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Un lamento recorre Eibar y tiñe su último fiasco: "Este pueblo no interesa en Primera"

La afición armera volvió a sufrir una decepción en los play-offs por tercer año consecutivo, resignados a un nuevo año en Segunda.

Stoichkov llora desconsolado tras confirmarse su eliminación ante el Oviedo./EFE
Stoichkov llora desconsolado tras confirmarse su eliminación ante el Oviedo. EFE
Patxo De la Rica

Patxo De la Rica

Había terminado el partido hacía menos de una hora, con una victoria encomiable del Oviedo en Ipurua, y lo único que se escuchaba en la calle Saintanés, que rodea el estadio armero, eran los gritos de la afición asturiana, reunida para despedir a sus jugadores como merecían. Quedaban pocos aficionados locales, resignados tras un nuevo golpe a las primeras de cambio en los play-offs. Tres temporadas consecutivas quedándose a las puertas del ascenso directo y eliminados en la primera ronda cuando eran favoritos son un golpe demasiado duro.

Allí, inmóviles, algunos aficionados veían celebrar al rival y esperaban para dar un espaldarazo a los jugadores del Eibar cuando salían del parking. Resignación es la palabra que mejor define lo que siente un pueblo que se ha vuelto a volcar con los suyos. La sensación, y así lo transmitían los hinchas tras la derrota, es que no le importa a nadie más que a ellos. "Este pueblo no interesa en Primera", repetían como primer descargo, buscando consuelo.

Con ese lamento, además de recordar varapalos pasados, masticaban su realidad, que no es otra que seguir un año más en Segunda, el cuarto desde que descendieran en 2020-21 tras siete años haciendo historia en la élite de nuestro fútbol. "Ha sido un golpe duro y ahora van a ser unos días muy complicados. Cuando tienes tanta ilusión y te quedas sin nada es difícil", conseguía a decir Joseba Etxeberria en rueda de prensa. El club, por su parte, publicaba un vídeo emotivo recordando también la seguidilla de decepciones.

"Se trata de levantarse pronto de este duro golpe y que nadie dude que lo vamos a volver a intentar", prometía también el técnico vasco, algo que ha quedado demostrado cada temporada. Y es que Eibar es esto. Luchar como un pueblo ante gigantes y reconstruir el equipo para volver a soñar con el ascenso. Un dato lo ejemplifica: la población del municipio guipuzcoano (27.000 habitantes) entraría en su totalidad en cualquiera de los campos Oviedo, Espanyol o Sporting, los otros candidatos al ascenso.

Por eso, hoy cobra aún más valor lo que consiguieron en 2014 un grupo liderado por Gaizka Garitano y que contaba en sus filas con jugadores como Yuri Berchiche, Dani García o Ander Capa, históricos que lograron ascender desde Segunda B a Primera en dos años. Tras esos siete años en Primera, han llegado tres temporadas difícilmente más duras para esta afición, que no encuentra explicación a lo sucedido.

En el primer intento de regresar a la élite lideraron la clasificación desde la jornada 24 hasta la penúltima. Les valía el empate en Alcorcón, ante un equipo ya descendido matemáticamente, para celebrar el ascenso directo, pero un gol en el 92 les dejó a un punto del objetivo. Sumaron 80 puntos, pero fueron terceros. Obligados a jugar el play-off ante un Girona que llegaba en sexta posición, con un envión anímico que fue suficiente para eliminar a los armeros y después subir en lo que fue el primer paso del crecimiento del conjunto de Míchel.

Un año después se repitió la historia. Los de Garitano estuvieron muchas jornadas en ascenso directo, pero una mala racha les sacó de allí a falta de tres jornadas. Resultado: volver a quedar a un punto del ascenso directo. Y en el play-off, eliminados de nuevo ante el Alavés -que también ascendería después- en la primera ronda. Algo casi idéntico a este curso, en el que han ocupado plaza de ascenso directo durante nueve jornadas y hasta que restaban seis partidos. De nuevo se quedaron a un punto, en tercera posición, y avocados a un play-off que se ha convertido en su mayor martirio.

José Corpas personifica el dolor del Eibar, ya que además de estos tres últimos golpes, el andaluz también se quedó a las puertas con el Almería y suma cinco eliminaciones consecutivas

Si la realidad armera es dura, más aún es la de José Corpas. El jugador armero ha vivido en primera persona los tres golpes consecutivos en las eliminatorias de ascenso con la camiseta azulgranada. A ello hay que sumarle dos anteriores, ya que el extremo andaluz también cayó en play-off con el Almería en las temporadas 2019-20 y 2020-21 frente al Girona en ambos casos, sumando cinco eliminaciones consecutivas en la primera ronda del play-off de ascenso.

Se entienden sus lágrimas sobre el césped de Ipurua. Como las de Stoichkov, Mario Soriano -que venía de dos intentos de ascenso con el Deportivo-, Aketxe y cualquiera de los que han enamorado este curso durante muchas fases de la temporada con un fútbol atractivo y ofensivo.

"Es difícil cualquier consuelo, pero cuando pase todo esto verán la gran temporada que han hecho. Son uno de los equipos que más me ha gustado de los últimos tiempos. Es un equipo que me cae bien. En la vida hay palos y hay que levantarse, seguro que lo consiguen", dijo Luis Carrión, técnico del Oviedo, tras el choque. Quizá no sirva de consuelo para un pueblo tan golpeado, pero que sepan que, al menos, sí hay gente a la que le importa y que siente este último revés para Eibar y su gente.