OVIEDO - EIBAR

Oviedo y Eibar jugaron un playoff a Segunda en 2013: la génesis de dos modelos opuestos que sueñan con el ascenso a Primera

Este sábado (18:30) se disputa el partido de ida de la promoción entre asturianos y vascos.

Los jugadores del Oviedo celebraron su clasificación para el playoff en el césped de Ipurúa. /REAL OVIEDO
Los jugadores del Oviedo celebraron su clasificación para el playoff en el césped de Ipurúa. REAL OVIEDO
Marc Mosull

Marc Mosull

Hace 23 años que el Oviedo, un histórico, no pisa la Primera División; desde entonces, nunca antes ha estado tan cerca de volver a la élite. Entre medias; una crisis económica galopante que casi se lleva por delante a la entidad, un descenso a los infiernos de Tercera y Segunda B, y una guerra abierta con el Ayuntamiento, que quiso dejar morir al Real Oviedo de toda la vida, para engendrar a otro club distinto en un proyecto que abrió muchas heridas, algunas de las cuales todavía no se han cerrado. Lo evitaron sus aficionados, el mayor patrimonio de un equipo de fútbol que empezó a estabilizarse con la llegada del Grupo Carso y, posteriormente, del Grupo Pachuca. Esta semana en los pasillos del Tartiere y los parques de la ciudad que enamoró a Woody Allen se vuelve a escuchar aquella frase que Pacheta popularizó en 2011 y que se ha convertido en un lema para el ascenso.

Y es que como se puso de manifiesto el domingo pasado por las calles de Eibar, hasta donde viajaron centenares de ovetenses -casi la mitad de sin entrada-, la ilusión en la capital de Asturias por vivir un playoff está absolutamente desbordada. Pese a la derrota (4-3) en el que fue el partido de la jornada, el más espectacular y decisorio de la última fecha de Segunda División, el Oviedo se aseguró un sitio en la promoción que arrancará el sábado en el Carlos Tartiere (18:30) precisamente ante el conjunto vasco, que se quedó sin el ascenso directo pero con el premio de consolación de la tercera plaza.

En Eibar están mucho más acostumbrados a jugar promociones que en Oviedo, aunque no tengan buen recuerdo de las últimas. Y es que desde que los armeros descendieron de Primera a Segunda en 2021, siempre han jugado playoff, pero nunca han pasado de la primera ronda. La desdicha se ha cebado con el conjunto vasco, que recuerda al otrora gafado Girona, ahora en la Champions League. En Ipurúa confían que a la tercera vaya la vencida.

Un Eibar-Oviedo por el ascenso a Segunda

Hace no tanto, Eibar y Oviedo ya se vieron las caras en un playoff, en este caso para subir a Segunda División. Fue en la temporada 2012-13, en la penúltima de las tres rondas que ambos equipos debían superar para lograr el objetivo del ascenso. Vencieron los armeros, que terminaron subiendo a la categoría de plata tras barrer al Hospitalet en la fase definitiva. Pero más allá del lógico golpe anímico de caer eliminados, no fue dramático para el conjunto carbayón, que a lo largo de la campaña estuvo muy cerca de desaparecer, a 24 horas de la liquidación a causa de sus problemas económicos.

Aquel curso y aquel playoff marcó un antes y un después para los dos clubs: el Oviedo consiguió salvar milagrosamente un match-ball y sobrevivir gracias a la llegada de Carlos Slim y del grupo Carso, y el Eibar alcanzó el primero de dos ascensos consecutivos que lo condujeron hasta la élite del fútbol nacional por primera vez en su historia. Aquel fue el punto de partida del fenómeno Eibar, otro milagro, que tiempo después fue capaz de plantar cara a los Messi y Cristiano.

Dos modelos de éxito antagónicos

Tras su primer y único ascenso a Primera, la SD Eibar, el club de un municipio de apenas 27.000 habitantes, estuvo siete campañas consecutivas en Primera División gracias a un modelo de gestión ejemplar y responsable, de gastar menos de lo que se tiene, que siempre ha sido más bien poco, y de comprar barato y vender caro. Es un equipo familiar y humilde, con mucho arraigo a su ciudad y a la provincia, que año a año demuestra que otro fútbol es posible. Y que se ha empañado en volver a la élite.

El Oviedo, más o menos equilibrado en lo económico, tardó dos temporadas más que el Eibar en subir a Segunda División. Fue en 2015, y desde entonces se ha establecido en la categoría de plata con un modelo muy distinto, basado en inyecciones económicas a través de ampliaciones de capital, por parte del Grupo mexicano Carso, como remedio al déficit que presentaban sus números campaña tras campaña.

En verano de 2022, Grupo Pachuca, también de México, compró el 51% de las acciones al Grupo Carso, que mantiene el 20%, y se convirtió en el máximo accionista del Oviedo. Se trata de un conglomerado empresarial que apuesta por un modelo de multipriopedad, tipo City, caracterizado por la formación de talento joven. Además del Real Oviedo, actualmente es propietario de Tuzos de Pachuca y León (México), y Everton de Viña del Mar (Chile).

Ahora, bajo el paraguas de Grupo Pachuca, presidido por Jesús Martínez, el Oviedo vuelve a soñar en grande; casi un cuarto de siglo después está cerca regresar a Primera División. Solo la posibilidad de lograrlo ha encendido a una ciudad que las ha pasado canutas desde aquel fatídico descenso en Son Moix el año 2001. Y el sábado vivirá el partido más importante de sus 20 últimos años de historia ante el Eibar, un club modélico que desde esa promoción a Segunda en 2013 se ha establecido en la élite contra todo pronóstico.