gestionaba bastante bien a Quique y al vestuario. Hacía que fuera todo más fácil y más fluido".
Quizás, en realidad, Eder Sarabia ya sabía ser poli bueno y poli malo pese a tener a un 'superior'. ¿Pero cómo evolucionó su actitud cuando asumió un banquillo principal? Marc Pedraza, ex del Andorra, lo revela: "Mezcló bastante bien. En los entrenamientos tenía sus momentos, pero tenía mucha paciencia. Quiso implantar su juego desde el primer momento, que no es fácil. Fue un cambio radical a lo que nosotros teníamos. En los partidos es verdad que se ponía a veces… Pero es normal, todo el mundo tiene que sacar su carácter. Pero compaginó muy bien lo de ángel y demonio".
"Teníamos una visión diferente de él. Decían que había tenido algún problema con Messi..."
ex del AndorraLa sorprendente llegada al Andorra: Piqué echó a Castro... ¡cuando el equipo iba segundo!
De hecho, en el Principado tenían la imagen de Eder Sarabia que se proyectó cuando Setién llegó al Barça. Así lo recuerda Marc Pedraza: "Teníamos una visión diferente de él. Decían que había tenido algún problema con Messi... Es lo que dicen, no sé si es verdad. Pero cuando te pones a trabajar con él ves que tiene una idea de fútbol excepcional".
La llegada de Eder Sarabia y la marcha de Nacho Castro sorprendió a propios y extraños: "Veníamos de una dinámica buena de resultados, pero él desde el primer momento ya implantó su filosofía y su manera de jugar, la que todo el mundo conoce. Me gustó porque aprendí mucho de él, porque yo también soy entrenador y disfruté mucho de la época del Andorra". Héctor Hevel, un jugador clave en su Andorra, quedó impresionado: "Para mí fue una sorpresa. Íbamos bien, jugábamos bien… Si es verdad que el Andorra tiene una filosofía y un pensamiento de a dónde ir".
Todo formaba parte del plan de Gerard Piqué para llevar a su Andorra a lo más alto. El primer paso era forjar un estilo de fútbol claro, ser atractivos a ojos del mundo. Desde luego, lo logró. "La mejor virtud, aunque desde fuera no lo parezca, es la paciencia. Sobre todo en el juego, él estaba tranquilo fuera como fuera el partido si lo que estábamos haciendo estaba bien. Sabía que llegaría nuestro momento. Luego se ponía de alguna manera y es otra historia, pero en frío era muy paciente", recuerda Marc Pedraza.
Piqué le conocía, claro, había estado con él. Y otros jugadores también veían que tenía madera. Así le ve Aythami: "Es un loco del fútbol, seguro que es un loco de la bici… La imagen que se ve de él no es la que es. Si la gente le quiere ver mal, no es así. El otro día fue a saludar a uno, le dice algo, se caga en la p*** madre y ya está. Esto es fútbol, ¿sabes? No creo que después en su vida sea así. En la época del Barça decían que echaba broncas, ya sabes lo que vende… Pero mi experiencia con él fue perfecta".
"Una vez en pretemporada, íbamos 2-1, pegamos un pelotazo en el 93' y nos echó una bronca… Nos quedamos como: 'Pero si es lo que hay que hacer ahora'"
ex del AndorraEs su lado temperamental, si bien en cada rueda de prensa ha mostrado tener un lado sensorial y motivacional incluso por encima del plano futbolístico. Algo que ha forjado gracias al respaldo de Setién: "Siempre estaba dando ánimos. Alguna vez nos hablaba más profundo, pero siempre estaba animando y cuando tenía que decir algo malo lo decía. Quique le daba bastante libertad".
El primer paso, de hecho, es creer en todo. Marc Pedraza destaca: "El mejor consejo que me dio es que confíe siempre en el compañero. Nos decía que si recibíamos y estábamos medio de espaldas que la pasáramos ahí, que seguro que está el compañero. Lo teníamos todo tan trabajado que incluso sin mirar sabíamos que estaría ahí. Nos decía: 'No te preocupes si la perdemos'".
Eder Sarabia y su persecución a fingir y perder tiempo
El técnico del Elche tiene también alguna que otra excentricidad. Ya son varias las ruedas de prensa en las que le ha tocado afear a sus futbolistas por fingir. Si solo se quedara en eso... El año pasado pidió al cuarto árbitro que amonestara a Aurelien y este año ha repetido con Sory Kaba. "Nosotros lo que está claro es que no vamos ni a perder tiempo ni a hacer artimañas. En la última de Sory lo que le digo al cuarto árbitro es que le tiene que sacar amarilla. De hecho luego el cuarto árbitro sorprendido me vino como a agradecer mi comentario porque, claro, no suele ser habitual", dijo el técnico.
Aythami Artiles lo recuerda bien, aunque nunca lo pagó con ellos, un equipo lleno de jugadores "muy nobles": "Una vez me expulsan contra el Betis porque Rubén Castro medio finge y se le fue a Eder contra Rubén. Era así. Todo lo que tengo que decir de él es bueno. El trato de diez, sabía muchísimo de fútbol. Es impulsivo y grita, pero cada uno es como es".
En la misma línea, Marc Pedraza recuerda cuando en los entrenamientos aleccionaba a quien fingía y les llevó a entenderlo a todos: "Al final todos queremos que el fútbol sea limpio". Héctor Hevel se acuerda de un caso: "Recuerdo una en Burgos, que íbamos ganando 1-0 y le dio la máxima al portero por perder un poco de tiempo. Se volvió loco. Acabamos perdiendo el partido, imagínate. Le cayó una bronca después. Aunque vayas ganando quiere que sigas insistiendo, que no le des un segundo al rival para meterse en el partido. Él siempre ha querido ser bastante justo, pero el fútbol es fútbol y a veces necesitas perder tiempo. Lo quiere muy legal todo, si gana que sea porque ha sido mejor".
No dar un pelotazo bajo ningún concepto
Los equipos de Eder Sarabia responden a esa filosofía cruyffista que el técnico lleva por bandera. Pocos como él defienden la naturaleza del juego, a equipos que tratan bien el balón hasta las últimas consecuencias. Jugar al fútbol es enlazar pases, someter al rival y, para ello, lleva el trabajo a rajatabla, se hace dueño de los equipos que llaman a su puerta. Por ejemplo, el Andorra. "Tenía bastante poder. Fichaba lo que quería, lo que sentía que necesitaba para su forma de jugar. Tiene mucha pasión por el juego, se entrega, le gusta el fútbol y disfrutar. A veces es un poco emocional, él lo admite, pero todo viene de su amor por el juego", recuerda Hevel.
"Siempre trabajábamos algo peculiar. Hasta los saques de puerta"
ex de Las PalmasEste es muy franco a la hora de definir quién era Sarabia como entrenador: "Recuerdo que Eder disfrutaba mucho, como él decía: se le ponían los pelos de punta. Daba mucha importancia a cómo hacía sentir al rival, sometiéndolo siempre. Aunque vayas ganando no quería perder tiempo, quería seguir dando caña. Siempre a su forma. Si ibas perdiendo 1-0 y decía que tenías que jugar de un forma, no podías ir con lo tuyo. Era muy fiel al si morimos, morimos todos y si ganamos, ganamos todos".
Como tal, aprender su fútbol era una tarea complejísima. Por ello, siempre trataba de mantener al grueso de la plantilla, pese a que en categorías como Segunda o Primera RFEF es lo menos habitual. Que se lo digan a un Andorra que mantuvo parte del bloque y llegó a ir a 16 puntos del Villarreal B con solo 12 jornadas disputadas. ¿Y qué pasó? ¡Que acabaron por delante! "Es muy detallista y no es fácil. A lo mejor por medio metro te salen o no las cosas. En el Andorra ha demostrado que funciona el modo en el que él quiere jugar. En la primera temporada quedamos séptimos. Dice mucho de él porque teníamos mucha calidad y un grupo de puta madre", cuenta Héctor Hevel a este medio.
Efectivamente, Eder Sarabia tiene alergia al pelotazo y quiere que todos y cada uno de sus jugadores lo aprendan. De ahí tantas rotaciones: "También rota mucho y cambia todos los jugadores. A veces jugábamos entre semana y para el fin de semana jugaban once diferentes, incluso el portero. Era muy chocante para todos. El futbolista también tienen sus egos". Hevel, de hecho, cree que le puede traer problemas: "Se puede encontrar con más veteranos y que haya problemas...".
Sus propios jugadores dudan sobre si es la mejor opción, por mucho que el entrenador les tratara de convencer hasta la saciedad. "Lo normal como futbolista es que le pegues una hostia para arriba y que se busquen la vida. Pero él lo veía diferente. Te choca, sobre todo si no le conoces bien", añade Hevel. Marc Pedraza tampoco daba crédito: "Una vez en pretemporada, íbamos 2-1, pegamos un pelotazo en el 93' y nos echó una bronca… Nos quedamos como: 'Pero si es lo que hay que hacer ahora'. Pero él lo ve de otra manera, quería seguir jugando y quería otro gol".
En definitiva, era positivo a largo plazo. Eder Sarabia, según sus pupilos, era muy didáctico y disfrutaba en la enseñanza. Perder un balón hoy es no perderlo mañana. Encajar un gol hoy por temeridad es un contragolpe letal mañana. Marc Pedraza saca otro ejemplo a la palestra: "Me acuerdo de un partido apretado, justo, íbamos ganando 1-0. Estaban apretando. Y no quería ni un pelotazo. Quería sacar rápido, quería salir jugando. A lo mejor perdías el 1-0 y no quería que colgaras un balón. Nunca le ha gustado perder tiempo".
"Ha sido junto a Andoni Iraola el mejor entrenador que he tenido"
ex del AndorraEs parte de un modo de entrenar basado en el cuidado de cada detalle. Aythami Artiles lo destaca como su mejor virtud: "Probablemente tenga muchas virtudes. Yo recuerdo que organizaba muy bien al rival y sabía contrarrestarlo. Siempre trabajábamos algo peculiar. Hasta los saques de puerta. Siempre iba a por sus puntos débiles".
Paso a paso, convencía que su idea calase en los futbolistas... y desesperaba a los rivales. Hevel rememora una cita en el Heliodoro Rodríguez López que no olvidará: "Los equipos grandes de Segunda ni nos iban a apretar. Me acuerdo un día en el que en el minuto 35, la afición del Tenerife les pitaba porque se quedaban ahí parados ahí a mitad de campo. No salían ni a apretar. Igual salía uno y les hacíamos pim, pam, pim, pam y ya les estábamos atacando. Creamos mucho respeto".
El legado de Eder Sarabia en sus jugadores
El tiempo llevó a Eder Sarabia a desligarse de la figura casi paternal de Quique Setién para volar solo rumbo al Andorra. De allí también salió, eso sí, como el técnico más destacado de su historia y dejando un legado y una plaza en Segunda División que no pudo salvar Ferran Costa por la crítica situación en la que se encontraba el equipo. Aythami Artiles le conoció en otra época y guarda un grato recuerdo: "Hablábamos muchísimo, veíamos vídeos, me analizaba, debatíamos… Te hacía entender muchísimas cosas. Eran cosas del juego que sabía mejorarte. Él me lo dijo una vez y yo también se lo decía: ojalá nos hubiéramos encontrado antes".
El ex de Las Palmas continúa viendo al Elche cuando puede y le desea lo mejor: "Me encantaría que le fuera bien". Como Hevel, que incluso desde China, donde ahora juega, trata de seguirle: "Es difícil por los horarios, pero siempre trato de verme los resúmenes y están jugando muy bien".
Son, en definitiva, las consecuencias de un entrenador cuya filosofía es que los jugadores crezcan y se lo crean: "Casi el 80% no había jugado ni en Primera ni en Segunda. Él lo decía: '¿Cuántos partidos tienes tú?, ¿cuántos tú?'. La mayoría solo había jugado en Primera RFEF y tenían 20, 21, 22 y 23 años Y mira luego. Mika Mármol, un año con nosotros y a Las Palmas. Iván Gil igual… Germán en el Valencia, Altimira fue al Villarreal…".
"Él me dijo una vez y yo también le decía: 'Ojalá nos hubiéramos encontrado antes'"
ex de Las PalmasPrecisamente Hevel guarda en un cajón el consejo que le dio: "Me ha picado un poco, me ha tratado de pinchar. No es que fuera sobrado, pero creía que estaba en Primera RFEF y podía jugar en Segunda. Me dijo que no me acomodara, que no porque pueda jugar al 70%... Siempre hay que dar el 100%, estar compitiendo siempre". También recuerda con cariño un especialista que tenía Eder Sarabia en su equipo para simular situaciones de equipo: "Le daba mucha importancia a lo emocional, a lo mental. Nos decía: '¿Cómo te sientes?, 'no te enfades'. Para el 99% de los jugadores esto era algo nuevo. Si a ti no te parecía buena idea, a él le parecía incluso peor".
Y resume: "A veces como entrenador te da un poco de caña, pero como persona muy bien. Ha sido junto a Andoni Iraola el mejor entrenador que he tenido". En el fondo, Eder Sarabia es un nostálgico de un fútbol que ya no queda. Ahora se hacen especiales del mercado de fichajes, programas de horas hablando de las últimas horas y un mundo de cada movimiento. Pocos técnicos rechazan esto como Eder, que incluso se ha pronunciado públicamente en contra de que exista una franja invernal. ¡Hasta con el equipo en horas bajas.
Marc Pedraza desvela más detalles de esta rareza: "Me acuerdo que lo decía. Es una cosa que él siempre ha dicho. Cada temporada es un camino para llegar a la excelencia. Él prefería mantener a todos los jugadores posibles durante el año porque habíamos trabajado lo que quería. Es muy fiel a su jugador. Durante la temporada, claro, luego al final ya toma decisiones, pero durante la temporada ha incidido bastante en eso, en mantener a los jugadores que tiene. Su idea es muy complicada al principio, viene gente nueva y hay que involucrarlos. Van por ahí los tiros".
"Los rivales no salían ni a apretar. Igual salía uno y les hacíamos pim, pam, pim, pam y ya les estábamos atacando. Creamos mucho respeto"
ex del AndorraAhora, Marc Pedraza ha colgado las botas y ha dado el salto al mundo de los banquillos. Ya ha reconocido que Eder Sarabia ha sido clave en que creciera su ambición. Pero da un paso más para cerrar la conversación: "Si soy sincero, el año pasado llevé mi escuela de fútbol en Barcelona, entrené al juvenil y sinceramente me basé mucho en él, usé casi todo, muchos ejercicios suyos, en salida de balón... En esos niveles en los que los jugadores lo tienen que ir entendiendo un poquito él es muy superior a los demás. Me he quedado con muchas cosas suyas".
¿Pero es Marc Pedraza de dar pelotazos en el 93'? "Yo sí, yo sí. Más que nada porque no quiero perder el partido". Un buen resumen de lo que es Eder Sarabia, un entrenador firme con sus ideas, con una personalidad arrolladora y que no deja indiferente a nadie. De acuerdo o no, estamos ante un técnico único en su especie.