La nueva Romareda tendrá más de 43.000 espectadores y aspira a albergar el Mundial 2030
Las obras comenzarán en julio con la demolición del fondo sur y el proyecto garantiza una capacidad de 21.000 espectadores durante los cuatro años de trabajos

La construcción de la nueva Romareda arrancará el próximo 8 de julio, al día siguiente del concierto de Enrique Bunbury en el estadio, con la demolición de la grada sur y de dos edificios externos adyacentes al campo, y está previsto que los trabajos se prolonguen hasta el otoño de 2028, cuando Zaragoza disfrutará de su nuevo estadio ya finalizado. Así lo establece el proyecto básico presentado este lunes por la alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, y el arquitecto César Azcárate: "La nueva Romareda será una "catedral del siglo XXI y un nuevo icono para la ciudad", dijo Chueca para referirse al recinto, que tendrá una capacidad para 43.184 espectadores y cuyo coste, según estimaciones actuales que aún se pueden modificar a lo largo de su ejecución, se eleva ya hasta "148,5 millones más IVA", dijo la alcaldesa. Es decir, casi 180 millones de euros.
📍Presentación del proyecto básico 𝗡𝗨𝗘𝗩𝗔𝗥𝗢𝗠𝗔𝗥𝗘𝗗𝗔
— Real Zaragoza 🦁 (@RealZaragoza) April 8, 2024
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Las obras de derribo del campo actual y la construcción progresiva del nuevo se desarrollarán en cinco fases. Cada una de ellas arrancará en los sucesivos veranos, una vez termine la competición. El primer sector en caer será el gol sur, cuya grada será demolida a partir del próximo mes de julio y reconstruida durante el resto de la temporada 2024/25. En el verano de 2025 se iniciará el derribo de la tribuna este; y en los de 2026 y 2027 se acometerán la tribuna de preferencia y el fondo norte. La última fase, ya en 2028, verá la construcción de la espectacular cubierta del estadio y el remate de otros elementos hasta concluir la obra.
Este cronograma obliga por supuesto a reacomodar a los abonados del Real Zaragoza mientras duren los trabajos: esta temporada el club tiene casi 29.000 socios y durante la construcción del nuevo campo no cabrán todos. El proyecto contempla mantener entre 20.000 y 21.000 localidades disponibles, así que la alcaldesa pidió "paciencia" por las molestias que los aficionados y la propia ciudad van a tener que asumir. En cualquier caso queda por dirimir si será posible que el Zaragoza siga jugando sus partidos en el estadio o si deberá buscar un escenario alternativo durante fases concretas de los trabajos. Algo que parece inevitable, dadas las afecciones en una obra de esta dimensión y las exigencias de seguridad de LaLiga.
❝Por fin Zaragoza va a tener una catedral del siglo XXI icónica❞
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🎥 Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza
Este plan B, y los costes adicionales que suponga, constituyen ahora mismo la gran incógnita por despejar en el proyecto. Fue una pregunta recurrente en la presentación y a la que la alcaldesa de Zaragoza no ofreció respuesta concreta: "Hay que ver todas las opciones tanto dentro como fuera de Zaragoza y valorar cuáles se adecuan mejor y generan menos molestia a los aficionados", explicó Natalia Chueca. "Una vez que tengamos todo claro, tomaremos una decisión y se comunicará".
De forma oficiosa se han barajado diversas opciones: el traslado a El Alcoraz, el campo de la SD Huesca, o a otras ciudades próximas como Logroño y Tudela. Pero en estos momentos la alternativa con más fuerza contempla la construcción de un recinto temporal de alrededor de 20.000 localidades en los terrenos de lo que fue el aparcamiento norte de la Exposición Internacional que Zaragoza acogió en 2008. Los suelos pertenecen al Gobierno de Aragón (una de las tres partes que, junto al ayuntamiento de la ciudad y al propio Real Zaragoza, conforman la sociedad mercantil constituida para construir el estadio) y es una solución que evitaría a los aficionados tener que viajar. Además, garantiza la capacidad mínima a la que se compromete el proyecto. Otra cuestión será la necesaria urbanización previa de los terrenos y el coste asociado, que elevará el presupuesto del estadio.
En cuanto a su estructura, la nueva Romareda contará con cinco plantas, una altura global superior a los 31 metros y dos sótanos interiores. Las tribunas laterales, sobre todo la de preferencia, albergarán espacios terciarios y de hospitality. En la principal, a nivel de la calle, se incluirán además la tienda oficial y el museo del club, acceso para medios de comunicación y otros servicios. De los 43.184 espectadores totales, 40.769 serán de admisión general y 2.295 de hospitality o VIP. En todo caso, con un modelo flexible que permita adaptaciones según las necesidades del evento. También habrá un pequeño parking en los sótanos interiores del estadio, limitado para jugadores, personalidades y otros VIP. Allí podrán acceder también vehículos de transmisiones televisivas, montaje de espectáculos y emergencias.
La Romareda, remarcó Azcárate, será un estadio con una "potente presión ambiental". Las dos bandejas que lo conformarán se han concebido con una notoria inclinación de las gradas sobre el terreno de juego, en especial las de los dos fondos, con el fin de generar un efecto de aproximación del público al césped. La grada inferior albergará 18.333 asientos generales. Por cierto, 600 de ellos estarán destinados a un atractivo concepto denominado 'pitch club': un área con localidades que ofrecerán visibilidad al interior del túnel de vestuarios y permitirá ver a los jugadores en los momentos previos a saltar al campo, ofreciendo así una experiencia premium del partido. En la parte superior, el segundo graderío completará la capacidad total del estadio, con 21.715 entradas de carácter general. Ahí se incluirán las 120 plazas reservadas a medios de comunicación.
Por lo demás César Azcárate y su equipo de la consultora IDOM, autora del proyecto, detallaron la conceptualización arquitectónica de un estadio "modelado por el cierzo": el fuerte viento característico de Zaragoza ha sido tenido muy en cuenta en el diseño, la disposición del estadio y las soluciones arquitectónicas. Además, Azcárate resaltó el impacto visual del volumen exterior del edificio, su integración con el entorno, la ligereza de las líneas cóncavas y convexas de su perfil y la apertura a las vistas exteriores desde la terraza 360º bajo la cubierta, que sobrevolará el cien por cien del graderío.
Todo ello observando "todos los requerimientos de accesibilidad y sostenibilidad", así como "los requisitos de Liga, UEFA y FIFA", subrayaron tanto Azcárate como Chueca. A este respecto, las indicaciones que puedan ir surgiendo desde los organismos rectores determinarían posibles modificaciones, de menor calado pero siempre con el fin de adaptar la Romareda a los criterios más exigentes. No en vano, desde su misma concepción el proyecto mira a un objetivo principal: albergar una de las sedes de la fase de grupos en la Copa del Mundo de 2030, así como partidos y acontecimientos deportivos de carácter internacional, grandes conciertos y todo tipo de espectáculos.
En suma, como destacó Azcárate, "un estadio moderno y único, con usos que permitirán explotarlo 365 días del año". El proyecto ejecutivo, que concretará más detalles, se presentará en julio. Mientras, el paso dado este lunes permite la inminente licitación de las primeras obras de demolición, asunto sobre el cual LaLiga celebrará esta misma semana una reunión con el Real Zaragoza. En cualquier caso, la nueva Romareda está en marcha. Por fin un relevo para el viejo campo, inaugurado en septiembre de 1957. En las dos últimas décadas, Zaragoza ha visto truncados hasta tres proyectos distintos, por diferencias políticas, motivos económicos y litigios legales. El cuarto va tomando forma y está a pocos meses de arrancar para convertirse en el definitivo.