LALIGA HYPERMOTION

La fórmula de Antonio Hidalgo para sacar al Huesca del pozo en el año más difícil

Después de pasar 20 jornadas en descenso, el equipo azulgrana encadena ocho partidos sin encajar gol y, con 40 puntos, tiene a su alcance la salvación.

Antonio Hidalgo, en la banda, durante un partido de la SD Huesca./SD Huesca
Antonio Hidalgo, en la banda, durante un partido de la SD Huesca. SD Huesca
Mario Ornat

Mario Ornat

Antonio Hidalgo llegó al banquillo del Huesca en la undécima jornada de LaLiga Hypermotion, con el equipo hundido en el penúltimo puesto, una sola victoria, siete puntos acumulados y cuatro por debajo de la línea de flotación en Segunda. Desde entonces han pasado cinco meses y 22 partidos. El pasado domingo el Huesca le metió 3-0 al Burgos, alcanzó los 40 puntos y ha abierto a su espalda una zanja de seguridad de ocho puntos con respecto a las posiciones de descenso. Después de varios meses anclados en el piso de abajo de la clasificación, Hidalgo y sus jugadores han pegado en las últimas semanas una levantá digna de un gran poder. Despacio, poco a poco, partido a partido: a puro pulso.

El Huesca vive un periodo de contracción, recortes presupuestarios en los últimos ejercicios y el riguroso adelgazamiento de la estructura de la entidad. Además, sus gestores llevan tiempo en busca de inversión externa para hacer sostenible el proyecto. Un año complejo. El club maneja el segundo límite salarial más bajo de la categoría (4,6 millones de euros, sólo por detrás del Amorebieta) y en verano tomó decisiones muy debatidas en la confección de la plantilla: Ratiu fue vendido al Rayo, Escriche al Albacete y Cristian Salvador, al Elche. Las Palmas ejerció la opción de compra sobre Sandro. Marc Mateu y Timor (Eldense), Juan Carlos Real (Cartagena) y Pablo Tomeo (Mirandés) se marcharon con la carta de libertad.

Los tres primeros meses de competición, bajo la batuta continuista de José Ángel Ziganda, no contribuyeron a la tranquilidad. El técnico navarro había salvado apenas la temporada anterior, con una contestación ya apreciable. Aunque se le animó a cambiar hacia un estilo de fútbol más abierto, el mecanismo no funcionó. El Huesca se quedó pronto atrás en el arranque del campeonato y en El Alcoraz, donde suele gobernar un microclima de apoyo comprensivo para el equipo en los mejores años de su historia, la crispación ganó terreno. Tras caer frente al Eldense en la décima jornada, el club decidió el cambio de técnico.

Desde su llegada, Antonio Hidalgo ha logrado estabilizar el escenario, aportando un necesario punto de sosiego a la incertidumbre general. El ambiente parece ahora una efusión del propio entrenador: un tipo pausado, contenido en el discurso, pero muy flexible y preciso en la búsqueda de soluciones. Poco a poco ha impregnado al Huesca de su seguridad, hasta convertirlo en una muralla. Álvaro encabeza el Trofeo Zamora con 22 goles recibidos en 32 encuentros. Ahora mismo suma ocho partidos consecutivos sin encajar gol, registro sin parangón en toda Europa. Si se abre el foco a todo el periodo de dirección de Hidalgo, la dimensión del dato crece: de los 22 partidos con el técnico catalán en el banquillo, el Huesca ha dejado hasta 15 veces su portería a cero. Sólo ha encajado 11 tantos, apenas medio gol por partido. Son números de promoción de ascenso, literalmente: en una hipotética clasificación de esas 22 jornadas, el Huesca sería sexto.

Números extraordinarios y, lo más notable, sin encorsetar al equipo. Hidalgo ha usado con frecuencia tres centrales, pero ha evolucionado al conjunto hasta soltarlo en dibujos de geometría variable: cuatro al fondo, dos pivotes con Sielva y Kento, un eje único con dos por fuera, Obeng de punta, pero aprovechando tanto sus goles como el lado más oscuro de su trabajo; tres hombres en la segunda línea, Gerard Valentín de carrilero asimétrico o como estilete avanzado; Elady de segundo punta o solo arriba, en un papel de nueve emboscado... Cedido por el Tenerife, la incorporación de Elady en enero representa un ejemplo de puntería máxima con poca munición. Suma tres tantos. Todos esos matices han tejido la impresión de un equipo en progreso, compensando la escasez goleadora.

Hidalgo exprime los recursos del Huesca y le extrae toda la pulpa al equipo. La estrategia, activo básico en Segunda División, juega otro papel principal. Se fue Marc Mateu, pero la destreza de Sielva sostiene la amenaza. Las tres últimas victorias (frente a Mirandés, Andorra y Burgos) las ha forjado el equipo azulgrana a partir de goles en movimientos preparados: saques de esquina (incluido un gol olímpico de Vilarrasa, otro en corto y un tercero llovido sobre el área pequeña) y segundas jugadas a la salida de tiros libres. En síntesis: la mitad de los goles alumbrados por el Huesca durante toda la Liga (14 de 28) fueron concebidos en la pizarra.

A lo largo de ese camino, la convicción colectiva ha empapado a muchos jugadores: Juanjo Nieto, Martos, Vilarrasa, Kortajarena, Hugo Vallejo, Balboa, Bolívar… Todos han elevado su rendimiento, en contribución coral a una recuperación paulatina. El entrenador debutó a mediados de octubre, con un empate en Eibar. Y no fue hasta el inicio de febrero, tras ganarle al Alcorcón, cuando el Huesca sacó por fin la cabeza: llevaba 20 de las 24 primeras jornadas en descenso.

Nada de recetas milagrosas. "Trabajo y mentalidad", así lo resume Hidalgo. Sus diez mandamientos se resumen en uno: ganarás sobre todas las cosas. "Si algo aprendí en el Sevilla es que esto va de ganar. Cuando tuvimos una mala racha, Monchi me lo remarcó: hay que hacer lo posible y lo imposible por sacarlo", contó en una entrevista reciente. La paráfrasis invertida de esas palabras sirve para resumir su trabajo en el Huesca: Hidalgo ha convertido en posible lo que parecía imposible.

Es el triunfo de una apuesta personal. Cuando el conjunto altoaragonés se decidió a relevar a Ziganda, Hidalgo no era la primera opción. La negativa de Javi Baraja a última hora por motivos personales indujo al director deportivo Martín González (quien lo conocía de su etapa como futbolista en Osasuna) a hacerle una oferta. Hidalgo dirigía al Sevilla Atlético en 2ª RFEF. Antes, había ascendido al Sabadell a Segunda, pero no pudo evitar su descenso sólo dos campañas después. El interés del Huesca inflamó su anhelo de sacarse la espina y el propio Hidalgo asumió una buena parte de los 150.000 euros exigidos por el Sevilla en la operación. Estos días se ha revelado la cláusula por la cual se asegura la continuidad en Huesca si mantiene al equipo. Y en Valladolid ha empezado a sonar su nombre. La espuma en el fútbol sube tan rápido como baja.

Las últimas diez jornadas resultan altamente inflamables en Segunda, pero el equipo azulgrana avista tierra firme. Si este fin de semana le gana al Albacete, primer equipo en puestos de descenso, el trabajo habrá quedado casi terminado. Y si no, estará muy cerca.

En su actual dinámica, el Huesca ha puesto el tiempo de su lado. Un lujo impensable hace no tanto.