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El soldado "box to box" del Espanyol que creció en el mar y brota en el desierto perico: "Es un estilo Fornals"

Rafel Bauzà gana peso con Manolo González, que quedó encandilado con él en el filial.

Rafel Bauzà, en su debut en el Stage Front Stadium. /RCD ESPANYOL
Rafel Bauzà, en su debut en el Stage Front Stadium. RCD ESPANYOL
Alberto Martínez
Marc Mosull

Alberto Martínez y Marc Mosull

En Sant Llorenç des Cardessar, a apenas 11 kilómetros de la Artà de Sergi Darder, nació en 2005 Rafel Bauzà. Quizás por el carácter cosmopolita de Mallorca o por el estilo de vida de su familia, libre como el mar, con apenas diez años tomó una decisión trascendental, la de trasladarse a Barcelona, a la Marcet Football University -antiguamente Fundación Marcet-, junto a su hermano Joan que después emprendería el rumbo a Estados Unidos mediante una beca universitaria por sus habilidades futbolísticas. Es lo que tiene América.

Rafel y Joan son hijos de un "hombre del mar", pues así definen a su padre, que puede ser pescador, organizador de actividades acuáticas y todo lo que tenga que ver con el mundo náutico, tan presente en el día a día de las Islas Baleares. Fue precisamente en Mallorca, en un campus, donde los hermanos Bauzà conocieron a la Marcet, que les sedujo y en 2015, decidieron mudarse solos a Barcelona para formarse personal y futbolísticamente en la academia catalana -cada uno en su correspondiente categoría- y vivir en su residencia.

Después, cada uno hizo su camino, aunque volvieron a coincidir durante un tiempo en el Sant Andreu. En aquella época ya vivían junto a su madre, que, siempre pendiente de ellos, se trasladó desde las islas a la ciudad condal.

"Un soldado" en el Narcís Sala

Procedente de Marcet, Rafel fichó en 2018 por la UE Sant Andreu, uno de los clubs barceloneses de referencia en categorías inferiores. "Era un buen jugador, pero lo que más te llamaba la atención de él era su ambición y las ganas que tenía de mejorar. Esa mentalidad es lo que le diferenciaba del resto. Era un soldado; siempre estaba abierto a escuchar y a aprender, y todo lo que le decías trataba de corregirlo y de ponerlo en práctica", comenta con orgullo David Mordillo, que en aquella época era el responsable del fútbol base andreuenc.

Bauzà jugó tres temporadas en el Narcís Sala, hasta 2018. En su última campaña, siendo cadete de último año, coincidió con Yanis Senhadji, un delantero centro que se ha convertido en una de las grandes promesas del Betis, en la que fue una de las mejores generaciones recientes del club . Entonces, el Espanyol se fijó en Bauzà y al término del curso unos de los coordinadores blanquiazules llamó al padre de Rafel, que estaba en Mallorca, para comunicarle su interés en el jugador.

Abrazo entre Bauzà y Manolo el día del debut del futbolista.  RCD ESPANYOL
Abrazo entre Bauzà y Manolo el día del debut del futbolista. RCD ESPANYOL

Bauzà encadiló a Javi Chica y Manolo González

Aceptaron con emoción la propuesta perica, y el jugador balear, en 2021, se instaló en la Residència Josep Manel Casanova, La Masia del Espanyol -donde todavía reside- por la cual también han pasado Joan García, Jofre Carreras o Nico Melamed. De inicio, formó parte del Juvenil B; "No pasa nada. Sé que acabará subiendo al A", dijo una persona cercana al mallorquín consciente de sus cualidades. Dicho y hecho. Javi Chica se lo llevó para el Juvenil A a mitad de curso y fue indispensable. Llegó la pretemporada y Manolo González quedó encandilado con él, por lo que empezó la campaña actual con el filial en Segunda RFEF a sus 18 años... y nadie lo sacó del equipo titular.

"Le estoy muy agradecido. Es un míster que ha confiado en mí desde el primer día que llegue a hacer la pretemporada con el filial… hasta hacerme debutar con el primer equipo", comentó Bauzà tras disputar sus primeros minutos con el Espanyol de la mano de Manolo González, su gran valedor. "Si no hubiese un míster del filial, igual no los pondría. Pero he tenido la suerte de conocerles. Si no los pones, nunca van a poder jugar", respondió unos días más tarde el técnico perico sobre la irrupción de Rafel Bauzà y, también, de Antoniu Roca.

Un debut inesperado en el campo del líder

"Estaba en el banquillo, no estaba calentando, y veo que Gragera se hace daño. Entonces, me tuve que cambiar rapidísimo, no tuve tiempo casi ni de calentar. Intento no ponerme nervioso y pienso en concentrarme lo más rápido posible en el partido", reconoció Bauzà tras su debut con el 44 a la espalda en Valladolid, nada menos que en el campo del líder de Segunda División, lo cual prueba la plena confianza que tiene Manolo González en el balear.

El pasado lunes, Bauzà volvió a tener minutos por segunda jornada consecutiva, en este caso contra el Oviedo en un duelo directo por la promoción. El Espanyol necesitaba piernas y el mallorquín acudió al rescate. Y es que si de algo va sobrado el centrocampista de Sant Llorenç des Cardessar es de recorrido, de ida y vuelta. "Rafa Bauzà es un box to box, puede jugar de ocho o de seis, tiene una capacidad física muy grande y entiende el juego muy bien", así lo definió el entrenador perico tras el triunfo ante los ovetenses.

“Un box to box estilo Fornals”

"Efectivamente, es un box to box, un estilo Fornals en cuanto a características. Y sí, puede jugar de seis o de ocho. Tiene buen golpeo y buen juego aéreo", comenta uno de los que mejor lo conoce futbolísticamente. "Siempre ha sido muy completo. Le puedes poner cualquier tipo de jugador al lado y se adaptará: si juega con un mediocentro posicional, te dará recorrido; y si le pones junto a un centrocampista que va arriba y abajo, Bauzà te ofrecerá criterio y estabilidad", analiza Mordillo.

Los que lo han seguido de cerca en la cantera perica, aseguran que es "el mejor jugador de su generación, con diferencia" y le auguran un gran futuro en el Espanyol. Su progresión meteórica así lo hace indicar: en el filial ha jugado 30 partidos esta temporada, con dos asistencias, convirtiéndose en un futbolista capital en el esquema del técnico que ahora le ha dado la alternativa en el primer equipo, siendo todavía juvenil.

Firmó contrato con el Espanyol hasta 2026 y estará en las próximas convocatorias de la selección Sub-19, pues este mes de mayo ya acudió a realizar unos entrenamientos en Las Rozas. Hasta entonces, Rafel Bauzà, soldado de Manolo González y el último canterano en debutar con el primer equipo, seguirá a las órdenes del entrenador gallego que lo ha llamado a filas para el difícil reto del ascenso.