REAL ZARAGOZA

Los últimos días de la vieja Romareda: más de 21.000 personas se han despedido del estadio antes de su demolición

El Zaragoza abrió las puertas para un último adiós antes del derribo del Gol Sur, que arrancará el lunes entre la nostalgia y la controversia: "A ver dónde nos ponen ahora y a qué precio, el club podría haberlo hecho mejor".

Imagen del estadio de La Romareda./AFP
Imagen del estadio de La Romareda. AFP
Mario Ornat

Mario Ornat

El estadio de La Romareda vive sus últimos días antes de comenzar, el próximo lunes 8 de julio, la demolición de la grada del fondo sur, primera fase de las obras de construcción del nuevo estadio. Durante todo el mes de junio, el Real Zaragoza abrió las puertas del campo de fútbol para permitir a los aficionados una última despedida del campo tal y como lo han conocido: y más de 21.000 personas peregrinaron a lo largo de las últimas semanas para recorrer el fondo norte, guardar un último recuerdo visual del estadio y fotografiarse con el marco del Gol Sur de fondo.

Los tiempos en la construcción del nuevo campo avanzan y también las consecuencias prácticas que, para la hinchada del Real Zaragoza, va a generar la edificación del nuevo coliseo zaragocista. La reubicación de los abonados del Gol Sur ha generado no poca incertidumbre y a muchos no les han satisfecho las alternativas ofrecidas por el club en su campaña de abonados: solicitar el traslado de su abono a otra zona del campo, pero al precio marcado en esa nueva localidad; pagar 60 euros para adquirir un Abono sin Asiento, conservando el número de socio, la antigüedad y con acceso prioritario a entradas a precios especiales; y, simplemente, darse de baja.

La campaña está en marcha y la incidencia de este proceso se podrá medir cuando el viernes termine el plazo de renovación de abonos y el lunes próximo, al mismo tiempo que darán inicio los trabajos en el fondo sur, el club arranque el proceso de reubicación de quienes lo hayan solicitado. El Zaragoza tuvo la pasada temporada 28.882 abonados, su récord histórico. Con el derribo de la grada sur se van a perder en torno a 8.000 asientos de los más de 33.600 que ha tenido La Romareda. Hay que tener en cuenta que por normativa los clubes no pueden destinar más del 85% de la capacidad del campo a sus abonados, o sea que la oferta de tarjetas disponibles esta temporada puede quedar alrededor de las 21.000.

Esa cifra, precisamente, coincide con el número de personas que durante todo el mes de junio aprovecharon para llevarse un último recuerdo de La Romareda. Entre ellos, la sensación predominante ha sido una mezcla de nostalgia por decir adiós a un escenario emblemático y, por otra, el anhelo por disfrutar por fin de un estadio moderno y que permita al Zaragoza un mayor crecimiento económico y deportivo. Y de fondo, la incertidumbre por si podrán tener una nueva localidad y en qué condiciones.

Era el caso, por ejemplo, de Guillermo quien el viernes pasado se fotografiaba junto a su pequeño en la zona del fondo norte, en la última tarde de visitas a La Romareda: "He sido socio desde que era adolescente y he venido a despedirme de este lugar que ha sido tan importante y en el que he vivido tan buenos momentos -explicó a Relevo-. Es una mezcla de tristeza por dejar un lugar del que guardas tantos momentos tan chulos y la ilusión de ver qué nos encontramos en el campo nuevo". Su deseo es que la nueva Romareda llegue "acompañada de un buen momento deportivo, que el Zaragoza suba a Primera y los pequeños que no han vivido esos buenos momentos del Zaragoza, por fin puedan verlo".

En su caso, a la nostalgia provocada por el cambio se une la incertidumbre de no saber qué localidad ocupará la temporada próxima: es socio del Gol Sur y ha solicitado una reubicación junto a las mismas personas con las que ha visto al Real Zaragoza estos últimos años: "A ver dónde me ponen, es un tema peliagudo: hemos solicitado el cambio de ubicación junto con unos amigos y nos tienen que decir si nos mantienen juntos o no… y a qué precio".

Desde que el club anunció las alternativas en la campaña de abonados para los ocupantes de ese fondo, muchos aficionados se han sentido perjudicados: el traslado a otra localidad puede suponer la asunción de un precio superior de la tarjeta en la nueva localidad, algo que no estará al alcance o la conveniencia de todos los bolsillos: "Da un poco de palo, porque igual hay que pagar casi el doble: creo que el club lo podría haber hecho mejor y dar mejor trato a los abonados, pero esto ya es también una decisión nuestra, pensando en el traslado después al nuevo campo, etc. Van a ser unos años especiales", admitía Guillermo con resignación.

Aficionados del Zaragoza hablan en el último día de visitas en la antigua Romareda.MARIO ORNAT

Más lúdica era por ejemplo la visita de Jonathan y Andrei, dos costarricenses que disfrutaban del paseo por el estadio ataviados con la camiseta de su selección: "Esta noche hemos quedado con amigos para ver el partido de la Copa América entre Costa Rica y Colombia", contaban antes de ponderar las sensaciones que les producía La Romareda: "Es un estadio muy bonito para un equipo que lleva 11 años en Segunda División", subrayaba Jonathan, encantado con la visita. "Me contaron que la próxima semana empiezan los trabajos, pero lo que hay que esperar es que el nuevo sea aún más bonito", deseaba Andrei, quien ya había estado viendo el encuentro de pretemporada contra el Millonarios de Bogotá, el verano pasado.

La iniciativa de abrir el campo para estos últimos peregrinos permitía, además del recorrido por la grada norte, tomarse una fotografía con un panel conmemorativo de la despedida del Gol Sur. El diseño retro se inspira en la creatividad del que fue el primer carnet de socio del Real Zaragoza en La Romareda, en la temporada 1956/57. Es también el estilo que este año van a tener las tarjetas de los abonados del Real Zaragoza para la campaña 24/25, la última que se jugará en el viejo coliseo.

Víctor y Sergio, dos amigos zaragocistas, se entretenían intentando componer una imagen con su bufanda del Real Zaragoza en primer plano y el perfil de La Romareda de fondo: "Aquí estamos intentando hacernos con un último buen recuerdo", decía divertido Víctor. "Nos apetecía despedirnos porque es la última vez que la vamos a ver así", reconocía Sergio. "Un estadio con alma -enfatizaba Víctor-, porque ahora los hacen todos nuevos y se pierde un poco ese sabor de los viejos estadios". "Ver el fondo vacío esta temporada lo va a hacer diferente, se va a perder un poco lo que ha sido la esencia de La Romareda. Vengo desde pequeño, me gustan los estadios antiguos y, aunque soy joven y en estos años no he vivido aquí tantas alegrías, siempre lo he disfrutado".

La esperanza declarada del zaragocismo reside en hacer del nuevo estadio un vector de crecimiento que devuelva al club a sus mejores días: un campo con más de 45.000 espectadores que asegurará a Zaragoza su condición de sede para el Mundial 2030, una posibilidad que dan prácticamente por hecha en el Ayuntamiento de Zaragoza y Gobierno de Aragón, aliados con el Real Zaragoza en la sociedad Nueva Romareda para levantar el futuro estadio.

Todo eso empezará a tomar forma a partir del lunes, después del multitudinario concierto que Bunbury, el artista zaragozano que fuera líder de la banda Héroes del Silencio, ofrecerá este sábado en La Romareda. La próxima semana comenzará el vallado del área anexa al fondo sur y distintos trabajos previos a la entrada de las máquinas y la demolición.

El estudio de arquitectos Idom entregó el pasado viernes a las instituciones el proyecto definitivo de construcción, actualización del que ya hizo público a principios de abril. El documento contempla una reducción de los plazos previstos inicialmente. Así, se prevé que la nueva Romareda sea realidad a finales de 2027 o principios de 2028. Se han reducido las fases de construcción establecidas en la primera estimación y el adelanto será posible gracias a la construcción simultánea de un estadio modular de 20.000 espectadores en el norte de la ciudad. Allí se trasladará el Real Zaragoza, y todos sus seguidores, durante la temporada 2025/26 y hasta que el nuevo campo esté terminado. De ese modo se evita tener que parar las obras cada 15 días para acoger los partidos de Liga y se acelera el derribo del actual estadio y la progresiva construcción del nuevo.

El Real Zaragoza jugará los tres primeros encuentros de la próxima temporada 24/25 fuera de casa, en Cádiz, Cartagena y en el campo del Mirandés. Fue una petición del club aragonés atendida por la Liga, ante la excepcional situación que va a vivir La Romareda. El primer partido del conjunto de Víctor Fernández ante su público será la visita del Elche, el fin de semana del 7 y 8 de septiembre.