El Oviedo del 'un solo gol' sueña con el ascenso
La llegada de Álvaro Cervera revitaliza a un equipo que no ha hecho más de un gol en ningún partido de toda la temporada.

Cuando Borja Bastón anotó, de penalti en el añadido, el último gol de la temporada pasada en el Tartiere (venció 3-2 al Ibiza), al Real Oviedo le faltaba la guinda para culminar una carambola que lo habría dejado en puestos de playoff de ascenso. Un gol del Burgos al Girona (que acabó ascendiendo) catapultaba a los carbayones, que llegaron a celebrarlo en el césped, fiándose de un rumor que empezó a correr por el estadio tras finalizar el encuentro. Se trató de una falsa alarma. El Burgos no marcó y Oviedo se quedó a las puertas.
José Ángel "Cuco" Ziganda, que dirigía a los oviedistas, dejó claras las premisas de lo que podía ser la próxima temporada para los asturianos tras rozar el sobresaliente, "nos acordaremos de ese momento para que el año que viene lo peleemos todavía con más fuerza", comentaba en rueda de prensa tras ser preguntado por esos segundos de dudas en los que se vieron festejando lo que no sucedió. Las últimas jornadas suelen tener historias así, que se lo pregunten al Eibar con el gol de Zarfino en Alcorcón.
Ziganda (ahora en el Huesca) no siguió y fue sustituido por Jon Pérez Bolo, que venía de bordarlo en Ponferrada. Con el objetivo de alojar al Real Oviedo en lo más alto de la categoría de plata, Bolo no tuvo el inicio de temporada esperado y después de firmar ocho jornadas seguidas sin ganar, el club llamó a Álvaro Cervera para ocupar su sitio en el banquillo. El técnico del último ascenso del Cádiz le ha dado un giro absoluto a un Oviedo que ya mira de reojo a la zona que estaba llamado a ocupar.
Tras 26 jornadas de competición, la identidad del Oviedo de Cervera está basada en rentabilizar al máximo los goles a favor. Curiosamente, los asturianos no han anotado más de una diana en ninguno de los compromisos ligueros disputados hasta la fecha (ni con Bolo, ni con Cervera). Desde la llegada del nuevo técnico, el Oviedo encadenó seis jornadas consecutivas sin encajar un gol en casa, venciendo cinco de ellos por 1-0 y empatando el restante (0-0) ante el líder, la UD Las Palmas. La racha la rompieron Fer Niño y el Villarreal B (0-1), el pasado 28 de enero.
No es un equipo goleador, pero cuenta en su plantilla con uno de los mejores artilleros de la categoría. Borja Bastón suma 8 tantos de los 17 que ha anotado el Oviedo esta temporada, siendo, junto al Ibiza, el equipo que menos marca de toda la Segunda División. La llegada de Manu Vallejo tras el mercado invernal puede ser clave para darle recursos a los carbayones en la posición que deja libre Bastón tras su lesión en La Rosaleda. El "9" estará en el dique seco al menos un mes. Sergi Enrich es otra alternativa para una zona en la que ya se afianza Koba Lein.
Desde que Cervera ha abonado al Real Oviedo al 1-0, suma siete victorias (derbi asturiano incluido), tres empates y cinco derrotas, con un estilo sin riesgos y con modificaciones tácticas en posiciones concretas, como el descubrimiento de Abel Bretones partiendo desde el lateral izquierdo, retrasando su puesto. Jimmy Suárez y Luismi son fijos en la medular y Quentin Braat adelantó a Tomeu Nadal bajo palos al poco de llegar Cervera a los mandos.
Poco a poco, los asturianos han ido moldeando su modelo, aprovechando lo logrado anteriormente y haciendo de la falta de gol una virtud para cerrar la propia portería, convirtiendo el Carlos Tartiere en un fortín. Con esa fórmula de rentabilizar los tantos a favor, el Oviedo avanza con paso firme hacia esa "pelea con más fuerza" a la que hacía referencia Ziganda, para que la alegría confusa de la temporada pasada acabe siendo una realidad al finalizar la presente.