Rubén Albés no dimite, no sabe nada y apela a la unidad: "No voy a encender la lavadora de mierda contra nadie"
El Sporting cayó derrotado ante el Tenerife en casa y la permanencia ya corre peligro. El técnico, al límite.

Escenario de absoluta crisis en el Sporting de Gijón, que ya otea el descenso a Primera Federación en el horizonte. Ver para creer. Rubén Albés tenía una final ante sus ojos en El Molinón ante el Tenerife, equipo de zona de abismo y al que casi podía dar la puntilla definitiva. Pero la perdió, por un gol a tres, con nefastas sensaciones y todo saltó por los aires. Miles de aficionados abandonaron el estadio minutos antes de la conclusión, sobre todo tras el gol de Enric Gallego a los 84 minutos. Entre las marchas y los silbidos atronadores. Un infierno, con el infierno real aproximándose desde abajo.
El Sporting se adelantó en el marcador con el tanto de Otero. Un escenario ideal para sacar el resultado adelante, más teniendo en cuenta la difícil situación de su adversario. Pero los locales se vinieron abajo. Sergio González anotó en el 69' y Waldo Rubio completó la remontada en el 71'. Dos minutos dramáticos que evidencian que la crisis de los asturianos va muchísimo más allá de los resultados. Es un asunto más de moral. Enric Gallego puso la puntilla tras un rato en el que los de Albés intentaron con más fe que otra cosa conseguir el empate y, al menos, salvar los muebles.
La prensa local ya había informado de la difícil situación que tiene bajo sus hombros el entrenador. De hecho, todo apuntaba (y apunta) a su destitución si no conseguía ganar en el encuentro ante el Tenerife. De momento, el club no ha tomado ninguna decisión drástica, aunque no se descarta que lo haga en las próximas horas. Pese a solo quedar ocho jornadas para la conclusión y pueda resultar precipitado un giro de guion así para un tramo tan corto de temporada, las sensaciones del equipo son nefastas y en Gijón ya se teme la posibilidad de descender de categoría.
Algo que resulta inverosímil, más teniendo en cuenta que el equipo estaba diseñado para pelear por el ascenso de categoría o, al menos, para lograr la clasificación para el playoff. Apuntaba a ser así, pero una nefasta racha de resultados, con un único triunfo en las últimas 17 jornadas, ha puesto al técnico en el disparadero. Esta derrota ha podido ser la gota que ha colmado el vaso y ya no hay espacio para la relajación. Sin ir más lejos, el Sporting visitará la próxima jornada el Nuevo Pepico Amat. En caso de perder, el Eldense le adelantaría en la clasificación... y le podría meter en descenso si el Real Zaragoza logra resultados favorables.
De momento, Rubén Albés sigue en pie, aunque su gesto es cabizbajo. Llegó a la sala de prensa cariacontecido y, pese a reconocer que el partido había resultado parejo, admitió también que a los suyos les puede estar superando la circunstancia. En ocasiones hasta pudo resultar algo cortante con los periodistas allí presentes, que le preguntaron una y otra vez por si seguirá a los mandos, si se plantea dimitir... O por la planificación deportiva, aunque aquí prefirió echar balones fuera: "No voy a encender la lavadora de mierda contra nadie. Cada uno tiene su responsabilidad. Yo barro mi parcela y no estoy para sacar pecho".
De paso, se mostró con fortaleza para continuar en el cargo: "No me planteo dimitir. Creo que tengo la capacidad suficiente y creo en los futbolistas. Estoy dejándome la vida para ayudarlos". Y ante la pregunta de si cree que va a ser destituido en las próximas horas o ha mantenido conversaciones con la directiva sobre su escenario, su respuesta fue concisa, cortita y al pie: "No sé nada".